Cuando el palacio susurra historia

El patronato del Real Alcázar organiza visitas nocturnas teatralizadas los viernes y sábados hasta el 29 de octubre Miembros de la Compañía Teatro Clásico de Sevilla guían las rutas

1. Escena en el Salón de Embajadores. 2. Parada frente a la fachada del Palacio de Pedro I. 3 y 4. Música y danza en el Patio de las Doncellas. 5. En el Patio del Yeso, habla Al-Mutamid. 6. Isabel La Católica conversa con un consejero en el Cuarto de los Navegantes. 7. Carlos I e Isabel II, en el Salón de los Tapices.
Dulce Rivero

09 de octubre 2016 - 01:00

"Es la historia de España lo que ha pasado por aquí", sentencia Alfonso Zurro, de la Compañía Teatro Clásico de Sevilla y responsable de los textos y la dirección artística de las visitas nocturnas teatralizadas que el patronato del Real Alcázar ofrece a sevillanos y visitantes cada viernes y sábados hasta el 29 de octubre a lo largo de cuatro pases de 75 minutos en cada jornada. Un recorrido por las salas y espacios más atractivos y populares de la residencia regia en la que se han hospedado los monarcas y dirigentes que han protagonizado la historia de España. La propuesta cultural, que abre de manera excepcional el palacio al público, combina teatro, música antigua y danza con el objetivo de poner en valor el monumento e ilustrar y entretener con la escenificación de las historias que vivieron los ilustres moradores del recinto declarado patrimonio de la humanidad. Las reservas se gestionan en la web del patronato del Real Alcázar www.alcazarsevilla.org y los pases son a las 21:00, 21:30, 22:00 y 22:30. El acceso se hace por la Puerta del León.

La magnánima tarea de condensar en un recorrido de unos 75 minutos casi 13 siglos de historia en un recinto de varias hectáreas entre jardines y edificios se ha resuelto en un formato atractivo, entretenido y didáctico. Prueba de ello es el éxito de público año tras año. Unos visitantes que en esta temporada son recibidos por un gallardo caballero que inicia su discurso recordando al desaparecido Corral de Comedias de la Montería y que los guía por la Sala de la Justicia; el Patio del Yeso, donde aparece a modo de escena onírica el último rey de la taifa de Sevilla, el popular Al-Mutamid; el Patio de la Montería, y el Cuarto del Almirante, en el que la reina Isabel La Católica hace referencia a Cristóbal Colón y su idea de llegar a las Indias por el oeste, hasta dejarlos frente a la fachada del Palacio de Pedro I. La sirvienta Ana de Valdivia recoge el testigo del gallardo caballero como guía y el protagonismo recae en doña María de Padilla y los acontecimientos que vivió junto al rey Pedro I, quien, según se cita, construyó el palacio en honor a su amada, a pesar de que se casó dos veces con otras nobles por causas políticas. Ella, doña María de Padilla, es quien introduce a los visitantes en el Salón de Embajadores y el Patio de las Doncellas, donde sus lamentos se convierten en música y danza. Se recorren también el Salón de los Casetones y la Sala de los Infantes, entre otros espacios, hasta llegar a los Jardines Renacentistas, donde espera uno de los personajes a los que más cariño toma el público.

La apresurada boda del rey Carlos I de España y V de Alemania en el Real Alcázar el 11 de marzo de 1526, mientras Sevilla se preparaba para celebrar la Semana Santa, es otro de los episodios que se narran en la visita. El personaje del emperador, que contaba entonces con 26 años, comparte con los presentes sus inseguridades, propias de un joven de su edad. Alfonso Zurro se aleja de la gravedad con la que se retrata habitualmente a las figuras destacadas de la historia y presenta a un emperador afable y pizpireto: "Para mí son personas, aunque personas con poder". La intención es que el visitante pueda transportarse a aquellas historias y ser capaz de experimentar cómo se sintieron aquellos personajes y cómo y dónde vivieron las anécdotas que se cuentan de ellos en el palacio.

Esta visitas nocturnas teatralizadas comenzaron en mayo y concluirán el 29 de octubre, un periodo que coincide con la época climatológica más agradable y estable de la ciudad. La elección de los personajes, el itinerario y las tramas son obra de Alfonso Zurro, a quien le encargaron el proyecto hace varias temporadas: "Se quería abrir el Alcázar como se hace con otros monumentos y museos europeos donde la experiencia de este tipo de actividades está más consolidada", explica el director artístico. Tras estudiar el plano del recinto y visitarlo varias veces con otros compañeros de la Compañía Teatro Clásico de Sevilla para ver cómo y dónde dar vida a las escenas y espectáculos, encajaron las piezas. De todo el recorrido, Zurro confiesa que es la controvertida figura de la reina Isabel II la que más atractiva le resulta, pues, según cuenta el responsable de los textos del itinerario, fue una mujer a la que le tocó vivir uno de los momentos más convulsos de la historia de España, que vivió el exilio dentro de su propio país y fue el Real Alcázar de Sevilla el lugar en el que se recluyó varias veces y de donde cuentan que se escapaba por las noches para disfrutar de la nocturnidad sevillana de aquel momento.

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