Salir al cine

El cine contra la impunidad de los abusos en la iglesia

  • En 'Gracias a Dios' François Ozon reconstruye en la ficción el caso real de pederastia en la archidiócesis de Lyon protagonizado por el sacerdote Bernard Preynat. Otros filmes recientes como 'El Club', 'Spotlight' o 'Las hermanas de la Magdalena' también ha abordado este mismo asunto de los abusos en la iglesia católica.  

Una imagen de 'Gracias a Dios', de François Ozon. Una imagen de 'Gracias a Dios', de François Ozon.

Una imagen de 'Gracias a Dios', de François Ozon.

En una semana con pocos estrenos, destaca sobremanera el filme de Ozon sobre el 'caso Preynat', que afecta no sólo al sacerdote de Lyon sino también al arzobispo y a las altas esferas de la institución eclesiástica francesa. En las pantallas de Cicus y seff365 pueden verse desde el martes 23 sendos ciclos dedicados al último cine andaluz y al cine 'indie' norteamericano inédito en España. 

El estreno de la semana

Aunque algunos se empeñen en mirar para otro lado o en dar ridículas excusas, corren malos tiempos para la impunidad de los abusos sexuales en el seno de la iglesia católica. El cine se ha sumado a una necesaria labor denunciatoria poniendo el foco en las víctimas (tantas veces abandonadas) y sacando a la luz casos que permanecían silenciados ya sea por el miedo y la vergüenza, por la desidia periodística o por el encubrimiento interno a la espera de la salvadora prescripción penal.

Una imagen de la oscarizada 'Spotlight', de Thomas MacCarthy. Una imagen de la oscarizada 'Spotlight', de Thomas MacCarthy.

Una imagen de la oscarizada 'Spotlight', de Thomas MacCarthy.

Hace ahora cuatro años, con su Oscar a mejor película, Spotlight, de Thomas McCarthy, daba un importante empujón de visibilidad a la causa con su revelación en clave de thriller periodístico del famoso caso de pederastia continuada y consentida en la Archidiócesis de Boston. Otros títulos de ficción recientes como El Club, Philomena, La mala educación, Las hermanas de la Magdalena, Los niños del San Judas, La raíz del miedo o El crimen del padre Amaro, y documentales como Silencio en la casa de Dios o Líbranos del mal, han abierto puertas y ventanas y aireado casos reales que no dejan precisamente bien parada a la institución eclesiástica y su tendencia al ocultamiento de este tipo de delitos.

Una imagen de 'El Club', la cinta chilena de Pablo Larraín. Una imagen de 'El Club', la cinta chilena de Pablo Larraín.

Una imagen de 'El Club', la cinta chilena de Pablo Larraín.

El pasado mes de febrero, Netflix España estrenaba también Examen de conciencia, la serie documental en la que se recogen testimonios de víctimas de abusos sexuales en el seno de los Maristas, también los de algunos curas implicados que, aunque tarde, se atreven a dar la cara.

Ahora, también basado en un caso real y abierto, el prolífico y ecléctico François Ozon (Frantz) vuelve a señalar en Gracias a Dios a los responsables del caso en torno al sacerdote de Lyon Bernard Preynat, que abusó durante años de casi 70 niños protegido por la particular omertá de la institución (y que ha salpicado también al Cardenal Barbarin por encubrimiento), hasta que en 2016 fue finalmente denunciado desde el colectivo de víctimas ‘La palabra liberada’.

Melvin Poupaud en una imagen de 'Gracias a Dios', de François Ozon. Melvin Poupaud en una imagen de 'Gracias a Dios', de François Ozon.

Melvin Poupaud en una imagen de 'Gracias a Dios', de François Ozon.

Un trabajo ficcional para el que Ozon ha llevado a cabo una minuciosa labor de investigación, encontrándose con las víctimas y escrutando documentos reveladores, para reconstruir de la mano de Melvil Poupaud, Dénis Menochet y Swann Arlaud el proceso de dolor, aceptación personal y denuncia pública que ha dado finalmente con el sacerdote en manos de la justicia, ahora a la espera de juicio y sentencia.

Ganadora del Premio del Jurado en el pasado Festival de Berlín y sometida a un intento de censura por parte de la iglesia francesa (de hecho, los interiores de la película están rodados en Bélgica y Luxemburgo), Gracias a Dios nos trae al Ozon más realista y comprometido, a un cineasta interesado por los hechos pero sobre todo por el sufrimiento íntimo de esos tres hombres de distintos ámbitos y extracciones sociales cuyas vidas han quedado marcadas, de manera más o menos dolorosa, tanto física como emocionalmente, por esos abusos cuando apenas eran unos niños.

Otras pantallas

Con el fin de la Semana Santa vuelve a su actividad regular la programación cinematográfica de Cicus, y lo hace con un ciclo dedicado al cine andaluz más reciente. El martes 23, a las 19h., podrá verse el documental de Laura Hojman Tierras solares (2018), un viaje a la figura del poeta nicaragüense Rubén Darío a partir de testimonios, recreaciones y lecturas de sus poemas. La proyección vendrá precedida del corto Conversaciones ajenas, de Manuel Jiménez. El día 24, miércoles, le toca el turno a Jaulas (2018), de Nicolás Pacheco, y al corto Jaque Mate, de Miguel Gutiérrez. La entrada es libre hasta completar aforo. 

Una imagen de 'La (des)educación de Cameron Post', en el ciclo seff365. Una imagen de 'La (des)educación de Cameron Post', en el ciclo seff365.

Una imagen de 'La (des)educación de Cameron Post', en el ciclo seff365.

El Seff365 aborda su programación de primavera con un ciclo dedicado al último cine indie norteamericano inédito en España. Este próximo martes 23, a las 20:30h., en el Teatro Alameda, podrá verse La (des)educación de Cameron Post (2018), de Desiree Akhavan, un alegato libertario y juvenil ambientado en los años noventa en uno de esos siniestros centros cristianos de reorientación sexual tan desgraciadamente de moda. Precio de la entrada: 3 euros.      

Cine en plataformas

No son muchos los cineastas españoles que pueden dirigir dos largometrajes consecutivos en apenas un año y el gaditano Jota Linares es uno de los afortunados: tras Animales sin collar, un tenso drama de personajes con trasfondo político, llega ahora a Netflix, previo paso por el Festival de Málaga, este amargo retrato generacional que adapta una obra teatral del propio autor, un retrato de la frustración y el desengaño generacional que no renuncia a su origen y a su estructura dramática para encerrar a cuatro jóvenes universitarios en su último día de piso compartido y liberar a través de la palabra los secretos, emociones, reproches y tensiones acumulados a lo largo de los años de convivencia.

Una imagen de '¿A quién te llevarías a una isla desierta?', de Jota Linares. Una imagen de '¿A quién te llevarías a una isla desierta?', de Jota Linares.

Una imagen de '¿A quién te llevarías a una isla desierta?', de Jota Linares.

Más interesante en su carga corporal y su tratamiento atmosférico (el calor sofocante) que en la plausible credibilidad realista de sus diálogos o las prestaciones irregulares de su joven y televisivo elenco (Pol Monen, Jaime Lorente, Andrea Ros, María Pedraza), ¿A quién te llevarías a una isla desierta? confirma que Linares es mejor director que escritor, capaz de sostener con la puesta en escena y un buen dominio del tiempo lo que por otro lado se pierde en lo explícito y altisonante del texto o en sus tensiones preadultas algo artificiales.