Gastronomía

Fruta en el vaso

  • Los zumos de naranja contribuyen a un importante aporte de vitamina C.

Los zumos de cítricos, los reyes del otoño Los zumos de cítricos, los reyes del otoño

Los zumos de cítricos, los reyes del otoño

Con la llegada del primer estornudo y el acomañamiento continuo del pañuelo viene también la frase de “toma un zumito de naranja, que tiene mucha vitamina C”. No está muy desencaminada esta sabiduría popular. En esta época hay que prestar especial atención a la alimentación. De hecho, una dieta en la que predominen nutrientes y vitaminas, como la vitamina C, puede ayudar contra la gripe.

Y no sólo hace disminuir los catarros, este componente contribuye al desarrollo normal de colágeno para el funcionamiento correcto de huesos, cartílagos y vasos sanguíneos. Incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha afirmado su papel en la asimilación del hierro. Los zumos de naranja y pomelo son considerados fuente de vitamina C por contener, al menos, un 7,5% del VRN por 100 ml1. Por ello, el consumo de zumo de estas frutas, junto con el de otros alimentos ricos en hierro, puede facilitar la absorción de este mineral.

Por otro lado, el zumo, siempre que no se le añada azúcar, es una manera de que la fruta esté siempre lista para comer. Esta forma de consumirla ayuda a que el organismo alcance los niveles diarios recomendados de potasio y a mantener de una presión arterial normal.

En en el caso concreto del zumo de naranja, su contenido en folato contribuye a evitar deficiencias de este nutriente durante el embarazo, favoreciendo el buen desarrollo del feto.

Los zumos también contienen otros compuestos bioactivos, exclusivos de los alimentos de origen vegetal, denominados fitoquímicos, entre los que se encuentran los polifenoles. Este compuesto, además de aportar un mayor atractivo sensorial, aportando olor, color y sabor y ayuda a prevenir afecciones cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

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