Sueños esféricos
Juan Antonio Solís
Sí a todas las proposiciones indecentes
Juan Carlos Ollero, presidente del Cajasol
-Presidente, sin anestesia, ¿qué sentiría si el equipo descendiera tras 19 años en la ACB?
-Desde luego, un disgusto terrible, un gran disgusto. Y, por qué no decirlo, también una responsabilidad. Buscaría qué parte de responsabilidad tendría yo en ese caso.
-En la banca dos más dos suelen ser cuatro. ¿Cuánto le frustra que no sea así en el deporte?
-Muchísimo. Es la sensación más desagradable cuando se tiene cierta responsabilidad en un club deportivo y se viene de otros entornos donde la observación de los acontecimientos, el diagnóstico, la determinación de las medidas y el trabajo diario suelen tener reflejo en los resultados. Que no haya logrado que sea así produce una sensación de disgusto y tensión notables.
-Hay una corriente de opinión que critica como causa de los males que el Caja es una jaula de grillos en la toma de decisiones...
-Es incierto. La toma de decisiones es ordenada, rápida y con responsables perfectamente definidos.
-Al hilo de esto, ¿hay consejeros que entran en decisiones de índole estrictamente deportivas?
-En absoluto. Si el consejo renuncia a la gestión deportiva diaria y hace descansar esa labor en manos de profesionales, lo demás está claro y la interferencia en las decisiones deportivas es ninguna. Ni siquiera la de aquéllos que por su trayectoria deportiva pudieran incidir más en estas cuestiones.
-La afición, como Salomé, pide la cabeza de Oriol Humet. ¿Va a satisfacer sus ruegos el presidente?
-No es el momento de hablar de ese asunto. Quizás las gestiones deportivas necesitan de un tiempo de maduración que no siempre coincide con las inquietudes de los aficionados. No es el momento, sino cuando revisemos lo acontecido en las dos últimas temporadas.
-Sí, pero es un requerimiento de la hinchada...
-Lo es y así lo manifiesta.
-Una hipótesis nada disparatada sería el descenso, ¿se transmiten desde la entidad financiera sensaciones positivas sobre el futuro?
-Si eso se diera, algo que no se me pasa por la cabeza aun en estas circunstancias, el club tendría que ascender el próximo curso. Y las sensaciones que a mí me llegan desde la entidad financiera son ésas.
-Menos de 500 personas ante el Ventspils, ¿da que pensar?
-Sí. Una de las asignaturas pendientes es engarzarse de una forma más profunda con el entorno que debe alimentar al club: la afición.
-¿No será un castigo?
-Una parte tiene porque cuando el equipo gana viene más gente, pero no sólo eso, también una componente de fondo que hay que arreglar y no es fácil, ya que la frialdad del entorno institucional, salvo la Caja, que hace un gran esfuerzo por el deporte, es extraordinaria.
-Si Comas pedía continuidad porque funcionaba el equipo al final de la pasada campaña, ¿a qué viene descuartizar el equipo?
-El equipo lo han compuesto sus especialistas deportivos: la dirección general, sus colaboradores y el entrenador. Que no haya continuidad es consecuencia de que fue imposible o medió un criterio estrictamente deportivo. La Caja y el consejo lo que hacen es disponer los medios para que los especialistas compongan la plantilla. Si no hubo continuidad, mediaron criterios deportivos dimanantes del entrenador y la dirección general.
-El club tiene la mayor estructura en cuanto a recursos humanos y no se da pie con bola. ¿Tiene más responsabilidad la comisión ejecutiva, la deportiva o quién?
-No es exacto, salvo dos circunstancias excepcionales. La dirección general decidió ayudarse de un colaborador adjunto, una persona adicional (José Luis Mateo); dos, el entrenador actual solicitó que se incorporara una persona de su confianza para ayudar (Diego Ocampo). Salvo eso, la estructura no es tan diferente: un director general, un director deportivo y unos colaboradores administrativos y comerciales. Sí buscamos adrede una estructura más profesional, no más numerosa.
-Coge el dinero y corre parece ser el lema de muchos jugadores que pasan por este equipo.
-No creo que sea así. Si repaso los jugadores que han estado desde que soy presidente, tendría que achacar eso a pocos. Me costaría trabajo identificar qué jugadores han pasado con ese criterio, aun siendo muy difícil esto de evitar en el deporte y mucho más en el baloncesto por la normativa de competición, que consiente incorporar jugadores por muy poco tiempo para salvar situaciones. Éste es un club donde los jugadores preferirían estar mucho tiempo.
-Se ha gastado mucho y se gastará más. ¿No le sienta mal a la facción de El Monte?
-Primero, el presupuesto de este año es mayor que el de años anteriores, pero tampoco en unas cantidades exageradas o que permitan levantar inquietud en ningún entorno. Es mayor porque aprovechando la fusión se podía hacer un esfuerzo adicional para mejorar la situación competitiva del club. Sí estamos realmente disgustados porque entendemos que el presupuesto debería dar, si no para estar entre los cinco primeros, sí para no estar en esta situación. El presupuesto es del segmento siguiente a los cinco o seis clubes españoles que más tienen. Esto es más irritante porque entendemos que presupuesto y gestión es lo que da la posición final en la tabla. Si hay presupuesto, no tenemos más remedio que pensar que en algo nos estamos equivocando.
-Aunque no se da con la tecla.
-En el deporte a veces es difícil identificar por qué pasan las cosas y tomar las medidas para evitar las situaciones que se producen.
-¿Sobre la posible fusión a largo plazo con Unicaja, eso dejaría a Sevilla fuera del concierto de la ACB, a tenor de que no puede haber dos equipos con el mismo espónsor?
-Si se produjera, que no creo que sea inmediata, será en un horizonte temporal que no sé predecir. Habría que ver el dispositivo adecuado para solventar esa dificultad.
-¿Hace poco bajó a hablar con la plantilla, animó o abroncó?
-Di ánimos. Pese a todas las críticas que surgen ahora de la planificación, que pocos hicieron antes, a los jugadores les transmití que teníamos confianza en ellos, que habían sido seleccionados por su talento y que saben jugar. De hecho, lo demuestran intermitentemente en algunos momentos de los partidos. Deben tener confianza en ellos mismos y en sus compañeros para salir de esta situación porque capaces son. Les dije que esto exigía compromiso, cosa que en la mayoría de los casos damos por hecho. La plantilla es buena, pero sorprendentemente estamos ahí abajo. Éste es el valor que quizás nos falta desde que se fue Bennett, una persona con un carisma especial, con capacidad de transmitir energía, de exigir en el vestuario...
-Hay mucho extranjero y foráneo en la plantilla y en el club. Se echa de menos mayor presencia de sevillanos, salvo Raúl Pérez.
-Es el anhelo de todos nosotros, incorporar sevillanos, pero en sentido global. Michel Diouf es sevillano porque lleva desde los 16 años aquí, pero no lo estamos consiguiendo y no por falta de decisión, sino de posibilidades. No creo que haya nadie que pueda decirnos que a la más mínima posibilidad de subir a un canterano al primer equipo no lo hayamos intentado, pero la cantera no ha producido con continuidad esos jugadores que podríamos subir. Eso me hace revisar el enfoque del trabajo de cantera. Es llamativo que habiendo dedicado durante 20 años un esfuerzo a la cantera no hayan fluido jugadores.
-¿Y en los puestos directivos?
-Se refiere a la dirección general, ¿no? Voy a decir algo que puede molestar, pero ¿dónde están los sevillanos profesionales dedicados al baloncesto? Salvo que nos olvidemos de que Berdi Pérez es de Écija. Algunos han pasado por el club y retomarlos es una posibilidad, pero muy limitada. Un primer propósito de esta directiva fue elevar el nivel de profesionalidad y nos dirigimos al entorno donde estaban. Otra cosa, aunque sea arriesgado decirlo, es que hubiéramos confiado en exceso en que la profesionalidad resolvería inmediatamente los problemas. Ahí sí estamos decepcionados. Al final la profesionalidad en el deporte es una cosa sacralizada en cierto modo y no sé si justificada. No te garantiza nada.
-¿El Caja podría adquirir la plaza del Obradoiro?
-No. Este club tiene que acostumbrarse a asumir riesgos, ser responsable de su trayectoria. Yo no sería partidario de que la forma de evitar el descenso sea adquirir una plaza. Si descendiéramos, nuestra obligación sería subir, aprovechando la ocasión para reestructurar el equipo, enfocar de otra manera las actividades del club. En fin, lo que se hace cuando alguien recibe un disgusto de esa clase.
-¿Puede dar tres razones para que la afición crea en la salvación?
-Hay plantilla de sobra para salir, el entrenador trabaja seriamente para salvarnos y con el apoyo de la afición haremos de San Pablo un entorno difícil para los rivales y estimulante para el Caja. Vamos a salir de ésta, sin duda.
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