Red Dead Redemption 2 | Análisis

Bienvenidos al salvaje oeste

  • Una secuela destinada a convertirse en un auténtico hito para la historia de los videojuegos

Una imagen del juego. Una imagen del juego.

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Hace un par de años, Rockstar Games anunciaba Red Dead Redemption 2 sin la necesidad de grandes presentaciones, eventos especiales, ni intimidatorios vídeos en conferencias multitudinarias. Así, sin demasiadas estridencias, el sueño de muchos jugadores se hacía realidad con el anuncio de la precuela de Red Dead Redemption, lanzado en 2010 para PlayStation 3 y Xbox 360, una de las obras preferidas entre los muchos fans de Rockstar y la segunda entrega de la serie que inauguraba Red Dead Revolver en 2004 para PlayStation 2 y Xbox. No obstante, la aventura de John Marston para la anterior generación de videoconsolas está considerada como una de las mejores experiencias basadas en el género wéstern dentro del entretenimiento interactivo. Ahora, Red Dead Redemption 2 nos llega tras años de duro trabajo y la responsabilidad de ser el primer título de la desarrolladora creado específicamente para la actual generación de sistemas domésticos.

"Nos persiguen sin descanso porque representamos todo lo que temen" (Van Der Linde)

Red Dead Redemption 2 propone una experiencia que se desarrolla en 1899, precisamente 12 años antes del juego anterior, coincidiendo con el cambio de siglo y con otro protagonista, Arthur Morgan, un forajido integrado en la banda del holandés Dutch Van Der Linde, de la que John Marston también forma parte. Esta banda de forajidos tiene su propio código de conducta, que implica lealtad, compasión y otros principios que se deben respetar para formar parte del grupo.

Indudablemente el mundo era mucho más hostil en aquellos años, en los cuales tan sólo se comenzaban a contemplar algunos trazos de la modernización, la industrialización y, en definitiva, el giro hacia la sociedad del futuro. Aunque todavía se podían encontrar algunos grupos fuera de la ley, éstos no eran más que remanentes de tiempos mejores, cuyo auge se dio en la segunda mitad del siglo XIX. Poco después, en el umbral del siglo XX, las autoridades se emplearon sin cuartel a la caza y eliminación de estas bandas. El resto de grupos tan sólo fueron capaces de resistir algunos años tras los inicios del nuevo siglo.

Todo lo anterior es históricamente preciso: el gobierno quería borrar la imagen de esos espectaculares robos y asaltos que se volvieron tan populares en su tiempo, en el que sus autores, ladrones de inteligencia simpar, se ganaron una admiración mundial fielmente representada en innumerables ocasiones en el cine y las novelas. Pero el fin del viejo oeste era inevitable, y Arthur Morgan se encuentra en mitad de esta encrucijada con un mundo enorme y todavía salvaje para explorar, un gigantesco patio de recreo rebosante de oportunidades, vida salvaje y, por supuesto, tantos amigos como enemigos.

Una imagen del juego. Una imagen del juego.

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"Con todo el mal que hemos hecho, nos merecemos muchas cosas" (Charles Smith)

Todo lo necesario para comenzar la historia se despliega muy rápido ante los ojos del jugador: después de un asalto que se saldó de la peor manera posible en Blackwater (una de las principales regiones del juego anterior, que aquí se ha ampliado sustancialmente), Dutch, Arthur y el resto de la banda logran escapar y se dedican a buscar desesperadamente un nuevo refugio, una zona segura para continuar con sus actividades ilícitas.

No obstante, las bandas de forajidos más honorables siguen un estricto código de conducta, que prevé, por ejemplo, evitar la muerte de civiles en grandes asaltos. Así es Red Dead Redemption 2, y así son los juegos de Rockstar, donde no se te concede el papel del buen samaritano, la víctima, el chico bueno y, por descontado, jamás te invitarán a desempeñar el papel de héroe. Exactamente igual que en el viejo oeste, donde nadie quiere estar al lado del gobierno, de los federales o de la ley. El wéstern es un género que, con su propia filosofía, ya nos dejaba entrever en viejas películas el lado romántico de las bandas y este tipo de organizaciones criminales no exentas de normas y jerarquías.

Hablando de bandas, las comunidades eran muy habituales en la época; las organizaciones, aunque anárquicas, se veían obligadas a ser colaborativas para subsistir y Red Dead Redemption 2 sigue a la perfección este pretexto.Rockstar siempre se ha caracterizado por crear mundos verosímiles donde transcurren historias perfectamente narradas, que de algún modo satirizan la sociedad. No de forma superficial, sino con maneras adultas. Red Dead Redemption 2 no es diferente. Es un juego donde los personajes se construyen a lo largo de la narrativa, cada uno con sus características identificables, elementos que, en conjunto, logran crear esa impagable sensación de responsabilidad y preocupación del jugador sobre su alter ego virtual. Con una marcada personalidad, Arthur Morgan se sitúa, sin problema, entre las figuras más queridas del estudio, al nivel de John Marston, el propio Carl Johnson o el trío que conforman Franklin, Michael y Trevor en Grand Theft Auto V, por deslizar algunos nombres entre la sustanciosa cantidad de impagables protagonistas creados por la compañía.

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"Somos ladrones en un mundo que ya no nos quiere" (Arthur Morgan)

Arthur Morgan forma parte de una organización un tanto caótica, pero en la que cada personaje tiene su función. El grupo cuenta con su propio cocinero, un experto en caza, en pesca, en economía, un especialista en armas, en usar dinamita y demás. Arthur es uno de los protegidos de Dutch, el carismático líder, un holandés frío y calculador que intenta resolver algunas situaciones en base a la diplomacia (otras no tanto). En su posición, el responsable del grupo es consciente que las consecuencias de sus acciones pueden salpicar al resto. No obstante, todos son supervivientes en el más amplio término de la palabra y el juego embute diversos aspectos de raíz, ya que Arthur debe cazar, despellejar animales, recoger pieles y carnes, encontrar alimentos enlatados, frutas, cereales, medicinas, tónicos, remedios naturales y muchos otros objetos y alimentos que llevar de vuelta a la comunidad.

Los beneficios de todos los golpes realizados por los miembros de la banda se dividen, hasta el dinero que cada pistolero roba o estafa con sangre, sudor y (pocas) lágrimas. Por ejemplo, se puede registrar cada cadáver, y los elementos que se encuentran entre los cuerpos de enemigos muertos, como relojes de bolsillo, anillos, colgantes, etcétera, se deben compartir en la caja de la comunidad con el resto del grupo. Esto permite, entre otros beneficios, que el cocinero ofrezca mejores platos; que el stock de municiones tenga más variedad; un mayor nivel de almacenamiento para los medicamentos o que los tónicos y medicinas ofrezcan mayores beneficios. Todo enmarcado en una representación del viejo oeste que abraza el mundo abierto de una manera exageradamente vívida y realista. Con un tamaño colosal, el mapa contempla el área del primer Red Dead Redemption y añade varios estados norteamericanos que cubren el tramo oeste del país, donde se extiende la región fronteriza con México.

La obra adquiere tal dimensión que se convierte en el hogar para unas 200 especies de animales terrestres, aves y peces, cada uno con un comportamiento natural que reacciona a los escenarios y la ambientación. Todos responden a su entorno. Los ciervos, bisontes y berrendos recorren las llanuras en manada, los carroñeros huelen rápidamente la carroña, los salmones rojos saltan corriente arriba, los lobos atacan rodeando a su presa, los gansos vuelan en formaciones fijas, las zarigüeyas se hacen las muertas, los roedores se esconden en los agujeros de los árboles, los osos pardos atacan cuando se sienten amenazados y las aves de presa planean sobre las corrientes. Todos ellos forman parte de un ecosistema complejo y mantienen una lucha constante por mantener su lugar en la cadena alimenticia. Rockstar Games también es experta en crear mundos que se comportan de manera orgánica, es decir, de forma imprevisible, no secuenciada, sin adornos. Ccomprobar cómo las especies encajan en este nuevo mundo es sumamente interesante.

Una imagen del juego. Una imagen del juego.

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"Vivir aquí en libertad... No lo cambiaría por nada del mundo"  (Lenny Summers)

El mundo se distribuye en una escala geográfica que engloba trechos montañosos atractivos para la explotación vertical, zonas inundadas de naturaleza salvaje ideales para la caza o las características tierras y caminos plagados de polvo y barro, tan oportunos para los largos viajes a caballo. Cubre una gran porción de los paisajes americanos del siglo XIX, como las sendas de nieve en las montañas Grizzlies, al este; los llanos verdes de los Heartlands; los traicioneros pantanos de Lagras, llenos de caimanes; la ciudad de Saint Denis, al sureste, que pasa por un rápido proceso de modernización y que se podría identificar como una especie de réplica de Nueva Orleans, representada como la mecha de una fusión de culturas y personas de muy diferente calado y posición social, como empresarios, celebridades, trabajadores, vagabundos, ladrones y delincuentes que conviven juntos.

Cada área ofrece a Arthur nuevas oportunidades, habitantes y diferentes amenazas. Los ojos del jugador nunca se llegan a acostumbrar a los escenarios, porque, sencillamente, todos son diferentes, algo que despeja de la ecuación esa aburrida sensación de reciclaje que tanto estropea los juegos de mundo abierto. Todo lo expuesto, sin excepción, es realmente atractivo, ya que la faceta plástica de Red Dead Redemption 2, además, se encuentra entre las más bellas de la actual generación. Aunque no se puede despreciar la evolución técnica de los últimos años, tampoco se puede negar que en el plano técnico el juego supone la culminación de muchos años de experimentación.

"Estas jugando a un juego muy peligroso" (Molly O'Shea)

Todo nuevo proyecto de cualquier desarrolladora, generalmente se considera como "el más ambicioso hasta el momento", pero en pocas ocasiones se puede demostrar con cifras. En este caso, las estadísticas que Rockstar ha revelado sobre el título son apabullantes: el juego tiene cerca de medio millón de líneas de dialogo, doblando a GTA V. También hay diez veces más animaciones personalizadas, es decir, aproximadamente 300 mil animaciones individuales, y el mundo abierto nos reserva nada menos que un millar de actividades para realizar y descubrir. Evidentemente algunas se han recogido del primer juego bajo una versión evolucionada, mientras que otras son inéditas.

No faltan los encuentros con hilarantes personajes desconocidos, que generalmente piden extraños favores, siempre bordeando la locura. Otros, simplemente, siempre están metidos en problemas de las maneras más inusitadas posibles. En este sentido el sistema de elección en diversas misiones incorpora un balance de acción y consecuencia mucho más orgánico, pero, en definitiva, Red Dead Redemption 2 es un vademécum de actividades y todas, de alguna manera, tienen implícita una recompensa. Entre las muchas labores disponibles también existe la posibilidad de cazar forajidos buscados por la justicia, que se representan en carteles donde lucen sus valiosas recompensas. Estos objetivos, por ejemplo, también nos ayudan a aumentar el nivel de honor, que en relación al primer Redemption, se percibe bastante más refinado. El sistema se presenta riguroso y punitivo, más elegante y profundo en las interacciones fundamentales que el jugador puede realizar con los personajes no jugadores (PNJs). Absolutamente cualquier actitud, positiva o negativa, interfiere en la forma en que el resto nos percibe: no es lo mismo entrar en una ciudad con el arma en ristre, posando como un peligroso pistolero, que conocerla discretamente y saludando a los habitantes del lugar.

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"Lo único que me queda son dudas. Dudas y cicatrices" (John Marston)

Los mencionados robos y asaltos, clásicos entre los clásicos del género, se han distribuido perfectamente entre misiones y no falta de nada, desde asaltar trenes repletos de viajeros, atracar bancos, abrir cajas fuertes, robar en casas y haciendas donde encontrar grandes sumas de dinero, rastrear y cobrar deudas a morosos, en servicios de agitación en la batalla por algunos derechos fundamentales o la búsqueda de innumerables coleccionables. Todo ello, en un período en que Estados Unidos comenzaba a vislumbrar la industrialización y la tecnología.

Los vetustos cines ya tenían cierto aire de cotidianidad cohabitando con otras formas clásicas de entretenimiento, como los populares juegos de mesa (el blackjack, el póquer, el dominó...) o un siniestro juego del cuchillo, que hace uso de nuestros reflejos para mantener en su lugar la mayoría de los dedos de la mano. Estos minijuegos, además de lograr distraernos durante mucho tiempo, también aportan un granito extra a nivel de variedad.

Recapitulando todo lo anterior, queda patente que las acciones de Arthur definen su carácter e impactan en la forma, en la cual, la gente percibe al pistolero. Pero corresponde al jugador decidir cómo actuar en situaciones aleatorias. Por ejemplo, es fácil encontrar damas en apuros, diligencias accidentadas y muchas historias repartidas por los caminos mientras Arthur cabalga por el mundo. En estos casos el jugador es libre de actuar, ayudar y llevarse una buena recompensa al bolso, aumentar el nivel de honor y obtener algo de reconocimiento en esa zona del mapa. Por el contrario, nadie está libre de caer como un pardillo en alguna que otra trampa, destinada a hacerse con el dinero de los incautos peregrinos y las gentes de bien. En estas tierras no hay nadie libre de pecado.

Normalmente estas historias (y muchas más) surgirán en los caminos, viajando a lomos del caballo, nuestro más fiel escudero y un compañero al que hay que alimentar, dar cariño y cepillar para ir obteniendo su confianza y complicidad. En este sentido, no puedes dejar de visitar los establos para mejorar su equipamiento, comprar otras razas y controlar la colección de equinos.

Por otra parte, la silla de montar del caballo tiene una gran importancia: es el lugar donde vas a guardar gran parte de tu equipo, incluyendo armas y ropas. Además, vas a pasar mucho tiempo cabalgando por el mundo de Red Dead Redemption 2, algo que no está exento de inconvenientes y situaciones duras. Por ejemplo, es común que caballo y jinete tropiecen en pedregales o caigan por algún barranco. De hecho, nuestro compañero puede terminar gravemente herido y realmente impresiona ver al animal agonizando delante de ti. En ese momento, sacrificarlo para acabar con el dolor puede ser más difícil para el jugador que para el animal virtual. Por lo tanto, no está de más practicar algo de desapego si no quieres sufrir más de lo necesario.

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"El mundo es horrible y nos está pisando los talones" (Leopold Strauss)

La atención a los detalles es uno de los cimientos de Red Dead Redemption 2. Rockstar inyecta la mayor dosis posible de realismo al juego con el objetivo de entregar una experiencia sumamente inmersiva. Por ejemplo, la barba y el pelo crecen con el tiempo, y se puede definir la apariencia de nuestro bello facial. Incluso la ropa debe ser adecuada a la temperatura del entorno, puesto que ir mal vestido en áreas de frío y calor se paga con un gasto de energía superior de lo necesario.

El sistema de combate es una delicia, con un nivel de fluidez que es capaz de aportar un increíble tono de sabores. El juego inaugura la nueva versión del tradicional motor que emplea tecnología de la propia desarrolladora y que posibilita movimientos muy naturales para Artur en los tiroteos. En realidad, es el resultado de un repaso a los pilares que ya funcionaron muy bien en GTA V, donde prácticamente cualquier elemento del escenario sirve como cobertura. Algo realmente necesario, pues Red Dead Redemption 2 tiene mucha, pero que mucha acción.

Durante los intercambios de munición es común estar rodeado por decenas de enemigos. Por suerte, el sistema Dead Eye regresa con más profundidad en sus mecánicas de desaceleración de la acción para disparar sobre puntos específicos de los enemigos. De nuevo, se presenta ideal para los momentos más acalorados, principalmente en las persecuciones a caballo, que también se suceden con bastante frecuencia. Acertar a los jinetes en movimiento tampoco es un ejercicio sencillo y aquí gana importancia la necesidad de realizar un mantenimiento regular de las armas, limpiándolas y lubricándolas, o el manejo del arsenal irá empeorando progresivamente. En todo caso, cuanto más se utiliza el sistema de disparo, más evoluciona, hasta realzar los puntos débiles de enemigos y animales. Y recuerda que puedes disfrutar de toda esta acción desenfrenada desde la perspectiva en primera persona, que ahora también se aplica a la entrega.

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"Si nadie os mantuviera a raya os pudriríais en vuestra propia mierda" (Susan Grimshaw)

Red Dead Redemption 2 es realista y crudo. Para comenzar, la caza trae una mecánica inédita, el Ojo de águila, que permite rastrear animales. El olfato de Arthur es capaz de seguir la pista de animales hasta darles caza. También se pueden utilizar cebos e inhibidores de olor (para que los animales no capten al jugador), pero hasta la dirección del viento interfiere en esto.

La pesca, que es una actividad tan valorada por los jugadores, también ha sido implementada. Pero no te preocupes, a diferencia de John Marston, Arthur sabe nadar. También regresan los animales legendarios y requieren la elaboración de una larga estrategia de caza, usando los mencionados cebos, elementos del escenario y otros utensilios, además de municiones y armas específicas.

Lógicamente hay presas más fáciles que otras. Por ejemplo, los osos directamente dan miedo con su mera presencia y sentir por primera vez el brutal ataque de una de estas bestias nos permite hacernos una idea de lo equivocados que estábamos cuando decidimos enfrentarnos a ellos y lo extremadamente difícil que es abatirlos.

El espectáculo visual que ofrece la caza es duro. Al despellejar los animales, es posible ver el cuchillo penetrando en el animal y arrancar la piel de un extremo a otro. No hay economía en los detalles, ni siquiera cuando un disparo poco acertado deja una presa mal herida, berreando de dolor, agonizando hasta que terminas el trabajo clavándole el cuchillo. En realidad, no se tiene por qué disminuir el nivel de dureza. Para Arthur, supone poco menos que salir a por alimento y abrigo. Pero si eres sensible, mejor pásate por las decenas de tiendas que hay repartidas en el juego, porque no te resultará tan fácil.

La banda sonora, brillantemente compuesta por Woody Jackson, es memorable. El compositor norteamericano, que también firmaba con sobresaliente la anterior entrega, busca un poco de la esencia de Ennio Morricone, autor de temas que se eternizarán en el cine de vaqueros. Es decir, aunque la banda sonora de Jackson se inspira en obras existentes, la originalidad del autor se asienta en la oportunidad y el tono adecuado para los momentos más dramáticos de la aventura.

The End

Red Dead Redemption 2 demuestra que Rockstar es capaz de superarse en el límite de lo increíble. Sin prisa, que es el enemigo natural de la perfección, la desarrolladora ha sido capaz de crear una de esas experiencias que nos acompañarán siempre, demostrando que continúan siendo los mejores jugando con nuestras sensaciones y sentimientos. La secuela es algo más que la semilla de un fruto plantado hace ocho años cuando se lanzaba el primer Redemption, y el resultado merece cada minuto de nuestro tiempo libre y cada céntimo invertido.

Rockstar Games, en estado de gracia, nos ofrece la mejor experiencia posible del viejo oeste que puedas encontrar actualmente, con una obra que brilla en su punto máximo de madurez y que se factura con un juego adulto, serio y lleno de diálogos inteligentes que se asienta en una historia extremadamente bien escrita, llena de giros. Todo sobre un mundo abierto vivo y realista que destaca por el inteligente diseño de su estructura, calculado en la medida correcta, rebosante de contenido de punta a punta (literalmente).

Se suma la acertada combinación de conceptos y géneros intensificados por un sistema de disparos que evoluciona con el jugador y una vertiente técnica digna del final de toda una generación de videoconsolas. El estudio, en resumen, nos deja un clásico instantáneo y una obra para recordar. Entre sus puntos negativos, tan sólo hay que dar con la fórmula para dividir el tiempo entre Red Dead Redemption 2 y el resto de tu vida.

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