Cinco palabras que solo se entienden en Sevilla y que provocan simpatía entre quienes son de fuera

Plaza de España de Sevilla
Plaza de España de Sevilla / turismosevilla.org

Tanto en la ciudad de Sevilla como en sus pueblos existen palabras y expresiones que son propias de la tierra y que a duras penas se entienden cuando sales de la provincia o, peor aún, de la región. La mayoría de veces estos términos generan simpatía entre las personas que llegan de fuera y lo escuchan, aunque también despierta reacciones positivas cuando un sevillano o sevillana sale de la provincia y utiliza expresiones que denotan de dónde procede. Más allá de las palabras más típicas como "illo", "arrecío" o "pingueando", hay otras expresiones que fuera de la capital son inusuales e incluso desconocidas. Estas son algunas de ellas:

Ni mijita

Si bien es cierto que es una expresión muy propia de Sevilla y de algunas zonas de Huelva o Cádiz, es una de las acepciones que más se conoce fuera de la región. "Ni mijita" se emplea cuando se quiere decir que no a algo, puesto que "mijita" es un pedazo de pequeño de algo. Decir "ni mijita" es lo mismo que decir "ni por asomo" o "ni mucho menos", aunque con términos mucho más coloquiales y sonoros. En la vida cotidiana podría usarse de la siguiente manera: "Ni mijita voy yo a salir luego".

Recogerse

El diccionario de la Real Academia Española señala que "recoger" es "volver a coger, tomar por segunda vez algo" o "coger algo que se ha caído", entre algunos de sus significados. En Sevilla, al igual que sucede en otros lugares de la comunidad, recogerse es volver a casa. Esta expresión también se emplea en Semana Santa para hacer alusión al momento en el que el paso llega a su templo. En el día a día es común escuchar: "¿A qué hora te recogiste anoche?".

Enguachirnao

Esta expresión viene, en realidad, del verbo enguachinar, que es enaguachar o enaguazar, o lo que es lo mismo, encharcar, llenar de agua las tierras. En Sevilla, que a veces se dice poniendo la -r en un lugar que no le corresponde (enguachirná) se utiliza para referirse a un potaje o a algún guiso que está aguado, en el que el caldo y las verduras o la carne no han terminado de hacerse y, por tanto, el agua no ha espesado lo suficiente.

¡Digo!

Aunque esta expresión sea la primera persona de presente del verbo decir, lo cierto que se utiliza tanto para afirmar algo como para mostrar otros sentimientos como sorpresa. En función del contexto se puede entender de la manera u otra. Por ejemplo, si alguien dice: "¿Y lo echaron del trabajo?", y otra persona responde "¡digo!", está queriendo afirmar. En cambio, si alguien pregunta: "A ti no te importa acompañarme?", y la otra persona responde "a mí cómo me va a importar, ¡digo!", está expresando sorpresa y corroborando lo dicho anteriormente.

Veladores

Es posible que para los sevillanos referirse a la terraza de un bar con el nombre de "veladores" sea algo muy frecuente, pero la realidad es que en muchos lugares fuera de Sevilla esta palabra ni se usa ni se entiende. Una de las acepciones del diccionario de la Real Academia Española define "velador" como una mesita de un solo pie, redonda por lo común, por lo que su origen podría venir de ahí.

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