Cuchillo sin filo
Francisco Correal
Zapatos en una panadería
Es una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Santa y un símbolo inequívoco de la idiosincrasia de Sevilla. Vestir de mantilla el Jueves Santo y el Viernes Santo (que tiene una base religiosa y de luto, no nos olvidemos), es una de las costumbre más puras y que más interés genera, ya sea entre las propias sevillanas, que tienen entre sus enseres esa peina de su abuela y aquella mantilla de ni recuerda qué antepasado, pero andan como loca buscando un vestido negro con el que poder vestirse.
Vestir de mantilla es una tradición, sí, pero también una exaltación de las costumbres a través de la moda, que en esta ocasión se vale de los colores y la estética para lanzar un mensaje: el luto por la muerte de Jesús. En cualquier caso, y a pesar de que vestir de mantilla en Semana Santa no deja mucho lugar a la vanguardia, iniciativas como Sí mantilla, organizada por la agencia de comunicación Doble Erre y el Ayuntamiento de Sevilla, son un claro ejemplo de que las tradiciones también son reivindicativas. En este caso, la reivindicación pasa por exaltar una de las costumbres más arraigadas de la Semana Santa: vestir de mantilla.
Es probable que ya te hayas vestido de mantilla en alguna ocasión, o puede que esta Semana Santa sea tu primera vez, pero ¿tienes claro cómo debes hacerlo de manera correcta? Antes de que que te dispongas a preparar todos tus enseres para cumplir con las tradiciones de Semana Santa 2022, te presentamos la guía definitiva para vestir de mantilla este Jueves Santo y este Viernes Santo.
Aunque se desconoce su origen exacto, todo apunta a que la religiosidad y el clima influyeron en el nacimiento de la mantilla. El frío invierno y las elevadas temperaturas al llegar la época estival obligaban a las mujeres a cubrir sus cabezas. Las fuertes creencias religiosas y el respeto al entrar en los templos las animaban a utilizar un velo para taparse las sienes.
De ahí que su uso se diera mayoritariamente entre las mujeres de las clases más populares. Fue la reina Isabel II la que hizo de esta prenda un símbolo de distinción entre las clases nobles en el siglo XIX. Aficionada a las diademas y tocados, la monarca comenzó a lucirlas, popularizándolas entre las damas de la corte.
Tan arraigado estaba su uso, que muchas mujeres españolas las emplearon para manifestarse contra Amadeo de Saboya, cuyo reinado en España fue sólo de dos años. Pero a finales del siglo XIX y principios del XX su extendido uso entró en declive y la mantilla pasó a ser una prenda exclusiva de la Semana Santa, los toros y las bodas.
Dividida en grupos, la mantilla puede ser rectangular (o de velo de toalla), rondeña (o de empanadilla), de pico (la más elegante y cuyo uso popularizó Eugenia de Montijo) o madroñera (muy típica de Ronda). Cada una de ellas puede presentar un tipo de encaje diferente; bien de bolillo, bien de aguja. De entre todos los tipos de encaje, el más popular en la mantilla es el de blonda que, además, da mucho juego a la hora de colocarla.
Pero, ¿qué es una mantilla sin una buena peina? Éstas tienen su origen en los peinecillos con los que las mujeres recogían sus cabellos. Durante los años veinte los peinecillos aumentaron de tamaño y dieron paso a las peinas, antaño de carey, actualmente de celuloide. Con independencia del material, se recomienda guardarlas en cajas de cartón con papel de seda blanco, con una especie de horma de cartón para que no pierdan la forma durante su almacenamiento.
En primer lugar y para su fácil colocación, se realiza un recogido bajo y sobre él se colocan un par de peinecillos enfrentados. Sobre ellos, cuando estén bien fijos, se coloca la peina. Una vez colocada, se pone la blonda sobre la cabeza (en función de la tipología se colocará de una u otra forma sobre la cabeza) y se fija con un par de horquillas (es importante que no se vean, por eso pueden ser horquillas de moño).
Para finalizar, se cogen tres pliegues pequeños de la blonda por detrás y se coloca el broche. Es importante tener en cuenta que la peina no debe estar ni muy delante ni muy detrás, que mientras menos horquillas mejor -para que la peina no sufra- y que el broche debe colocarse justo donde ésta acaba.
La maquilladora y experta en estilismos Sara Cáceres compartía en su cuenta de Instagram, junto con la influencer Bridalda, un interesante post sobre cómo colocar la mantilla y la peina.
El vestido que escojamos debe ser discreto y sobrio, hay que recordar que la mantilla representa el luto. Siempre es mejor elegir un vestido de una pieza que elegir un conjunto de traje o falda y camisa y la prenda que escojamos debe ser negra, sobria y de corte sencillo. El vestido quedará mejor con la mantilla si evitamos los encajes o los tejidos con muchos detalles. Siempre debe cubrir los hombros y no debe tener un escote pronunciado, transparencias o tirantas.
Las mangas, largas o francesas. Si elegimos llevar guantes, que sean de terciopelo, de raso o de rejilla. A la hora de elegir las medias, debemos apostar por unas negras y de cristal (ni tupidas ni transparentes ni de fantasía) y combinarlas con un salón negro de diseño sencillo y tacón medio (la comodidad y la posibilidad de andar sin matarnos es clave).
En el caso de accesorios como los pendientes, es preferible apostar por unos sencillos y discretos de largo medio, que podremos combinar con otras piezas, también sencillas y discretas. En cuanto al bolso, olvida las tendencias de primavera y apuesta por un bolso pequeño y discreto tipo clutch.
Temas relacionados
También te puede interesar
Lo último
No hay comentarios