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La primera revolución

Calderón tiene previsto volver a la defensa de tres centrales, con N'Diaye de líbero, frente al Granada. Jordi, Dídac, Verdú e incluso Leo Baptistao verán comprometida su alineación.

Javier Mérida / Sevilla

11 de febrero 2014 - 05:02

Gabriel Humberto Calderón ya ha pagado el obligado peaje. Por mucho conocimiento que se tenga desde fuera de una plantilla, un técnico no conoce a sus futbolistas hasta que los entrena y luego los ve en acción en los partidos. Al argentino le ha llevado relativamente poco tiempo, tres partidos, con la nota positiva de que ha ganado uno de ellos, pero hoy tiene ya claro qué debe hacer para que el equipo no se le caiga, sea capaz de ganar algunos partidos y, sobre todo, alimentar hasta el último suspiro la tibia esperanza de salvación que aún anida en el beticismo.

El partido de Valencia retrató la endeblez defensiva del equipo y a algunos futbolistas que, por aptitud o actitud, verán seriamente comprometida su alineación en adelante. Los nombres están en boca de todos: los defensas Jordi y Dídac fallaron en demasía, Cedrick no rindió conforme a lo esperado -fue relevado al descanso incluso- y en Leo Baptistao y, principalmente, Verdú se observaron ciertos de signo de apatía o, cuando menos, de un compromiso insuficiente con lo que hoy se juega el equipo.

En principio, Calderón tiene previsto salir en Los Cármenes de nuevo con una defensa de tres centrales, en vistas de que la fragilidad del equipo así lo aconseja, máxime cuando en su idea también está dar entrada como central izquierdo a Perquis, quien aún no está a tope físicamente. Igual en próximos partidos sí consigue formar una pareja sólida con el francés y Amaya, aunque de momento lo más seguro es que N'Diaye se incruste entre ambos. En los laterales, Juanfran repetiría y Juan Carlos o Nacho tendrían su oportunidad en la banda izquierda.

El problema que la zaga de tres le planteaba a Calderón era que perdía el mediocampo, aunque esto también podría solucionarlo con un medio de cierre y dos interiores, es decir, colocando a Lolo Reyes en el eje y como volantes, utilizando el término argentino, Salva Sevilla, quien regresaría tras su sanción, y, posiblemente Nono, aunque tampoco pueda descartarse a Matilla por alguno de los anteriores.

Así, sólo le quedarían dos puestos para el ataque, uno para Rubén Castro y el otro para Jorge Molina o Leo Baptistao, quien no está del todo descartado.

Hay otra posibilidad, que es la de colocar una pareja a Reyes -Salva Sevilla, Nono o Matilla- y que el brasileño juegue como mediapunta por detrás de la clásica pareja atacante bética, es decir, invertir el triángulo en el mediocampo y, a la par, hacerlo más ofensivo.

Por ahí, irán las pruebas que Calderón realice esta semana. Pero como el fútbol es una manta corta, en este caso, al abrigar el mediocampo, se desprotegerían un tanto las bandas.

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