Robótica medicinal

La asociación Programamos realiza talleres de esta ciencia con niños del Hospital Virgen del Rocío

De izquierda a derecha, José Ignacio Huertas, Alejandra Sánchez y Jesús Moreno, precursores de los talleres de robótica con niños en el Virgen del Rocío.
De izquierda a derecha, José Ignacio Huertas, Alejandra Sánchez y Jesús Moreno, precursores de los talleres de robótica con niños en el Virgen del Rocío. / Víctor Rodríguez
Pilar Larrondo

01 de febrero 2017 - 02:31

Aseguran los científicos que el futuro está en la robótica. Aunque a muchos les suene a película de ciencia ficción, esta ingeniería se puede aplicar a campos de la vida cotidiana, contribuyendo en muchos casos a la mejora del día a día de las personas. La asociación sin ánimo de lucro Programamos ha sabido aprovechar ese punto positivo de la robótica con una iniciativa que desarrollan en el Virgen del Rocío con niños hospitalizados. A través de ella imparten talleres a los pequeños para hacer más llevadera su estancia allí. La actividad, que comenzó en abril y finaliza dentro de tres meses, ha sido posible gracias a que el proyecto ganó el galardón Google Rise Awards, con cuyo premio en metálico han podido financiarla.

Fundada por María Moriana, Patricia Flor, Jesús Moreno y José Ignacio Huerta (estos últimos directores de la iniciativa), esta asociación nació como instrumento para mejorar la docencia (que es a lo que se dedican). Tras advertir que en España la robótica no era una ciencia que se aplicase mucho y conocedores de todo su potencial, decidieron utilizarla con sus alumnos. El resultado fue muy positivo. Los alumnos le dieron sentido a asignaturas a las que ellos no veían utilidad e incluso aprendieron a quererlas. A raíz de eso crearon Programamos, con tres líneas de actuación: la formación, la investigación y la divulgación. Relacionada con esta última está la actividad que desarrollan en el Hospital Virgen del Rocío. Con ella buscan dar a conocer a la sociedad todos los beneficios que la robótica ofrece a los niños que se encuentran hospitalizados.

Si en las aulas utilizan la robótica para que los alumnos comprendan el porqué de las asignaturas y aprendan a aplicarlas en la vida real, en el hospital la dinámica es muy distinta. Alejandra Sánchez Acosta, miembro de Programamos, es la encargada de desarrollar los talleres. Dos veces a la semana acude al hospital y durante dos horas enseña a los pequeños todas las actividades divertidas que se pueden hacer con la robótica y así, durante un rato, puedan olvidarse del sitio en el que se encuentran. En ellos participan menores de todas las edades, aunque nunca saben cuántos serán ni los años que tendrán, por eso van con varias alternativas pensadas. "Si algo he comprobado a lo largo de estos meses es la capacidad de estos niños para sobreponerse de situaciones nada fáciles y seguir siendo eso, sólo niños", asegura Sánchez. Por eso esta actividad resulta muy positiva para los pequeños, porque durante un rato pueden evadirse de su realidad, compartir con otros niños y pasar un rato agradable en famila, ya que la actividad también está abierta a los padres de los menores. Aunque a la gratificación que siente Alejandra Sánchez se unen sentimientos contradictorios. "A veces no resulta fácil porque ves que hay niños a los que un día les apasionó el taller y en la siguiente sesión no pueden participar porque su ánimo no se lo permite y otros que no lo realizan porque no tienen acceso a los ordenadores por sus problemas con la alimentación", comenta la joven. Pero siempre suele prevalecer el lado positivo.

Para José Ignacio Huertas es una iniciativa que también repercute favorablemente en las padres, no sólo porque hacen una actividad con sus hijos en la que la enfermedad pasa a un segundo plano y se comportan como una familia normal, sino porque para muchos es un soplo de aire fresco. "Algunos aprovechan ese ratito para jugar con los niños y verlos disfrutar, otros se toman esa hora como una especie de recreo en el que desconectar y algunos se vuelven apasionados de la robótica y luego la aplican en casa", asegura Huertas. Por su parte, Jesús Moreno ve en ésta "una buena oportunidad para arrojar datos favorables a la investigación y que las autoridades sanitarias apuesten por la iniciativa".

Con el apoyo económico de Google han podido realizar los talleres en el hospital, pero no quieren que la actividad finalice en abril ni que se quede sólo en el Virgen del Rocío. Buscan que la iniciativa, dada los buenos resultados en los menores, tenga más continuidad en el tiempo y pueda llevarse a otros centros hospitalarios. Aunque para ello necesiten de apoyo económico por parte de las autoridades pertinentes.

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