Más miedos que peligros

Los aficionados han comprobado en la primera semana de competición que Sudáfrica es un país seguro en la actualidad.

Veronica Sardón (Dpa)

Durban (Sudáfrica), 18 de junio 2010 - 18:44

La enorme preocupación que generó la supuesta inseguridad en Sudáfrica antes del Mundial de fútbol quedó considerablemente diluida después de que los 32 equipos debutaran ya en el campeonato.

Los seguidores descubrieron en esta primera semana que podían manejarse con una normalidad más que relativa y se sintieron seguros ante la fuerte presencia policial.

"La gente estaba un poco preocupada de antemano, pero la seguridad parece correcta", señaló un hincha inglés en Ciudad del Cabo. "No tuvimos problemas".

La misma experiencia se repite en Durban, Johannesburgo, Port Elizabeth y en todos los escenarios de esta primera Copa del Mundo sobre suelo africano.

Sudáfrica desplegó unos 44.000 policías para garantizar la seguridad, y los tribunales del país mostraron resultados impresionantes ante cualquier delito vinculado con el torneo.

El único punto negro es que, como en otros grandes eventos deportivos, esa mejora en la seguridad se logró en parte a costa de los locales. "Niños pobres, comerciantes, mendigos, refugiados y otros fueron trasladados para evitar que los vieran los turistas", denunció en un comunicado el Foro Social de Durban.

Con todo, muchos elogiaron al país por "haber hecho un buen trabajo con la seguridad" y por haber instaurado "un control policial absoluto".

"Te sientes un poco inseguro cuando vas a Jo'burg (Johannesburgo) y escuchas todas esas historias, pero creo que probablemente se dan más bien en los medios", explicó Ralph, de Sydney.

La mayoría de los turistas evitó paseos especialmente arriesgados, pero incluso aquellos que salieron de los circuitos más habituales no se sintieron en riesgo.

"Soy el único blanco en la habitación, pero me siento muy seguro", dijo un turista alemán que se aventuró en la localidad de New Brighton, en las afueras de Port Elizabeth, para ver el Sudáfrica- Uruguay el miércoles. "Algunos me miraron un poco raro, pero no pasó nada más allá de eso".

Cacho y Joaquín, de Buenos Aires, se dieron cuenta de que no necesitaban tener más cuidado que en su propia ciudad, aunque sí acudieron a un conductor local para aventurarse en Soweto, en Johannesburgo.

En Durban se tomaron un minibus taxi, que suele desaconsejarse a los turistas, y no tuvieron "problemas con nadie".

Si bien se produjeron algunos incidentes, sobre todo robos, en diferentes partes del país, lo cierto es que no tienen mayor peso si se los compara con lo que les ocurre a los turistas en muchas otras partes del globo.

¿Logró la masiva presencia policial disuadir a los criminales, o es simplemente que los potenciales cacos están demasiado ocupados viendo partidos?

Como sea, las quejas más frecuentes de los turistas tienen que ver más bien con la paranoia de la seguridad que parece aquejar a algunos locales, en particular blancos de clase media.

Paul y Orlando, de Melbourne, se sintieron más perturbados por los consejos y prohibiciones que por problemas reales. "Todo estuvo bien. Lo único es que, al venir de Australia, todo es 'no camines aquí', 'no vayas ahí'... y no estamos acostumbrados", explicó Paul.

El mundo entero puso sus ojos este mes en Sudáfrica para ver cómo lidia el país con la lacra de la inseguridad. No será la última vez que ocurra: el próximo Mundial, dentro de cuatro años en Brasil, pondrá a prueba a otro país en el que la violencia es uno de los principales retos por superar.

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