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Regresa la lluvia a Sevilla

Una libreta para los días más grandes

Las Palmas - Betis · el otro partido

El Betis de Mel ha superado en el cara a cara a sus cuatro rivales directos por el ascenso. Jorge Molina se colocó el traje del gol.

Dani Ceballos, Rubén Castro, Jorge Molina y Portillo celebran el primer gol bético.
Samuel Silva

16 de marzo 2015 - 05:02

Le faltan todavía muchos puntos al Betis para certificar ese ansiado ascenso, pero el camino marcado desde la llegada de Pepe Mel -con la necesaria herencia de Juan Merino- se antoja el adecuado para lo que se le exige a los verdiblancos en la categoría. Si justo una semana antes fue el Valladolid el que sufrió la mejor versión de este Betis, este domingo le tocó el turno a la Unión Deportiva, como antes el Sporting o el Girona, todos rivales directos por el ascenso que acabaron hincando la rodilla ante este equipo bético que ha encontrado la mezcla de solvencia y brillantez que se necesita para auparse al liderato.

"Ante rivales de la parte alta competimos y jugamos bien", ha repetido hasta la saciedad Pepe Mel en las últimas semanas, hasta que ese mensaje ha calado en la plantilla verdiblanca, que se coloca el traje de etiqueta para el día de los focos. De igual forma, el técnico saca lustre a su libreta cuando la situación más lo requiere. Si ante el Valladolid sorprendió con Dani Pacheco en el once, ayer supo rectificar el posicionamiento de su equipo tras el descanso para mejorar tanto las prestaciones defensivas como las ofensivas, con un Portillo que tiró de su excelente repertorio cuando centró su posición sobre el césped.

Desde hace seis semanas, la plantilla verdiblanca viene realizando un plan específico de trabajo impuesto por el cuerpo técnico, con la supervisión del preparador físico, David Gómez, y los resultados se vienen comprobando en las últimas semanas, en las que el Betis ha exhibido su poderío para apabullar a dos rivales directos.

Ni los asuntos extradeportivos que rodean al club verdiblanco en las últimas semanas han perturbado el rendimiento del equipo, que ha entendido a la perfección que el mejor altavoz para su defensa se encuentra en el terreno de juego. Así lo comprendió Jorge Molina, que se sobrepuso a un primer tiempo en el que pareció afectado por esa impertinente declaración judicial, para acabar ejecutando a la Unión Deportiva, con una celebración dedicada a los béticos incluida.

Mención aparte merece Portillo, ese jugador que parece que no está pero que siempre encuentra el momento justo para colocar el balón en las mejores condiciones para los atacantes béticos. Los tres goles del equipo verdiblanco llevaron el sello del malagueño, con asistencias directas a Jorge Molina y Dani Ceballos, y con sutil pared con Varela antes de la cesión de éste al alcoyano. Fue el Betis de los mejores días, ése que tiene en Adán al portero menos goleado de la categoría, a Rubén como máximo artillero y a Pepe Mel como su mejor director de orquesta.

Con el mando de la categoría 27 jornadas después

Desde la segunda jornada del campeonato, cuando el Betis acumuló los triunfos ante el Sabadell y el Numancia, no aparecían los verdiblancos como líderes de la categoría. 27 jornadas y dos entrenadores después, en Heliópolis de nuevo pueden presumir de ejercer el mando de la Segunda División, asumiendo ahora el reto de mantenerlo hasta el final. Quince encuentros consecutivos sin conocer la derrota, con diez triunfos y cinco empates, le han valido a los verdiblancos para dar ese golpe en la mesa que se le requería desde el inicio de temporada para convertirse en el máximo candidato al ascenso.

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