EPA del cuarto trimestre

La mitad de empleo creado en 2018 en Andalucía procede de la construcción y el negocio inmobiliario

  • El ladrillo y, sorprendentemente, la industria, toman el relevo de los servicios como motor del alza de la ocupación en la región.

  • Los parados que llevan más de un año buscando empleo se reducen drásticamente: son 350.000 en un año

Trabajadores de la construcción Trabajadores de la construcción

Trabajadores de la construcción

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Andalucía termina 2018 con una fuerte creación anual de empleo (118.700 ocupados más) y una muy significativa reducción del paro (126.300 desempleados menos),. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) aumentó la ocupación en 118.700 personas, unos pocos miles menos que en 2017 (cuando fueron 126.300). Pese a una cierta desaceleración con respecto al año pasado, las cifras están en línea con el dinamismo laboral de los últimos años y objetivamente son importantes. 

Ello se debe, entre otras cosas, a que determinados sectores han tomado el relevo de los servicios como motor de la creación de empleo. Y es que la encuesta deja datos sobre un cierto cambio de naturaleza de los empleos creados. Así agricultura deja de ser un sector en alza –pierde 8.200 ocupados pese a reducir el número de parados en 17.400– y sin embargo la construcción y la actividad inmobiliaria suman entre los dos 59.500 ocupados y concentran la mitad del avance del mercado laboral en Andalucía. Sorprendentemente, la industria está pujante también, con 29.600 empleados más más. Entre este sector y el del ladrillo suman 68.600 trabajadores incorporados al mercado laboral, más que los 58.300 de servicios, motor indiscutible del empleo en los años de la recuperación. De hecho, baja su peso del 76,2% al 75,2% del total de trabajadores.

El paro juvenil sigue siendo el gran lunar: está en el 45% frente al 33% español

Otro dato que llama mucho la atención, y por lo positivo, es que la mayor parte de la reducción del paro (84.500, dos de cada tres) corresponde a personas que buscaban su primer empleo o han dejado su empleo hace más de un año. Además, los desempleados de larga duración (más de un año buscando empleo) se reducen en 347.300 personas y se sitúan en 388.300, una cifra mucho más asumible que casi 870.000 que se llegaron a sumar en los momentos álgidos de la crisis, más que el paro total ahora.

También hay lunares. Por ejemplo, el paro juvenil –el de los menores de 25 años– sigue en cifras altísimas, a pesar de haber bajado casi tres puntos porcentuales en el último año. Está en el 45,09% de la población activa mientras que a nivel nacional se sitúa en el 33,54%, casi doce puntos menos.Pero, más allá de asuntos que no refleja la EPA, como los salarios y de que la mejoría aún es insuficiente, el paro juvenil es de lo poco negativo que deja 2018, un año en el que se creó más empleo indefinido (70.800) que temporal (29.200), abrumadoramente privado (110.300) y a tiempo completo (109.100)

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