España

El Congreso se prepara para el temporal Kitchen

  • Pese al caudal de votos a favor con el que contó la comisión, los grupos políticos asumen que el tono de las sesiones será bronco y agresivo

El diputado de ERC Joan Capdevila (a la derecha) conversa con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, durante el pleno del Congreso del pasado jueves. El diputado de ERC Joan Capdevila (a la derecha) conversa con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, durante el pleno del Congreso del pasado jueves.

El diputado de ERC Joan Capdevila (a la derecha) conversa con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, durante el pleno del Congreso del pasado jueves. / J.J. Guillén / efe

Nada indica que la inminente comisión parlamentaria sobre la operación Kitchen vaya a ser tranquila. Los grupos políticos dan por hecho que el tono de sus sesiones será bronco e incluso agresivo, un temporal que no ayudará a serenar el Congreso.

El caudal de votos a favor con el que contó la comisión podría presagiar clima de consenso, pero no es lo que pasará, afirma a Efe una fuente de la Cámara Baja que estará muy activa en el nuevo órgano parlamentario.

El jueves, en el pleno, 206 diputados dijeron sí a la nueva comisión de investigación sobre un supuesto entramado parapolicial dedicado a la sustracción de documentos del ex tesorero del PP Luis Bárcenas.

Este operativo policial lo habría impulsado ni más ni menos que la cúpula del Ministerio de Interior que dirigió Jorge Fernández Díaz con el conocimiento del ex presidente Mariano Rajoy.

En total, 206 diputados de partidos tan dispares como PSOE, Unidas Podemos, ERC, Cs, PNV, EH Bildu o Más País quieren saber más sobre ese supuesto espionaje a Bárcenas. Sólo el PP se opuso a la comisión; Vox se decantó por la abstención.

Sin embargo, esta percepción mayoritaria no se traducirá en comparecencias tranquilas ni en debates armoniosos.

Formar una comisión de investigación en el Congreso no es algo inmediato. Los grupos registran una petición de constitución, la Mesa acepta el trámite de la propuesta y la Junta de Portavoces, una semana después, fija la fecha del pleno que habrá de dar el "ok" a su puesta en marcha.

Todo esto ya ha sucedido. Ahora, la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, postulará una fecha para la constitución formal. Lo hará en la reunión de la Mesa de mañana casi con toda seguridad.

Fuentes parlamentarias no precisan el momento, pero coinciden en que será "muy pronto".

Los grupos, en cuanto conozcan el día, elegirán qué portavoces y vocales trabajarán en ella y negociarán la composición de la Mesa; es decir, quiénes integrarán el órgano que organizará el calendario y dirigirá los debates.

La mayoría a favor de crear la comisión tendrá la mayoría de la Mesa, así que el PP nada puede hacer para evitar comparecencias u obstaculizar el plan de trabajo.

Fuentes de los grupos promotores de la investigación señalan que la presidencia aún no está cerrada. Avanzan que será un diputado o diputada con suficiente bagaje como para poder controlar sesiones que se prevén bulliciosas.

Así que hasta la segunda mitad de octubre puede que no se produzca la primera comparecencia. Y los que sean citados, deben ir, recalca el artículo 76.2 de la Constitución.

Una diputada veterana contaba a Efe hace días que la comisión Kitchen nació hace tres años.

En marzo de 2017, el Congreso albergó la comisión de investigación sobre el "uso partidista" del Ministerio de Interior. Hubo conclusiones y quedó probado, recuerdan sus artífices, que el entonces ministro alentó operaciones parapoliciales en beneficio del PP.

Comparecieron Fernández Díaz, quien fuera su director de la Policía, Ignacio Cosidó, o el ex cargo policial Eugenio Pino. Apenas cinco testimonios permitieron a aquella comisión, presidida por el diputado del PNV Mikel Legarda, constatar ese "uso partidista".

Pero además, en 2017, el Congreso creó la comisión de investigación sobre la financiación ilegal del PP.

Se convirtió en un torrente de comparecencias, casi 50, y en un cuadrilátero de boxeo. El informe final no quedó redactado por desavenencias entre grupos.

En el pleno del jueves numerosos diputados expresaron sus temores acerca de la comisión.

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, fue más allá y cuestionó incluso su operatividad: al haber investigación judicial en marcha, la comisión no podrá recabar documentación esencial a no ser que la conozcan gracias a filtraciones a los medios.

Pero el PNV quiere una investigación parlamentaria porque la judicial no debe soslayarla y porque las informaciones sobre el caso Kitchen son "muy graves".

Es previsible que el formato de las sesiones de comparecencia siga el de "pregunta-respuesta", lo que incentivará un estilo más televisivo por ser más trepidante.

El PP cree que es lo único que importa a los grupos que forman el Gobierno: "PSOE y Podemos quieren transformar el Congreso en un show para tapar la gestión de la pandemia", explica una fuente de su dirección parlamentaria.

Batet lleva días reclamando "respeto" y que el debate se calme. No parece que la comisión Kitchen sea el mejor remedio.

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