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Quién es quién en la renovación de Chaparro

  • El otro banquillo El técnico trianero encuentra incluso más oposición en la secretaría técnica y en el consejo de administración que en Lopera, ya que las reticencias de éste son más en materia de competencia y de inversiones

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El proceso de renovación de Paco Chaparro anda en vías de eternizarse con un único perjudicado en lontananza: el Betis. Manuel Ruiz de Lopera continúa manoseando el asunto porque desea un entrenador que sólo entrene. Pero el trianero sabe que eso, en este club desestructurado y parcheado, es sinónimo de fracaso. Así, ambos se están desgastando y el fruto que pudiera nacer lo haría ya viciado, más mientras más se prolongue una situación que el bético vive entre agónico y expectante. Porque este tiempo innecesario de reflexión ha dado entre otras cosas para posicionamientos más o menos firmes hacia Chaparro en un club donde cada uno defiende su parcelita, ese mínimo e irrelevante estatus que Lopera otorga a sus cada día menos numerosos fieles.

nSabe que Chaparro es un buen entrenador y por eso le ha ofrecido el equipo, pero no acaba de confiar en sus cualidades. Es por ello que no le otorga las llaves del Betis, como al él le gusta decir y como hizo con otros entrenadores, por ejemplo con Lorenzo Serra.

En base a esa desconfianza parcial consulta con unos y otros y busca motivos para reafirmarse en alguna postura. Aunque si no fuera por la impopularidad que supone no contratar al trianero o por la imposibilidad de hallar a un entrenador presentable, ya le habría designado un sustituto. Eso sí, al final hará lo que él quiera pese a escuchar a unos y otros.

Si él quisiese ya estaría renovado. Lopera así lo pretendió en la reunión del 29 de abril que este diario desveló, pero él puso unas condiciones deportivas y estructurales que juzga necesarias y, algunas de ellas, hasta obligatorias. El posterior acuerdo económico no ha cambiado la idea del técnico, que cobraría 600.000 euros netos. Pero está dispuesto a renunciar al montante económico negociado por su honestidad, aunque como bético dude a veces porque sabe que el técnico que viniese detrás, en las mismas condiciones -la inversión en fichajes no llegará a 10 millones de euros-, se estrellaría con el equipo, sea un entrenador que esté en el mercado o fuera del mismo.

nPúblicamente, defiende al entrenador, aunque el subconsciente lo traicionara cuando dijo que de ser rumano estaría ya en la calle. A veces, en el palco, ha cuestionado los planteamientos del entrenador con el director deportivo y con un grupo de afines que también se atreven a ello. En todo caso, sabe que el Betis ahora no está en disposición de encontrar a ningún técnico mejor para el equipo, de ahí que cada vez modere más sus críticas, incluso en privado. También opina que Chaparro sólo debe dedicarse a entrenar, pese a que no cree en el trabajo de la secretaría técnica.

nEs uno de los hombres fuertes del consejo y quizá el máximo accionista a título individual tras Lopera. Tras lloverle críticas a Chaparro por perder el derbi llegó a decir que si éste se iba, él lo haría también. El máximo accionista tiembla de pensar en ello, ya que no aguantaría una oposición organizada con Castaño fuera, pero es difícil que llevase a efecto su impulsiva proclama llegado el caso. Fue quien introdujo a Chaparro en el club en esta última etapa y confía ciegamente en sus conocimientos, por lo que es el hombre adecuado para mediar entre él y Lopera, labor que, dice, no le ha sido encomendada.

En diciembre, coincidiendo con la destitución de Héctor Cúper, atacó a la plantilla y, en especial, a los más veteranos. Sus palabras en ese momento de crisis no sentaron nada bien al nuevo entrenador, Paco Chaparro, quien en su andadura se ha mostrado muy distante con él en sus escasos encuentros y en los viajes. Quizá por ello vería con buenos ojos la salida de Chaparro, ya que al igual que Lopera y León piensa que éste sólo debe entrenar.

nAbiertamente, no critica a Chaparro porque sabe que éste podría seguir en el Betis, pero lo ve como una amenaza para su labor, ya que al trianero no lo puede convencer de nada con sus limitados conocimientos del mercado y del fútbol en sí. Fue jugador de Primera División, pero carece de ese don para ver el fútbol y eso se nota a la legua, aunque ha alcanzado una cuota importante de poder por su fidelidad a Lopera. Sí es consciente de que el técnico es un buen entrenador y de que sus ideas son buenas para el club, pero jamás las defenderá ante Lopera. A veces, incluso, ha criticado sus planteamientos en el antepalco y no duda en defender con vehemencia los escasos partidos correctos que hayan podido ofrecer los futbolistas que él ha contratado, léase Odonkor, Babic, Ricardo, Pavone o Mark González, de los que es más responsable que de otros que sólo autorizó.

nFirmó por el Betis hace un año convencido de que Lopera ficharía a Marcelino y sería su segundo, pero ante la negativa del asturiano encontró acomodo en la secretaría técnica. A raíz de la destitución de Héctor Cúper pasó a ser segundo entrenador con Paco Chaparro y, aunque le costó, logró implicarse en el grupo de trabajo que éste forma con el preparador físico Carmelo del Pozo, al que el trianero pidió expresamente y quien no dudó en dejar el Alicante para acompañarlo en esta etapa.

Empero, en las últimas semanas, Merino, que es ante todo un hombre de club, ha informado personalmente a Lopera del trabajo desarrollado por Chaparro, lo que ha sembrado una pequeña desconfianza no aclarada hasta el momento y que surgió cuando se quedó blanco ante un periodista que lo sorprendió saliendo del despacho de Lopera. "He venido para un asunto de primas de los jugadores", dijo para excusar su presencia allí. De seguir Chaparro, no extrañaría que dejase el papel de técnico ayudante y regresase a la secretaría técnica.

nEs absolutamente contrario a Paco Chaparro y así se lo manifestó en la primera reunión habida entre todos los técnicos del club.

Curiosamente, antes de pertenecer a la secretaría técnica había entrenado sin éxito al filial, al que el trianero ascendió a Segunda B y al que dejó líder con tres puntos de margen cuando se hizo cargo del primer equipo -acabó el curso en agonía por no descender-. Años atrás, Chaparro no quiso a Parra como futbolista cuando lo nombraron entrenador del Écija. Sea por ello o porque no crea en su capacidad, es el principal enemigo del trianero en el club.

Tiene un hijo futbolista en el filial, Juan Carlos, a quien Chaparro ayudó en su cambio de la Universidad privada a la pública.

nSin tanta contundencia como Parra, también anhela el adiós de Chaparro. Desde su incompatibilidad como agente de jugadores -figura en la lista de la FIFA- y empleado de un club adscrito a la misma, ha realizado alguna operación con el club. Simplemente, ve peligrar sus quehaceres e incluso su puesto de trabajo si continúa el trianero.

nHa manifestado públicamente en infinidad de ocasiones la idoneidad de la continuidad de Chaparro al frente del equipo, al igual que el noventa por ciento de sus compañeros, entre los que se cuentan algunos de los que no han gozado de la titularidad con el técnico trianero.

El central gaditano no se ha limitado a defender el trabajo de su entrenador al frente de la plantilla, sino que ha alabado sus métodos y ha conminado a Lopera a que lo renueve a la mayor brevedad posible para tranquilidad de los jugadores. Juanito, que ha tenido un sinfín de entrenadores desde que llegó al club, nunca antes se había manifestado de forma tan impetuosa en favor de alguno. Tanto es así que la afición, en ocasiones, llegó a pensar que Lopera lo tenía controlado para que a su vez éste le manejase el resto del vestuario. Nada más lejos de la realidad.

n"Estoy a favor de la continuidad de Chaparro, ya que son varias las veces que ha acudido al rescate del Betis y lo ha salvado. Mejor que él no vamos a encontrar a ningún entrenador para el equipo. Hay que premiarlo con esa renovación que tanto se merece", asegura quien lleva 78 años como socio del Betis y no es el más antiguo merced al paréntesis del Servicio Militar.

Pero del mismo modo que Jaramillo piensa la mayoría de la afición y así lo ha mostrado públicamente en Heliópolis pese a que algunas derrotas en casa evitaron un plebiscito general. En la encuesta que aún permanece vigente en www.diariodesevilla.es y en la que ayer tarde (19:50) habían contestado 5.235 personas, el 77 por ciento de ellas asegura, sin duda alguna, que Chaparro debe ser el técnico del Betis la próxima temporada.

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