Las claves
Pilar Cernuda
Los delatores y delatoras de la corrupción
Las claves
DELATORES. Hombres y mujeres que pertenecen a ese pintoresco grupo que responden novelescamente al nombre de “mayordomos infieles”. Hombres y mujeres que gozan de la confianza de figuras poderosas a las que en un momento determinado traicionan por dinero, venganza o por rechazo a prácticas ilegales.
En los sucesivos casos de corrupción que afectan al sanchismo –sin que ello signifique que todos los seguidores incondicionales de Sánchez sean corruptos– ha sido y sigue siendo excepcional el trabajo de investigación de la UCO, pero también han aportado su particular contribución un importante puñado de delatores que han provocado que los casos Koldo, Ábalos, Plus Ultra, mascarillas, Complutense, Air Europa, Aldama y un largo etcétera convulsionen la vida política española. Y, más grave, estén provocando un daño que puede ser irreparable al Partido Socialista, que probablemente sólo levantará cabeza el día que se produzca el relevo en su ejecutiva, con Pedro Sánchez a la cabeza. Aún así, tendrá que ser inconmensurable el esfuerzo de los nuevos dirigentes socialistas para conseguir que las siglas sean vistas nuevamente como identificativas de un partido de Gobierno.
Víctor de Aldama fue el primer personaje que se mostró dispuesto a colaborar. Empresario que se movía en varios sectores, se hizo amigo de Ábalos y Koldo y pronto llegaron al acuerdo de que aprovechando que José Luis Ábalos era ministro de Fomento, con el mayor presupuesto del Gobierno, facilitara contratos de obra pública a cambio de comisiones para el ministro y para Koldo. Su colaboración con la Justicia fue importante por los datos que fue ofreciendo a lo largo de las semanas en función de lo que se iba publicando y se abrían nuevas causas, demostrando así que no mentía cuando dijo públicamente que contaba con importante información y estaba dispuesto a facilitarla.
Llegó a filtrar, por ejemplo, que hizo llegar al ministro 500.000 euros y a Koldo 200.000. Carmen Pano, que trabajaba con él, filtró a su vez que había entregado 90.000 euros, sumando la cifra de dos días distintos, en la sede de Ferraz, lo que el partido negó y ella confirmó en sede judicial con datos muy concretos sobre la sede y la persona a la que entregó las bolsas.
Otra mujer con un papel a medias entre la delación y la ocultación es la llamada fontanera del PSOE, Leire Díaz, que se convirtió en colaboradora de Santos Cerdán –sustituyó a Ábalos en la secretaría general del PSOE– para conseguir pruebas que inculparan a miembros de la UCO y de la Guardia Civil para desacreditar así su trabajo de investigación. Leire se presentaba como periodista, aunque nunca ejerció como tal, y había tenido cargos en Correos y otros organismos oficiales, lo que le garantizaba ingresos seguros haciendo trabajos poco claros para el PSOE. Convocó una rueda de prensa en la que apareció Aldama de forma abrupta acusándola de ser un peón de Santos Cerdán.
Otra mujer que ha hecho correr ríos de tinta es Carolina Perles, ex mujer de Ábalos, del que se separó cuando se conocieron datos escabrosas de su vida privada, sus tratos con prostitutas.
Carolina dijo desconocer los ingresos de dinero supuestamente ilegales que recibía su entonces marido, así como que las vacaciones de verano en chalés fueran pagadas por empresarios a los que había hecho favores. Lo más destacable fue su desmentido a unas palabras de Pedro Sánchez en las que decía a que su relación con Ábalos no era tan estrecha como se contaba y que en algunos aspectos le era un desconocido. Carolina explicó con detalle la solidez de la relación de amistad de su marido con el presidente, hasta el punto de que Sánchez había dormido en su casa de Valencia en una campaña electoral.
Paralelamente se publicaron unos whatsapp enviados por Sánchez a Ábalos a los pocos meses de su cese, en los que el presidente le transmitía su solidaridad y apoyo ante los “infundios” que se estaban publicando. Dos años más tarde, Sánchez incluía a Ábalos en las nuevas listas electorales y conseguía escaño de diputado. En esas fechas un whatsapp de Sánchez a Ábalos decía: “He echado de menos muchas veces trabajar contigo. Siempre he valorado mucho tu criterio político. También tu amistad. Te mando un abrazo”.
El día anterior a su comparecencia ante el Tribunal Supremo que Ábalos estaba seguro que determinaría enviarlo a prisión preventiva, Ábalos grabó una entrevista para publicar cuando ya estuviera en prisión. Negó taxativamente el cobro de comisiones y apenas aportó datos significativos, más allá de acusar a Francina Armengol de no haberle apoyado para defender sus derechos como diputado. Su hijo mayor ha tomado el relevo y sí ha hecho varias declaraciones tratando de defender a su padre.
Alertó sobre dos personas que habían formado parte del círculo más próximo a Pedro Sánchez, Óscar López y Antonio Hernando, a los que calificó de “las personas más peligrosas”. Aseguró que Zapatero es quien “dirige todo”, en la línea de lo que cuentan otras personas del partido, y acusó al ex presidente de lucrarse con el rescate de la línea aérea Plus Ultra.
Junto a estos protagonistas, una serie de personas que se mueven de forma casi invisible cerca de las altas esferas, pero ven y escuchan, han aportado informaciones relevantes.
La corrupción que afecta a destacados miembros de los Gobiernos de Sánchez y de su partido se publican desde hace ya cuatro años, pero sólo en los dos últimos han pasado a primer plano.
El primer medio que dio información sobre presuntas corrupciones de Ábalos, así como sus andanzas con prostitutas, fue The Objective, periódico digital que sufrió una campaña brutal para echar por tierra su credibilidad, campaña en la que participaron incluso destacados periodistas mientras The Objetive ofrecía nuevos datos a diario. Hasta que intervino la Justicia y la UCO para investigar qué había de cierto en lo que se publicaba. Sólo entonces el resto de los medios dieron prioridad a una trama corrupta que alcanzaba a algunos personajes más importantes del mundo político, con ramificaciones empresariales.
Todos los medios han publicado las informaciones sobre los casos de corrupción, pero algunos de ellos más destacados que otros, con más intensidad que otros, y aportando más datos que otros, utilizando importantes fuentes y logrando la colaboración de personas dispuestas a ofrecer su verdad para que saliera a la luz. Entre ellos han destacado, además de The Objective, El Mundo, El Confidencial, El Debate y Vozpópuli, aunque también otros en menor medida han dedicado espacio a una trama corrupta de proporciones no conocidas hasta ahora.
Los delatores han actuado en algunos casos intentando que sus confesiones a la Justicia le permitan beneficios que haga más leves las condiciones con las que cumplan sus condenas. El ejemplo más claro es el del empresario Víctor de Aldama, que ha aportado datos que han permitido a los investigadores seguir tirando del hilo que conducían a las pruebas que necesitaban.
En otros casos, los motivos han sido exclusivamente económicos. Nadie confiesa que ha recibido dinero por hacer declaraciones en distintos medios de comunicación, sobre a todo a programas de televisión que son muy “generosos” con quienes les hacen subir la audiencia; en el mundo periodístico se conoce perfectamente quién ha cobrado, incluso cuánto. Pero sin pruebas nadie se atreve siquiera a ofrecer ese tipo de información, ni siquiera utilizando el calificativo de “presunto” al que se recurre permanentemente para eludir las querellas y denuncias.
La Justicia en España es lenta, pero acaba llegando. Entonces podremos saber qué personajes que hoy ocupan tanto espacio en los medios de comunicación merecen respeto por los agravios que han sufrido… o cumplan castigo por sus delitos.
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