De Arahal a Rumanía
Israel Rodríguez, campeón de Europa en 2007, retorna a la selección con la vista puesta en el Mundial de Polonia Milita en el Tomis Constanta
Israel Rodríguez (27-8-1981, Arahal) comenzó su andadura deportiva con apenas siete años. Quién le iba a decir a aquel niño que despuntaba en las categorías inferiores del club de su localidad natal que su nombre se escribiría con letras de oro en la historia del voleibol español al formar parte del mítico combinado que, en la final del Campeonato de Europa de 2007, se impuso a la anfitriona, Rusia, por 2-3.
Seis años después de aquel triunfo soñado y tras pasar algún tiempo sin defender los colores de su país, Rodríguez regresa a la convocatoria del seleccionador nacional, Fernando Muñoz, con la vista puesta en el torneo de clasificación del Mundial de Polonia 2014. La selección disputará el Premundial entre el 3 y el 5 de enero en París, donde peleará contra Francia, Bélgica y Bielorrusia por el único billete disponible para la cita.
"En 2011 decidí dejar de competir por España para descansar un poco. Pero hace unos meses hablé con el seleccionador sobre la posibilidad de volver. Creo que tenemos una buena oportunidad para clasificarnos y estar en Polonia. Tengo muchas ganas de ayudar al equipo, sobre todo a los jugadores más jovenes, para que entre todos podamos lograr el objetivo", comenta el arahalense, al que lo separan unos 3.800 kilómetros de sus raíces.
Y es que el receptor vive actualmente en Rumanía y compite desde el inicio de la temporada en las filas del Tomis Constanta, uno de los equipos más fuertes del país. El motivo para hacer las maletas y poner rumbo a tan peculiar destino no fue otro que el de competir en la Liga de Campeones. "El año pasado estuve en el Chaumont de la liga francesa, pero las cosas no fueron como esperaba por culpa de las lesiones y no pude demostrar todo mi potencial", explica.
El internacional reconoce que todo le era desconocido en su nuevo hogar: "La verdad es que me esperaba otra cosa, un país con mucho paro, con mucha gente en la calle. Cuál fue mi sorpresa al descubrir que en Rumanía las cosas están mucho mejor de lo que podría pensarse". Constanza es una ciudad costera que cuenta con el puerto más grande de la región y cuya población ronda los 300.000 habitantes. "Cuando llegué, en verano, esto parecía Marbella -reconoce entre risas-. Había muchas ofertas de ocio para los turistas. Bares, locales, fiestas... Se movía dinero".
Aunque la cultura es muy diferente y el idioma algo complicado, Israel asegura que, gracias al inglés -lengua relativamente usual para los rumanos-, se defiende. En cuanto al período lógico de adaptación, desvela que no tardó demasiado en conectar con sus nuevos compañeros, pues fue muy bien acogido. Todo ello, unido a la ilusión que despierta en el sevillano el hecho de enfrentarse a los mejores equipos del continente en la competición europea, hace que su experiencia esté resultando satisfactoria.
Preguntado por cómo se vive el voleibol en Rumanía, Israel valora varios aspectos: "En cuanto a afición y seguimiento está por detrás del fútbol y el balonmano. A veces los pabellones están casi llenos y otras veces no. Económicamente, aquí puedo vivir de mi deporte. Los contratos son buenos y hay muchos patrocinadores. Es cierto que yo estoy en un buen equipo, no sé cómo serán las cosas en los otros". En general, el sevillano diría que "en Rumanía las cosas marchan un poco mejor para el voleibol en comparación con España".
Las palabras de Israel rezuman experiencia, más que avalada por su trayectoria deportiva. Tras vivir sus mayores éxitos nacionales vistiendo la camiseta del Unicaja Almería entre 2003 y 2006 -campeón de la Superliga, de la Supercopa de España y de la Copa del Rey, torneo en el que fue nombrado mejor jugador en 2006-, el jugador de Arahal fichó un curso por el Copra Piacenza italiano y, al año siguiente, por el Taranto. De esta forma, pudo competir en la liga más potente del voleibol europeo, en la que anotó un total de 1.252 puntos.
Tras superar la racha de lesiones que lo alejaron de su mejor nivel en Francia, Rodríguez disfruta de su nueva vida. Con 32 años, la retirada no entra en sus planes: "A día de hoy pienso en mis compromisos con la selección. Después, en lo que me queda de temporada con el Constanta. El año que viene ya se verá dónde estoy, aunque mi próximo objetivo sería estar en una liga más potente". Al arahalense aún le queda cuerda para rato. Si el cuerpo aguanta, ¿por qué iban a decaer los ánimos?
No hay comentarios