Un vistazo a la arquitectura civil

Basta con pasear por Sevilla para poder asomarse a edificios con valor histórico, hoy sedes de empresas públicas y privadas

1. Pabellón de Perú, actual Casa de la Ciencia, CSIC. 2. Patio de la Casa de la Provincia, perteneciente a la Diputación de Sevilla. 3. Patio porticado de la sede de Emasesa, antes Palacio de los Ponce de León. 4. Costurero de la Reina, Oficina Municipal de Turismo y centro cultural. 5. Casa de Mañara, sede de la Dirección General de Bienes Culturales. 6. Detalle de la escalera del Centro Cívico Las Sirenas. 7. Centro Cívico Las Columnas. 8. Interior del reformado Palacio de Altamira. 9. Palacio de los Marqueses de la Algaba.
Ana Fernández

05 de mayo 2011 - 01:00

Apreciar la Sevilla monumental en cada rincón es una tarea fácil. Basta con pasear por sus calles más céntricas y contemplar cómo antiguas casas palacio y edificios históricos han sido rehabilitados y aprovechados para distintos usos. La mayoría ocupados por instituciones públicas, asomarse y echar un vistazo a estos ejemplos de arquitectura civil es un privilegio que convierte a la ciudad en un museo a pie de calle.

Desde el Rectorado de la Hispalense (antigua fábrica de tabacos) pasando por la Casa de la Moneda donde, entre otros espacios, se alberga el Padrón Municipal o la sala de teatro La Fundición, son innumerables los rincones que guardan edificios de valor histórico-monumental.

Legado de la Exposición Iberoamericana del 29, en la Avenida de María Luisa se encuentra el Pabellón de Perú. Obra del arquitecto Manuel Piqueras Cotolí, albergó durante veinte años la sede principal de la Estación Biológica de Doñana/CSIC. Hoy abre sus puertas para acoger diferentes actividades sobre divulgación científica en lo que es La Casa de la Ciencia, CSIC. Abierto al público, con entrada gratuita, las exposiciones que aquí se hallan se enmarcan en una fachada con balcones de madera típicos limeños. En su interior se esconde un patio porticado único en la ciudad que bien recuerda a la arquitectura colonial.

Esquina con el Paseo de las Delicias se erige el Costurero de la Reina, pequeño pabellón de estilo neomudéjar construido por Juan Talavera en 1893. Este "coqueto" edificio se proyectó como cierre del muro del jardín de la familia Montpensier. La leyenda de su nombre procede del imaginario popular que afirmaba que este lugar era donde la infanta María de las Mercedes con sus doncellas se refugiaba para coser. Tras su proceso de rehabilitación, está contemplado dentro del Plan Turístico de Sevilla como centro temático y es Oficina de Información Turística.

En la Plaza del Triunfo número 1, estratégicamente ubicada entre los Alcázares, la Catedral y el Archivo de Indias, la Casa de la Provincia es uno más de los edificios emblemáticos de la zona que puede visitarse. Sede cultural de la Diputación de Sevilla, sus orígenes se remontan al siglo XIV, cuando el edificio formaba parte del antiguo Hospital de Nuestra Señora del Pilar (hospedería de peregrinos y posterior asilo para pobres). En 1927 Diputación adquirió el inmueble, que ha sido objeto de numerosas intervenciones como la que en los años 50 desveló lienzos de murallas y adarves del Alcázar proporcionando una nueva fachada por su lado Sur. En la actualidad, indagando en sus salas, se encuentra el Despacho-Museo Plácido Fernández Viagas, recreación de la que fue oficina del primer presidente de la preautonomía andaluza.

Edificio visitado por muchos ciudadanos por cuestiones relacionadas con Emasesa, pocos saben la historia del lugar que ocupa las oficinas de la empresa municipal del agua en la calle Escuelas Pías. Tras su reja de entrada se encuentran los restos de los que fue el antiguo palacio de Los Ponce de León (siglo XIV). Totalmente reformado en su exterior, la empresa recibió el Premio Europa Nostra por su recuperación. Así, se conserva uno de los patios del siglo XVI, el artesonado de madera y una escalera imperial del siglo XIX, ubicada en una de las torres del edificio.

Dos son los palacios propiedad de la Consejería de Cultura dignos de admirar. Por un lado, el Palacio de Altamira, su actual sede ubicada en la calle Santa María la Blanca y cuyo origen se remonta al siglo XIV como residencia señorial. Fue en el siglo XIX cuando este lugar afrontó su etapa de decadencia y pasó a ser casa de vecinos. El Palacio de Altamira atesora un importante patrimonio que puede vislumbrarse en sus yeserías, artesonados, pinturas murales y zócalos, entre otros elementos. Por otro lado, y próximo al anterior palacio, se encuentra el Palacio o Casa de Mañara, lugar donde nació el ilustre Miguel de Mañara (C/ Levíes, 27), hoy sede de la Dirección General de Bienes Culturales. Sin necesidad de entrar en el inmueble, que responde al modelo de casa renacentista, en su fachada puede apreciarse la decoración pictórica descubierta tras su última restauración.

Centro Municipal de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Sevilla, la casa o palacio de los Marqueses de la Algaba se ubica en la Plaza Calderón de la Barca, detrás del mercado de la calle Feria. Edificio de dos plantas con espectacular portada gótico-mudéjar a la calle Amargura, tras ser casa de vecinos, soportó las instalaciones del cine Arrayán.

Dos son los centro cívicos de especial interés monumental. Con patios típicos sevillanos, la Casa de las Columnas (C/ Pureza), que fue construida a finales del siglo XVIII, recogió el Hospital de Mareantes de Sevilla. Al otro lado de la orilla, en la Alameda de Hércules, la Casa de Las Sirenas es un lujoso palacete de estilo francés, mandado a construir por el Marqués de Esquivel en 1861. Tras décadas de abandono, el Ayuntamiento de Sevilla lo rehabilitó, siendo hoy una réplica fidedigna del monumental edificio levantado a finales del XIX.

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