Sueños esféricos
Juan Antonio Solís
Sí a todas las proposiciones indecentes
Betis | celta · informe técnico
El Betis es un equipo desmedrado. Muchos de sus futbolistas dan la impresión de no haber alcanzado a desarrollarse como tales. Es como si un chaval entrase en la Universidad habiéndose saltado un año, con unas carencias en determinadas materias en las que luego habrá de ser autodidacta porque ya no hallará profesor que se las explique.
No es actuar en descargo de Antonio Tapia, quien es el primero que debe atarse los machos e imponerse a esa peña de aburguesados que tiene por pupilos. Pero es que no es de recibo que Odonkor, sencillamente, no sepa jugar al fútbol; que Arzu mire cómo va a centrar un rival que ha driblado a Goitia porque se le ha anticipado a él mismo; que Nelson deje controlar siempre el balón a su par... Hablamos de errores de base, de una mala formación académica, o quizá habría que hablar de cultura futbolística.
Defensa
El equipo está muy desorganizado. En cualquier escena en la que se encuentre el balón siempre va a haber más futbolistas del Celta que del Betis. Es reiterativo en este aspecto, ya que no sólo le ocurre jugada tras jugada, sino, lo que es peor, partido tras partido.
Pero si éste no fuese suficiente hándicap, el Betis se topa con otra insuficiencia congénita, como es su incapacidad para robar el balón. Y si cuando Rodri y Pavone presionan para ello, el resto del equipo no da un paso adelante para agruparse, el desorden y la distancia entre líneas se convierten entonces en el denominador común de un equipo mortecino.
En semejante escenario, el Celta siempre halla cómo hacer daño, ya sea con pases aparentemente inocuos tejidos desde su mediocampo o en contraataques pergeñados gracias a las pérdidas de balón verdiblancas y a los espacios que éstas generan.
Ataque
Y es que el equipo exhala nervios. Apenas tiene el balón y encima, fruto de ellos, se muestra impreciso con él. La primera parte se le va sin una sola ocasión de gol y el primer disparo a puerta llega en el minuto 78, justo antes del gol. A favor para sorprender, apenas el intercambio de los interiores.
Virtudes
La garra exhibida en los estertores.
Talón de aquiles
Jornada 12 y sin un plan de juego.
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