Notas al margen
David Fernández
Los europeos no sabemos ni qué decir
Al pan, pan, y al ibérico, ibérico. Tras perder más del 50% de la cabaña de la raza ibérica en Andalucía, los ganaderos tradicionales exigen que se impida la comercialización de productos de cerdos cruzados como ibéricos. "Se debe llamar ibérico sólo al ibérico, sin coletillas ni apellidos", resaltó ayer el presidente de la Asociación Provincial de Industrias de la Carne de Huelva (AICE Huelva), Antonio Carrasco.
El origen de la polémica radica en la norma de calidad aprobada en el año 2007 por el Estado, que permitía la calificación como ibérica de la cabaña porcina producto de cruces de cerdos ibéricos con otras razas. Estos cruces permiten un engorde más rápido y su producción intensiva a un menor coste que el del cerdo ibérico tradicional criado de forma extensiva en dehesas. Esta situación ha llevado a una masificación del mercado. "Hemos pasado en seis años de 1,5 millones a cinco millones, de los que sólo el 12,5% son puros, sacrificados en la mayoría en las zonas de ibérico tradicional", resaltó Carrasco.
Los precios se han reducido a la mitad como consecuencia de esta ampliación de la cabaña. "Hoy el precio de una arroba de ibérico de bellota cuesta 16 euros cuando hace unos años eran 30 euros", resaltó el empresario ganadero y presidente de Asaja-Huelva, José Luis García-Palacios. Para los productores tradicionales la solución pasa por modificar la normativa y crear una Indicación Geográfica Protegida (IGP), que impida que se pueda vender como ibéricos productos no españoles. "Es muy difícil criar el cerdo ibérico tradicional fuera de la dehesa, pero el cerdo ibérico intensivo se pude hacer en cualquier parte del mundo", subrayó Antonio Carrasco.
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