Las avispas invasoras avanzan por Andalucía según un estudio del CSIC: Málaga y Cádiz, las provincias más afectadas
La Estación Biológica de Doñana alerta de la expansión del avispón oriental y el avispón bicolor en zonas costeras del sur peninsular
La avispa asiática o velutina, a examen: apariencia, zonas de más riesgo, picadura, posible alergia y todo lo que debes saber
Un reciente estudio elaborado por la Estación Biológica de Doñana del CSIC ha alertado sobre la expansión significativa de varias especies de avispas invasoras del género Vespa en el sur de la Península Ibérica. La investigación, publicada en 2025 en la revista científica Biological Invasions, señala que estas especies, originarias principalmente de Asia y Oceanía, forman colonias grandes y representan un potencial impacto en la biodiversidad, la economía y la salud humana.
La Península Ibérica registra actualmente la presencia de cuatro especies no nativas de avispas del género Vespa, según los últimos datos disponibles. La más extendida es la avispa asiática (Vespa velutina), originaria del sudeste asiático y detectada inicialmente en Francia en 2005. Desde allí se expandió hacia España atravesando los Pirineos, donde ha logrado asentarse y continuar su avance por todo el territorio nacional.
El listado de especies invasoras se ha ampliado con el avispón oriental (Vespa orientalis), identificado por primera vez en Valencia en 2013 y posteriormente en diferentes puntos de Andalucía, y con el avispón bicolor (Vespa bicolor), registrado por primera vez ese mismo año en Málaga. También se ha localizado la Vespa soror en Asturias, el primer registro para Europa, aunque por el momento no existen evidencias de que haya logrado establecerse de manera permanente en el continente.
Concentración en entornos urbanos y periurbanos costeros
El nuevo estudio centra su atención en la evolución de la distribución de las dos especies con registros más recientes, Vespa orientalis y Vespa bicolor, con el objetivo de evaluar su expansión territorial. Los resultados muestran que el avispón oriental y el avispón bicolor se concentran en entornos urbanos y periurbanos costeros, posiblemente debido al movimiento de vehículos, de personas y bienes, tanto por vía marítima como terrestre.
Según el estudio, parece que estas especies se están adaptando con éxito a estos nuevos ambientes, donde presentan comportamientos de carroñeo, depredación de insectos y visitas a flores. Además, se han encontrado ejemplares dentro de varios parques naturales, lo que podría representar una nueva amenaza para la fauna autóctona allí presente.
En el caso del avispón oriental, los nuevos datos confirman su avance hacia el sur y el interior de Andalucía. En las provincias previamente invadidas, especialmente Cádiz y Málaga, las observaciones han aumentado notablemente en los últimos años y se han detectado nuevos registros en las provincias de Almería, Córdoba, Granada, Huelva, Sevilla y un registro aislado en Toledo.
Impacto sobre polinizadores y ecosistemas locales
"El éxito de estas especies radica en su gran capacidad de adaptación a los nuevos ecosistemas", ha explicado el investigador de la Estación Biológica de Doñana Jairo Robla. Entre los principales riesgos señalados se encuentra el impacto sobre los ecosistemas locales y sobre sectores económicos como la apicultura y la agricultura.
"Dado que alimentan a sus crías con otros insectos y cazan polinizadores nativos, su impacto podría acabar mermando las comunidades de especies fundamentales para nuestros ecosistemas", ha subrayado Robla. La reducción de polinizadores puede afectar de forma indirecta a la biodiversidad, a la capacidad de regeneración de numerosas plantas y a la producción agrícola.
A estas consecuencias ecológicas se suma el posible perjuicio económico, debido a que las avispas invasoras atacan colmenares y provocan pérdidas en la producción de miel, además de ocasionar daños en explotaciones frutales. Los apicultores andaluces han reportado en los últimos años un incremento de ataques a sus colmenas, especialmente en las zonas donde la presencia de estas especies es más abundante.
Necesidad de monitorización continua y medidas de control
El estudio resalta la importancia de continuar monitorizando e investigando para comprender mejor la dinámica de invasión y las implicaciones ecológicas de estas especies en la Península Ibérica y en Europa. Los investigadores insisten en que es fundamental establecer protocolos de vigilancia y control temprano que permitan frenar la expansión de estas especies antes de que colonicen nuevos territorios.
Las autoridades medioambientales están desarrollando planes de actuación específicos para cada especie invasora, que incluyen la instalación de trampas selectivas, la destrucción controlada de nidos y campañas de concienciación ciudadana. La colaboración de la población resulta clave para la detección temprana de nuevos ejemplares y la notificación a las autoridades competentes.
¿Qué son las avispas del género Vespa?
Las avispas del género Vespa son himenópteros sociales de gran tamaño, conocidos comúnmente como avispones. Se caracterizan por formar colonias numerosas que pueden albergar desde varios cientos hasta miles de individuos. Originarias principalmente de Asia y Oceanía, estas especies se han convertido en una de las principales amenazas biológicas para los ecosistemas europeos en las últimas décadas.
Su ciclo de vida comienza en primavera, cuando las reinas fundadoras emergen de su hibernación y establecen nuevos nidos. A lo largo del verano, la colonia crece exponencialmente hasta alcanzar su máximo tamaño en otoño. Son depredadoras generalistas que se alimentan de una amplia variedad de insectos, incluidas abejas melíferas, lo que las convierte en una seria amenaza para la apicultura.
¿Cómo llegaron estas especies invasoras a España?
La introducción de especies invasoras del género Vespa en España se ha producido principalmente a través de dos vías: el transporte accidental en mercancías y el movimiento de vehículos desde zonas ya colonizadas. En el caso de Vespa velutina, su llegada a la Península Ibérica se produjo desde Francia, donde había sido detectada en 2005, probablemente introducida en contenedores de cerámica procedentes de China.
El avispón oriental (Vespa orientalis) probablemente llegó a través del tráfico marítimo en puertos mediterráneos, mientras que el avispón bicolor (Vespa bicolor) pudo ser introducido de manera similar. Las zonas costeras actúan como puntos de entrada principales, desde donde estas especies se dispersan hacia el interior aprovechando las condiciones climáticas favorables y la disponibilidad de recursos.
¿Qué diferencias existen entre las distintas especies invasoras?
Cada una de las cuatro especies de Vespa presentes en España presenta características distintivas. La avispa asiática (Vespa velutina) se reconoce por su tamaño medio, tórax negro y el cuarto segmento abdominal de color amarillo anaranjado. Es la especie más extendida y la que mayor impacto está causando en la apicultura.
El avispón oriental (Vespa orientalis) presenta un color predominantemente marrón rojizo con una franja amarilla característica en el abdomen. Es más tolerante a climas cálidos y secos, lo que explica su éxito en Andalucía. El avispón bicolor (Vespa bicolor) se distingue por su cabeza anaranjada y el tórax negro, mientras que Vespa soror es muy similar a Vespa velutina pero con diferencias en el patrón de coloración del tórax.
¿Qué medidas pueden tomar los ciudadanos ante la presencia de estas avispas?
Las autoridades sanitarias y medioambientales recomiendan a la ciudadanía mantener la calma ante la presencia de estos insectos y no intentar eliminar los nidos por cuenta propia. En caso de localizar un nido o avistar ejemplares de estas especies invasoras, se debe notificar inmediatamente a las autoridades locales o a los servicios de control de especies invasoras.
Es importante no confundir estas especies con avispas autóctonas, para lo cual existen guías de identificación disponibles en las webs de las consejerías de medio ambiente. Los expertos insisten en que la detección temprana es fundamental para el control efectivo de estas poblaciones invasoras. También se recomienda evitar dejar alimentos expuestos en zonas al aire libre, especialmente productos cárnicos y pescado, que pueden atraer a estos insectos.
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