Visitas guiadas en barco por la dársena monumental y turística de Sevilla y por la portuaria e industrial
Dirigidas a grupos de 11 a 35 personas, combinan divulgación histórica con contenidos de geografía, economía, botánica e ingeniería
Sevilla siempre ha vivido de cara al Guadalquivir, pero no siempre lo ha mirado desde dentro. Con esa idea nace la iniciativa de visitas guiadas en barco promovida por el historiador Marcos Pacheco Morales-Padrón, la primera que plantea de forma integral la puesta en valor de la ciudad desde una perspectiva netamente fluvial, entendiendo el río no solo como paisaje, sino como infraestructura histórica, económica y cultural.
Desde julio de 2025 desarrolla la ruta La dársena monumental y turística, un recorrido de 1 hora de duración por el corazón fluvial de la ciudad. La experiencia permite interpretar Sevilla desde el agua, recorriendo la dársena histórica y contemplando sus principales hitos ribereños: la Torre del Oro, el Palacio de San Telmo, el entorno del convento de Los Remedios, la calle Betis, los puentes y los antiguos muelles que han ido configurando la expansión urbana.
Más allá de la simple navegación turística, la propuesta combina relato histórico, explicación urbanística y lectura paisajística. Se abordan cuestiones como la evolución de los muelles, la transformación de las márgenes, la importancia estratégica del río en la Sevilla americana o el papel de los puentes en la conexión entre barrios. Es una manera distinta de comprender la ciudad: desde su eje fundacional.
La dársena portuaria e industrial
En enero de 2026 puso en marcha una segunda propuesta, mucho más novedosa y prácticamente desconocida para el gran público: La dársena portuaria e industrial. Esta ruta, de 2 horas y media de duración, parte desde el puerto deportivo de Gelves, navega por la ría, atraviesa la esclusa y revira a la altura del puente del Centenario, para regresar al punto de origen.
El recorrido permite descubrir una Sevilla poco visible: la Sevilla productiva. Durante la travesía se explica la historia de Astilleros, las terminales de graneles y contenedores, las distintas dársenas y la operativa del Puerto de Sevilla. Uno de los momentos más impactantes es el paso por la esclusa, la única para buques comerciales del sur de Europa; una infraestructura clave para mantener la navegabilidad del Guadalquivir, garantizar la actividad portuaria y proteger a la ciudad de las inundaciones.
Ambas experiencias están dirigidas a grupos desde 11 a 35 personas y combinan divulgación histórica con contenidos de geografía, economía, botánica e ingeniería. El objetivo es ofrecer una lectura transversal del río: como paisaje, como sistema ecológico, como arteria económica y como elemento vertebrador del crecimiento urbano.
Desde su puesta en marcha, cerca de 800 personas han participado en este proyecto; una cifra que confirma el interés por redescubrir Sevilla desde una perspectiva diferente y complementaria a la habitual oferta turística.
La iniciativa, capitaneada por la cuenta de redes sociales Sevilla Marítima y Fluvial, propone, en definitiva, recuperar la conciencia fluvial de la ciudad. Porque Sevilla no se entiende sin el Guadalquivir, pero tampoco se comprende del todo hasta que se navega.
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