la tribuna

Alberto Priego

Chicago: cumbre de transición en la OTAN

26 de mayo 2012 - 01:00

LA situación del mundo es confusa y eso se transmite a las instituciones internacionales. La cumbre de la OTAN celebrada en Chicago ha sido todo menos un encuentro donde se hayan tomado decisiones sobre seguridad y defensa. Se ha hablado de Grecia, del euro, de los bancos, incluso de lo bello que es el Lago Michigan cuando se pasea en barco. Como digo, de todo menos del futuro de la Alianza ya que parece que hay otras prioridades antes para los estados. Por eso, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que Chicago ha sido una cumbre de transición y, por lo tanto, las decisiones se tomarán en la siguiente. Varios han sido los factores que han influido en dicha circunstancia, pero por encima de los demás el cambio de presidencia en Francia ha sido determinante.

En primer lugar, y casi por encima de todo, está Afganistán. La historia con Alejandro Magno y la literatura con Kipling nos dan muestras más que suficientes de lo complejo y peligroso que ese maravilloso lugar llamado Afganistán. Hoy la principal pregunta es cómo y cuando salimos de allí. La respuesta no es ni fácil ni monolítica. Para Hollande, la solución es sencilla, ahora mismo y de cualquier forma, mientras que para otros la retirada debe ser gradualmente y en varias fases.

La Alianza, siguiendo el calendario del presidente Obama, ha propuesto una salida de las tropas de combate en 2014. Esta opción, que es la mayoritaria, daría fin al calendario de transición y nos meteríamos en el de transformación, que presumiblemente se alargará otros diez años. En este periodo habrá tropas extrajeras, pero sólo como instructores, no como combatientes. De hecho a mediados de 2013 la mayor parte del territorio afgano estará en manos de su propio ejército. La pregunta ahora es quién paga esos 4,1 billones de dólares anuales hasta el fin del periodo de transformación.

En segundo lugar están las relaciones con Rusia. No se recordaba una relación OTAN-Rusia tan tensa desde la última gran ampliación en 2004. Ni tan siquiera con la invasión de Georgia. Sin embargo, Putin que no ha acudido a la cumbre, no sólo no está solo sino que ha encontrado un ami. El nuevo inquilino del Elíseo ya adelantó que algunos temas clave como el escudo antimisiles deberán ser tratados con respeto hacia el Kremlin. A pesar de los continuos comunicados de la Alianza señalando que dicho proyecto no es contra Rusia, en Moscú sigue sin verse con buenos ojos y se considera un reducto de la Guerra Fría. En todo caso el proyecto va adelante y nuestra base de Rota jugará un rol fundamental.

En tercer lugar está la cuestión de Pakistán. Islamabad tiene cerrado el paso a los camiones que llevan suministro a las tropas de la ISAF desde noviembre, cuando murieron 26 soldados paquistaníes en un ataque norteamericano. Además, Zardari todavía recuerda el asesinato de Ben Laden dentro de territorio paquistaní sin el conocimiento de Islamabad. De hecho, ni siquiera se ha producido un encuentro oficial Obama-Zardari en Chicago aunque sí con la secretaria de Estado, Hillary Clinton. Más allá de los problemas señalados, como todo en esta cumbre, el asunto posee un claro matiz económico. Mientras que los norteamericanos estaban pagando 200 dólares por cada camión que atravesaba el territorio paquistaní el Gobierno de Islamabad ahora pide la cantidad de 5,000 dólares, lo que convierte a las posturas en absolutamente incompatibles.

En cuarto y último lugar podríamos hablar del eterno problema de las capacidades y del gap entre los Estados Unidos y los socios europeos. En tiempos de crisis como los que vivimos resulta complicado que los estados se puedan comprometer a incrementar sus capacidades militares, lo que implicaría un incremento de los siempre reducidos presupuestos de defensa europeos. Por ello, se ha optado por técnicas casi de prestidigitador como la Smart Defence que bien nos recuerdan a esa especialización de la cumbre de Praga 2002. Se trata del mismo perro con distinto collar y es que el discurso del actual secretario general Rasmussen no difiere en demasía del pronunciado por otro secretario general -Lord Robertson- que comenzaba por aquella ya famosa frase de capabilities, capabilities, capabilities.

Tras años de cohesión interna una voz conocida parece haber vuelto a la Alianza, aquella que advertía que no se iba a arriesgar Washington por París. Sin negar la mayor la respuesta debe ser convencer a Washington de que París, Roma, Madrid o Varsovia siguen siendo fieles aliados. Por ello, la mejor manera es salir junto de aquel lugar donde entramos juntos.

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