El cainismo imperante

16 de enero 2026 - 03:05

Aquí no se persigue el delito sino la camiseta del delincuente. Lo mismo da que da lo mismo la gravedad del delito sino si quien lo perpetra es de nuestras filas o de las del enemigo. Porque desgraciadamente y no sólo en esta nuestra tierra de garbanzos sino en toda la aldea global, lo importante es la militancia del que infringió la buena norma vital. Y con la denuncia de dos de sus empleadas a Julio Iglesias se ha mostrado desaforadamente cómo respira el personal. Los mismos que se muestran con benevolencia ante casos cometidos por los de su cuerda claman por hoguera pública para Iglesias. Ocurrió lo mismo cuando fue Plácido Domingo el acusado de tener las manitas muy largas y en estos casos es cuando más protagonismo tiene aquello del cristal con que se mira. Y curiosamente, los que ahora claman por observar la presunción de inocencia son los mismos que se tiran a la yugular del socialista rijoso antes de que se pronuncie el juez. En este mundo traidor nada es verdad ni mentira...

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