Copa Princesa | Crónica Una Copa en Sevilla, el sueño ya es real (80-70)

  • El Betis conquista su primer título nacional con la Copa Princesa tras ganar desde la defensa al Bilbao Básket

  • Un tercer cuarto magistral le dio el triunfo, el decimonoveno seguido, a los de Segura, superiores siempre

Los jugadores del Betis E. Plus celebran la Copa Princesa.

Los jugadores del Betis E. Plus celebran la Copa Princesa. / Juan Carlos Vázquez

Por el Caja, por el Betis, por todos los que estuvieron, por los que están y los que estarán. El Betis Energía Plus se coronó campeón de la Copa Princesa. Un título nacional para el baloncesto sevillano después de varapalos y miserias. ¿Qué es de LEB Oro? Sí, ¿y qué? Es la realidad, el presente de un conjunto que está poniendo las bases de un proyecto de futuro y el valor que tiene emocional puede ayudar al crecimiento de un equipo que, además, va camino de la ACB al ritmo de un cohete.

Enfrente estaba el Bilbao Básket, otro conjunto que trata de recuperar su pedigrí lamiéndose las heridas, como el club sevillano, en la LEB Oro. El conjunto vasco no regaló nada, pero sucumbió ante su acierto inicial en el triple, presa de su incapacidad para mantener el ritmo anotador. Cuando el Betis se dio cuenta de que los partidos y los títulos se ganan desde la defensa, el cuadro vizcaíno se bloqueó y los de Curro Segura, con su martillo pilón en ataque y Pablo Almazán y Tunde sacando las garras atrás, enfiló el camino hacia la victoria en un tercer cuarto magistral. Una lección de carácter, de trabajo en equipo en el que todos remaban en la misma dirección en busca de un objetivo común: que Pablo Almazán, capitán de corazón guerrero, levantara, a ritmo de palmas, la Copa Princesa ante casi 6.500 espectadores en San Pablo.

El triunfo décimonoveno consecutivo llegó. Sin suspense, pero con mucho trabajo y esfuerzo. Y es que el ambiente pesó de inicio. Alguno tardó en templar los nervios y comprender que el partido se ganaba en 40 minutos, no en uno. Y mientras eso ocurría, el Bilbao se trajo del norte una lluvia de triples ante la que los locales no respondieron de inicio. El peor equipo de la liga en esta faceta sólo tiraba desde la línea de los 6,75 metros. Ver para creer. De hecho, algún bético no se lo creía y siempre llegaba tarde a la defensa. Brown, el que según Mumbrú estaba tocado (la táctica más vieja del mundo), abrió la cuenta. Matulionis, Brown de nuevo por partida doble y hasta Demetrio la colaron tirando un melón desde nueve metros. Entraba todo.

32 Triples | El Bilbao no aguantó su ritmo anotador: empezó con 4/6 y acabó con 10/32 su porcentaje

Sin embargo, el Betis se serenó. No se puso nervioso ante el aluvión de triples, consciente de que ese ritmo no lo podrían sostener los de Álex Mumbrú, jugador inteligente en la cancha que no supo, sin embargo, parar a sus jugadores, que se vinieron arriba y..., claro, poco a poco fueron reduciendo el ritmo anotador. Al contrario que su rival, el Betis buscaba a Stainbrook por dentro y la movilbilidad de Bropleh, que hacía daño lanzando tras bote.

El 4-12 no asustó a los verdiblancos, que con un robo de Borg a Javi Salgado empataron el partido y después Bropleh con un triple le dio la primera ventaja al cuadro sevillano (18-17) una vez que la lluvia se detuvo.

Las imágenes del Betis E. Plus-Bilbao Básket en la Copa Princesa Las imágenes del Betis E. Plus-Bilbao Básket en la Copa Princesa

Las imágenes del Betis E. Plus-Bilbao Básket en la Copa Princesa / Juan Carlos Vázquez

Sobrevivió el Betis a ese intercambio de golpes, en lo que ajustaba su defensa, y en el segundo cuarto elevó la intensidad atrás de la mano de un motivado Pablo Almazán, un Lluís Costa que dinamizó el juego y un Tunde que iba a por cada balón como si le fuera la vida en ello. El granadino corrió en el primer ataque visitante en la presión tras Javi Salgado como si el diablo lo estuviese persiguiendo, después agarró un rebote con fuerza intimidando a cualquier rival y acabó la acción con un triple. Carácter puro. A ellos se unió el acierto de Bropleh y el Betis, con el mando del marcador, comenzó a ser el Betis de siempre.

Con 67-53, al Betis le entraron las prisas y permitió al Bilbao meterse en el partido

Con Tunde barriendo casi todos los balones en las zonas, el Betis se encontró más cómodo, por fin, desde el trabajo defensivo, aunque algún despiste todavía permitió a Rigo lanzar solo desde el triple y Schereiner, en el primer ataque jugado con bloqueo y continuación conectó con Lammers, pero la idea la entendieron tarde y sin continuidad como demuestran sus números al descanso: 4/5 en tiros de dos puntos y 8/22 en triples. Imposible aguantar así.

Todo estaba por decidir aún en la segunda parte, porque el 40-35 lo dejó todo en el aire. Pero entonces los de Curro Segura mostraron su mejor versión: la que cierra su canasta y amarga al contrario, la de un equipo que defiende dándolo todo para volar en ataque y matar al contrario de turno.

Larsen y Lammers parecían niños ante Stainbrook y Tunde. Samb se unió a la fiesta para cerrar el rebote y Dani Rodríguez se reactivó. Intentó Mumbrú parar a los locales con algunaz zonas, pero la movilidad del balón y la inteligencia de Borg las rompían una y otra vez. Con 58-44 San Pablo votaba. Gritaba "Betis" y "Caja".

La final empezaba a decidirse porque el Bilbao no tenía capacidad de respuesta. Los triples ya no entraban y les faltaba un líder.

Aun así, Demetrio mantuvo a su equipo, que no bajó los brazos con 67-53 en el último cuarto. Le entraron las prisas al Betis por cerrar el encuentro y las prisas siempre son malas consejeras. Ataques precipitados y malas selecciones de tiro permitieron al Bilbao agarrarse a un hilo de esperanza (74-67), pero sin tiempo nada más que para mandar una y otra vez a los béticos a la personal, que sellaron desde ahí el primer título para el Betis. La Copa Princesa, la copa de la esperanza.

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