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La pesada losa de Maciá

  • El elevado gasto comprometido en jugadores como Van der Vaart o Digard dificultará la tarea del próximo año. El director deportivo ya comunicó a sus colaboradores que no seguirá.

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El futuro de Eduardo Maciá está lejos de Heliópolis, pero las consecuencias del elevado gasto realizado en verano e invierno, y también comprometido en muchos casos para años venideros, complicarán la tarea de confeccionar un nuevo Betis, por más que los ingresos por los derechos televisivos se incrementen con el contrato que entrará en vigor para la próxima temporada.

La pasada semana, los dirigentes béticos le transmitieron al valenciano su idea para el próximo año, que no pasaría por Maciá como máximo responsable del área deportiva, como así se lo comunicó éste a sus colaboradores más íntimos. El área de scouting creada por Maciá también finalizará su vinculación con el club bético en su mayor parte, aunque el coste de estas recisiones será muy inferior a la que se pacte con el valenciano.

Las múltiples discrepancias existentes entre el modo de laborar de Maciá y la nueva política de trabajo de la entidad verdiblanca será el motivo principal con el que se justifique el adiós del valenciano, cuya labor ha generado numerosas controversias con otros empleados de la entidad de diversas áreas del club.

A todo esto se añade que la desastrosa planificación de esta temporada también dejará consecuencias negativas para el futuro. De hecho, este asunto es uno de los que más pesó en los dirigentes béticos a la hora de evaluar el trabajo de Maciá. Los fichajes de Van der Vaart y Digard, que llegaron con la carta de libertad pero cuyo coste será elevadísimo para el Betis en los tres años de contrato garantizados que firmaron ambos -unos diez millones de euros-, supondrán un quebradero de cabeza para el próximo año.

Durante el pasado mercado invernal, el club ya le solicitó a Maciá que le buscase una salida al atacante holandés y el valenciano llegó a insinuar que sin minutos con el equipo sería casi imposible encontrarle un equipo. Los intentos por colocarlo en China, Brasil o incluso algún país árabe fueron infructuosos y Van der Vaart acabará la temporada como verdiblanco.

Otras apuestas del valenciano, como Tarek, al que se le hizo un contrato de cuatro años y por quien se pagó un traspaso pese a no jugar ni con la selección de su país, o Leandro Damiao, con quien finalmente se rebajaron las cifras inicialmente aceptadas por Maciá, también suponen un lastre para las arcas verdiblancas.

Un caso especial, pero que también repercutirá en la capacidad financiera de la próxima temporada, es Joaquín. Maciá apostó fuerte por el regreso del portuense, al que también le propuso un contrato de tres temporadas y por quien incluso se pagó una indemnización a la Fiorentina que aumentará con la permanencia.

Todas estas operaciones lastrarán el presupuesto disponible para el proyecto que se pretende iniciar con una nueva cara al frente. Como informó este periódico hace un mes, los favoritos del consejo eran Miguel Torrecilla, que actualmente ejerce en el Celta y que tiene una propuesta para renovar su vinculación con el club vigués encima de la mesa, y Felipe Miñambres, que tiene un año más de contrato con el Rayo. Mientras tanto, Alexis Trujillo y Vlada Stosic -éste llegó al club de la mano de Maciá pero ha sido uno de los más críticos con su gestión- vienen trabajando en la planificación hasta que los dirigentes anuncien cómo queda la estructura deportiva tras la salida de Maciá.

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