Un puente de dulce en el Alcázar
La tradicional venta de productos artesanos de conventos de clausura se prolongará hasta el lunes, día 8
Una oportunidad para los que vengan a Sevilla durante este puente de la Inmaculada y para los que se quedan de endulzarse el paladar con recetas, muchas de ellas con siglos de historia, hechas de manera artesanal, sin aditivos ni conservantes. Una cita anual consolidada que cumple treinta años y que gana adeptos entre los más jóvenes. La XXX Exposición y Venta de Dulces de Conventos de Clausura de la Archidiócesis de Sevilla ocupará hasta el lunes, día 8, el Salón Gótico del Real Alcázar para deleite de turistas y oriundos.
Manuel Ortega y Sara Ramírez entraron con la lección aprendida, tenían que encontrar el mazapán del monasterio de Santa María de Jesús. Y lo consiguieron gracias a la ayuda de las voluntarias allí presentes. "Nos lo llevamos todos los años. Está exquisito", dijo Ortega, mientras sus señora cogía tres unidades. No eran los únicos veteranos, prácticamente la mayoría de las personas que se congregaron en el evento en la tarde de ayer reconocieron que estas fechas están siempre marcadas en rojo en sus calendarios. "Venimos hoy porque ya sabemos que esto se llena mucho en los días de fiesta", comentó una señora que salía junto a su hija con bolsas llenas de dulces, entre ellos, yemas de San Leandro y bizcochos marroquíes del convento de las concepcionistas franciscanas de la Purísima Concepción de Osuna. Este monasterio (que agrupa a las monjas de la congregación de Écija, cuyo convento cerró) participan por primera vez en la muestra, junto al de las carmelitas de la Purísima Concepción de Utrera.
Sultanas, mazapanes, bizcochos, tocinos de cielo, pastas, mantecados, roscos, tortas, pestiños, mermeladas, bombones, la variedad es tal que una familia pamplonica tuvo ayer dificultades para decidir qué comprar. "Tenemos de todo y para todos los gustos", afirmó Maribel González, una de las voluntarias que forma parte de esta iniciativa desde que comenzó hace treinta años en el Instituto Francés de Sevilla. Hay también dulces sin azúcar y originales productos elaborados en chocolate como escudos de equipos de fútbol, iPhones o parchís cuyas fichas son pepitas de colores rellenas de chocolate.
Lamentablemente, las prisas y el tamaño de las poblaciones y la ciudad dificulta que a la hora de comprar uno pueda ir de convento en convento para adquirir sus dulces típicos. Por esto, tiene tanto éxito este evento que durante unos días -que además coinciden con jornadas festivas- reúne en un espacio amplio, luminoso y concurrido los productos de una veintena de conventos de Sevilla y su provincia. Así lo cree esta voluntaria que señala como positivo el aumento de público y voluntariado joven en las últimas ediciones, ya que este evento supone para los monasterios una importante fuente de ingresos para su mantenimiento.
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