Cofradias

El agua que sí gusta en Semana Santa

  • Emasesa da de beber, por cuarto año consecutivo, a los nazarenos, los músicos y el público de la Hermandad de San Bernardo en la salida del barrio · El año pasado dispensaron más de 1.500 vasos

"Ésta es la única agua que nos gusta en Semana Santa". Muy elocuente la frase de uno de los músicos de la banda de cornetas de Jesús Nazareno de El Arahal que aguarda para desfilar delante de la cruz de guía de San Bernardo. Y es que con agua, la de Emasesa, la espera se hace mucho más llevadera. Y más ayer, cuando a las dos de la tarde el sol se dejaba notar con fuerza a la salida de la calle Ancha de San Bernardo y sobraban las gorras y las casacas. Un año más, el Ayuntamiento volvió a poner un puesto de avituallamiento de agua en el recorrido de la Hermandad de San Bernardo. Ya van cuatro, y la iniciativa es muy bien acogida por nazarenos, músicos y el público que espera para ver el paso de la cofradía, ayer, por fin, con calor y bajo un cielo azul sólo adornado con algunas nubes blancas.

El avituallamiento se coloca por iniciativa de la hermandad, que es quien lo solicita a la Empresa Metropolitana de Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Sevilla (Emasesa). El agua se toma directamente de la red de abastecimiento y, posteriormente, se distribuye en vasos. "Para que no haya ningún problema unos días antes vienen los técnicos para analizar el agua y confirmar que es perfectamente potable", explica Javier Rodríguez, de la empresa Servipaq, que se encarga de la logística y del montaje.

María, Alfonso y Francisco son los que se encargan se llenar unas jarras con el agua que sale de unos grifos colocados directamente en una de las arquetas que conduce a la red de abastecimiento de la ciudad. Son de la empresa Organízate Azafatas y desde el Viernes de Dolores están repartiendo agua. "Hemos estado en Bellavista. El Sábado, en Torreblanca y el Parque Alcosa". El Domingo de Ramos tenían previsto abastecer a la Hiniesta; el Lunes Santo, al Polígono de San Pablo y Santa Genoveva; y el Martes Santo, al Cerro del Águila. Ayer, por fin, pudieron cumplir con su cometido.

"Al principio, la gente duda y pregunta si se puede coger el agua, pero cuando viene uno, ya acuden todos. La acogida es muy buena", asegura Francisco. Y tanto que lo es. En Torreblanca dispensaron más de 800 vasos. El año pasado, en San Bernardo, fueron entre 1.500 y 2.000. La banda de Arahal ya anuncia por la calle Ancha la inminente llegada de la cofradía. Al pasar junto al puesto muchos se acercan de nuevo a coger agua para aliviar el paso. Carmen Távora, responsable de la empresa encargada de llevar a los chavales, y Javier Rodríguez, son los que llenan ahora los vasos, mientras que María, Alfonso y Francisco, se acercan a los nazarenos para que no tengan que salirse de la fila. "Niño no bebas agua tan pronto que te vas a estar orinando ya mismo y queda mucho para la Catedral", le dice una mujer al joven nazareno que va a su lado.

Los más de 2.000 nazarenos de la cofradía ya buscan el puente mientras muchas personas al pasar por delante del puesto de agua, no pueden evitar pararse y echar un trago. "Yo no quiero agua. Ya he tenido bastante con la que ha caído. Esta noche he soñado con Maldonado", dice uno, mientras el Cristo de la Sed emboca la calle Jiménez Aranda, unos metros más atrás.

Las nubes ocultan el sol dando una tregua al calor que pica en las espaldas. También empieza a picar el hambre entre el público que ve la cofradía. Un nazareno lanza caramelos a un grupo de amigos que lo está buscando. "Parece que va en la cabalgata más que en una cofradía". Acompañando a otro nazareno va José Ignacio Trujillo, subdirector de la banda de cornetas de las Cigarreras, como delata el escudo que luce en la solapa de su chaqueta. Su rostro refleja la desolación ante la Semana Santa tan aciaga que llevan: "Los ánimos están muy bajos. A ver si hoy podemos disfrutar y mañana, que los niños van a ir detrás del Cristo en la carrera oficial por los 20 años de la banda".

Pasó majestuosa la cofradía de San Bernardo, como siempre, en busca del centro de la ciudad. Pasaron los nazarenos, los músicos, los costaleros, los vecinos, y todos pudieron disfrutar de un trago de agua por gentileza de Emasesa. Por la noche, en el regreso ya pausado al barrio, se repitió la escena. Las siguientes citas serán el Viernes Santo, en el Cachorro y la O; el Sábado Santo y cerrarán la Semana Santa en el Resucitado.

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