El Neptuno del Puerto de Málaga y otras esculturas polémicas en Andalucía: de un militar andalusí a una virgen gigante
Las críticas se han centrado históricamente en la falta de representatividad de las figuras representadas o el derroche de dinero público
El alcalde de Málaga propone que las esculturas gigantes en el Puerto sean “una exposición temporal breve”
Los dioses romanos Neptuno y Venus están detrás de la última polémica urbanística de Málaga. El Puerto de la ciudad promueve la instalación de Las columnas del mar, un conjunto de cuatro esculturas con piezas que alcanzan los 21 metros de altura, 14 las más pequeñas, contando los pedestales. La obra del artista Ginés Serrán, cedida gratuitamente, ha sido cuestionada por la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, que la califica de "pseudo-neoclasicismo pretencioso y grandilocuente, de inequívoco enganche kitsch, más propio del universo Marvel".
Por su parte, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, ha trasladado la controversia a Urbanismo al tratarse de "un tema ornamental" en un lugar "muy visible" como es el Puerto, por lo que proponen que sea "una exposición temporal". De momento, los leones que acompañan a Neptuno y Venus ya lucen en la Plaza de la Marina. No obstante, esta polémica escultórica cuenta con numerosos precedentes. A continuación, recordamos algunos de los casos más sonados.
El monumento a Juan Pablo II en Sevilla
Las esculturas sirven para conmemorar efemérides o a personajes históricos, pero cuando se instalan en espacios públicos, la controversia se mide en términos de representatividad. Incluso algunas propuestas no llegaron nunca a materializarse, como la de la escultura dedicada al papa Juan Pablo II en la Avenida de la Constitución de Sevilla. La iniciativa ciudadana, liderada por el Arzobispado de Sevilla, llegó a recoger firmas y recaudar aportaciones económicas.
Sin embargo, el proyecto se encontró pronto con la oposición de otros sectores sociales. Entre sus argumentos, que una escultura a un papa no representaba la diversidad religiosa de la ciudadanía, que la Iglesia Católica posee otros espacios para rendir homenaje a Juan Pablo II o que ya se había bautizado una importante avenida con su nombre.
Monumento a la Virgen del Rocío en Sanlúcar
Algo parecido ocurrió en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), donde el consistorio planteó hace unos años la instalación de una escultura que recreaba el Salto de la Reja a la Virgen del Rocío en una rotonda del barrio de Bajo de Guía. En su momento, colectivos laicistas calificaron la obra de "mastodóntica" y criticaron que las figuras humanas de la base estuvieran inspiradas en los rostros de sus promotores.
Diversas asociaciones censuraron que la escultura trataba de imponer un símbolo religioso que no contaba con el consenso de la sociedad. El proyecto llegó incluso a generar rechazo dentro de la propia Hermandad del Rocío de Sanlúcar.
La Virgen de las Angustias en Ayamonte
En la misma línea, el Ayuntamiento de Ayamonte inauguró en 2006 el "mayor monumento religioso de Andalucía", dedicado a la Virgen de las Angustias. La escultura de la patrona del municipio tiene 12 metros de alto por 12 de ancho y 365 toneladas de peso.
Más allá del componente religioso, la oposición política criticó entonces el "derroche de dinero" que podría haberse utilizado para cubrir otras necesidades del municipio.
La estatua de Almanzor en Algeciras
Almanzor fue un gobernante destacado del Califato de Córdoba. La estatua, hecha de bronce y de estilo modernista, ganó un concurso público y se instaló en las ruinas de las murallas de Algeciras en 2002. Tanto su ubicación en un yacimiento arqueológico como la elección de esta figura estuvo cargada de polémicas. El catedrático de la Universidad Complutense, Alberto Pérez de Vargas afirmó que "sería difícil encontrar un calificativo que no se le haya aplicado, desde 'El Cid del Islam' hasta 'La Bestia', pasando por todo lo imaginable para bien o para mal".
En 2013, el Ayuntamiento de Algeciras retiró la estatuta para reparar su pátina y se comunicó el traslado a otro lugar, después de que el emplazamiento original fuese reevaluado como ruinas cristianas en lugar de un yacimiento islámico. Su lugar fue ocupado por un antiguo horno descubierto en las propias ruinas y, en 2016, la estatua de Almanzor fue descubierta en un almacén municipal. A día de hoy, no ha sido repuesta.
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