Víctor del Árbol: "Seguiré con los mismos temas, pero igual ya no necesito que haya muertos"
El escritor catalán, que acaba de publicar 'Las buenas intenciones', quiere aparcar por un tiempo la novela negra
"La literatura es una forma de compensación que la vida no te ofrece"
Víctor del Árbol Romero (Barcelona, 1968) fue seminarista durante cinco años, estudió Historia en la Universidad de Barcelona y fue durante veinte años mosso d'Esquadra. Desempeñó esta profesión hasta 2012, cuando pasó a dedicarse por completo a la escritura. Está considerado un referente de la novela negra y acaba de cerrar la trilogía del sicario sin nombre con Las buenas intenciones, que publica el sello Destino. Ha sido también jurado del premio Nadal.
Pregunta.¿Aquí se acaba ya la andadura del sicario sin nombre?
Respuesta.Ya conocemos su nombre y su historia, con lo cual ya no tiene sentido seguir con él. Al final, los personajes dicen lo que tienen que decir y hacen lo que tienen que hacer, si sigues con ellos se vuelven redundantes. Y si yo me aburro de un personaje, también va a aburrirle a usted como lector.
P.¿Corremos el riesgo de empatizar con él?
R.Corremos el riesgo de glorificar valores que no tienen nada que ver con la ética. Es uno de los problemas de las series de televisión. Y yo no quería eso. Al final de la novela llega uno a entenderlo, a entender su génesis, cómo se ha formado y cuáles son sus fragilidades, pero lo que más me gusta de este personaje es que en ningún momento engaña al lector. Es lo que es y lo es hasta el final. Yo no he empatizado con él.
P.¿Cómo ha sido esa exploración del mal, ese meterse en la mente de un criminal?
R.Estuve en México hace hace años investigando el tema de las desapariciones de mujeres en Juárez. Allí conocí a mucha gente del submundo, de la mala vida, del crimen organizado... Y conocí a un personaje de este tipo. Me contó cosas bajo la premisa de no publicar su nombre. Lo que más me sorprendió y lo que yo quería explorar es la autojustificación. De ahí viene el título del libro, Las buenas intenciones. Este tipo de personajes se autojustifica, con lo que le ha pasado en su infancia, con cómo funciona el mundo o con lo que sea. Yo quería entender su lógica porque eso es entender también cómo fuciona el mundo del crimen. Y me interesaba mucho encontrar grietas en la oscuridad, es decir, no puede ser nadie tan absolutamente anafectivo. Todo el mundo tiene un talón de Aquiles. Novela tras novela, página tras página, he intentado entender dónde estaba su lado humano.
P.Le iba a preguntar por el título, que es el mismo de una novela de Max Aub, pero ya me ha respondido.
R.Tiene que ver con el con el doble sentido. Las buenas intenciones para mí es un es un título irónico, pues todo el mundo en esta novela se autojustifica diciendo que a veces un mal menor es necesario para un bien mayor. O que la vida es así. O que a mí me hicieron así. O si no lo hago yo lo va a hacer otro. Siempre encuentras algo para autojustificarte de cualquier crimen. Nadie dice que es una mala persona. He entrevistado a gente corrupta, delincuentes, empresarios que han sido condenados por fraude... Seguramente no les falta razón porque, en el contexto de sus vidas, es inevitable acabar así, pero también hay mucha gente en sus mismas condiciones que no se ha dejado arrastrar y ha permanecido en el territorio de la decencia.
P.También habrá argumentos para permanecer en ese terreno, ¿no?
R.Claro, el desafío de esta trilogía ha sido encontrar precisamente personajes decentes, honestos. No que no se equivoquen, ¿eh? Yo creo que la gente se puede equivocar, creo en los errores, pero siempre y cuando sean honestos. Y hoy en día la decencia significa que tienes que pagar un precio muy alto. Le exigimos a las personas públicas, como periodistas, policías o jueces, que sean decentes, pero luego, cuando esa decencia se paga con consecuencias, los dejamos solas.
P.En la novela hay un doble crimen que recuerda mucho al de José Bretón.
R.No tiene nada que ver. Está inspirado en un crimen en Calabria en los años ochenta.
P.Aún así, visto lo que ocurrió el año pasado con el libro cancelado, ¿cree que ya sólo podemos acercarnos a un caso como éste desde la ficción?
R.No me interesa lo anecdótico, sino lo estructural. Lo anecdótico puede ser muy llamativo en el momento, pero la pregunta que yo me hago siempre, cuando voy a abordar una novela es por qué quiero escribirla y para qué. Yo creo que la novela negra es muy interesante, más allá de la crónica negra. Usted es periodista de sucesos, ¿no?
P.Así es.
R.Lo que me interesa a mí es ir a las raíces, al contexto, porque al final el crimen siempre es el síntoma de una enfermedad, de un sistema que no funciona. Me puede parecer interesante un caso de violencia vicaria, pero lo que me interesa es ir un poco más al fondo que contar un crimen en concreto.
P.He leído que tiene ganas de dejar la novela negra por un tiempo.
R.La novela negra es una herramienta muy útil para abordar la temática de la corrupción y la delincuencia organizada, pero hay otros puntos de vista narrativos que no están tan sujetos a la estructura novelística y me apetece explorarlos. Voy a seguir tratando los mismos temas, pero a lo mejor no necesito que haya muertos, verdugos ni violencia explícita. Eso es un desafío, porque yo como escritor necesito evolucionar continuamente.
P.¿Por qué tiene tanto éxito en Francia, donde creo que tiene casi más lectores que en España?
R.Por lo menos hasta hace unos años era así. A mí me hizo escritor Francia. Creo que tiene que ver con el tratamiento de los personajes, que van más allá de la trama. Toda muy vida he sido muy francófilo. Mis referentes siempre han sido franceses, desde Albert Camus hasta Jean Claude Izzo, Jean-Patrick Manchette o Pierre Lemaitre. Los franceses tienen una forma de pensar un poquito más cartesiana y nosotros somos más barrocos, más metafóricos. Yo triunfé en Francia con una novela como La tristeza del samurái, que habla sobre la identidad de España como sociedad que salía del franquismo y entraba en la democracia.
P.Usted ha sido jurado del premio Nadal, no puedo dejar de preguntarle por David Uclés.
R.Si me conoce un poco sabrá que nunca soy equidistante en estas cosas. A mí me interesa mucho este chico como escritor, pero como personaje no me interesa para nada. Es algo que me pasa con todos los escritores, que creo que tienen que hablar en sus obras. Y de verdad creo que este chaval tiene mucho talento. Si no, no habría votado evidentemente por su novela.
P.¿Qué está leyendo ahora Víctor del Árbol?
R.Varias novelas en francés, porque me han nombrado presidente del premio Goncourt en España.
P.Anda, casualmente estoy yo con la de Carrere.
R.Pues esa es una. Y en español estoy leyendo El profeta, de José María Zavala, una visión humana sobre la figura de Cristo que me está enganchando bastante.
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