El detenido por matar a su mujer en Olvera dice que le dio un "puñetazo accidental"
El año 2026 empieza con dos mujeres asesinadas por violencia machista en Andalucía
Muere una mujer víctima de violencia de género en Olvera: el marido, detenido, alertó a su hija de lo sucedido
El hombre de 60 años detenido en la madrugada del pasado domingo por la muerte de su esposa, María Isabel, de 58 años, en la localidad gaditana de Olvera, ha declarado que le" propinó un puñetazo de forma accidental" durante un brote epiléptico que sufrió en el domicilio familiar. Así lo han informado fuentes próximas a la investigación que dirige la Guardia Civil.
El suceso ocurrió en la vivienda que el matrimonio compartía en el número 1 de la calle Alemania, en el centro del pueblo. Según las primeras diligencias, fue el propio marido quien alertó a una de sus hijas al percatarse de que la mujer no presentaba señales vitales. Fue esta hija quien llamó al servicio de emergencias 112 a las 01:48 horas de la madrugada. Hasta el lugar se desplazaron efectivos sanitarios y una patrulla de la Guardia Civil, que solo pudieron certificar el fallecimiento de la mujer.
El hombre fue detenido en la misma vivienda y el juez lo ha enviado a prisión. El Ministerio de Igualdad confirmó este lunes que se trata de un asesinato machista. Según confirmó Diario de Cádiz, María Isabel murió por asfixia, presumiblemente por estrangulamiento, extremo que será determinado de forma definitiva por el informe forense.
Consternación en un pueblo sacudido por el crimen
Hacía casi cinco décadas que Olvera no registraba un caso mortal de violencia machista. Casi medio siglo después, la muerte de María Isabel ha vuelto a sacudir la aparente tranquilidad de este municipio serrano de unos 8.000 habitantes. La mañana posterior al crimen, la calle Alemania amanecía en silencio, con las persianas del domicilio familiar bajadas y sin rastro de actividad. El alumbrado navideño seguía instalado y aún quedaban restos de caramelos de la reciente cabalgata de Reyes, contrastando con el clima de consternación entre los vecinos.
“Esa mujer era una santa”, resume una vecina del entorno, visiblemente afectada. Otros residentes coinciden en que nunca escucharon discusiones ni gritos procedentes de la vivienda. “Si tenían problemas, eran de puertas para dentro”, comenta un vecino que convivió cerca del matrimonio durante décadas, en la crónica de Julia Alarcón para Diario de Cádiz.
Carácter violento y celoso
Las palabras hacia María Isabel son unánimes en el pueblo. La describen como una mujer trabajadora, discreta y muy querida. Ama de casa, cuidaba de nietos y bisnietos y realizaba labores de limpieza en distintos hogares y negocios locales. En una óptica del centro del municipio, donde acudía varias veces por semana a trabajar, una empleada rompe a llorar al recordarla: “No asimilo lo ocurrido. Era una persona buenísima, llena de vida, pero muy reservada”.
María Isabel llevaba prácticamente toda su vida junto a su marido. Comenzaron su relación cuando ella tenía apenas 16 años y tuvieron tres hijos. Una de sus hijas residía en la planta superior de la vivienda familiar. Según relatan algunos vecinos, él tenía fama de ser un hombre celoso y de carácter difícil. “No era agradable, y se intuía que algo no iba bien”, señala una vecina, aunque admite que nunca hubo denuncias ni señales evidentes de conflicto.
Temas relacionados
No hay comentarios