Elecciones Generales 2019. El candidato es el mensaje. Francisco José Alcaraz. Nº1 de Vox por Jaén Siempre es 11 de diciembre de 1987

  • Este peluquero jiennense ha dedicado su vida a hablar de ETA incluso tras el fin de ETA. Perdió a su hermano y a dos sobrinas por un coche bomba en el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza

Alcaraz en su escaño de senador el pasado febrero. Alcaraz en su escaño de senador el pasado febrero.

Alcaraz en su escaño de senador el pasado febrero.

POR la teoría del efecto mariposa se puede decir que Vox nació el día en el que pro etarras quemaron Novedades Abascal, la tienda de ropa del padre de Santiago Abascal en Amurrio. Vox, de algún modo, es producto de ETA. Por mucho que en julio se cumplan los diez años del último atentado de la banda terrorista que anunció su disolución en mayo de 2018, para Vox ETA es hoy un argumento.

Santiago Abascal decidió abandonar el PP cuando María San Gil, de la línea dura de los populares vascos, pegó un portazo en 2008 a la ponencia política del XVI Congreso Nacional de los populares por su abierta discrepancia con el viaje de Mariano Rajoy “a la dispersión de la idea nacional”. Y el símbolo de ese nuevo partido no fue otro que José Ortega Lara, el funcionario de prisiones que pasó 532 días encerrado en un zulo de ETA entre 1996 y 1997.

En ese contexto hay que situar que un peluquero evangelista, Francisco José Alcaraz, sea la apuesta de Vox al Congreso por la provincia de Jaén. Alcaraz no está ahí por su profesión, sino por haber sido el látigo de cualquier intento de negociación con la banda criminal y el más empecinado de los defensores de la teoría de la conspiración del atentado del 11-M, cometido por islamistas juzgados y condenados o sucidados. Pero para Alcaraz, nombrado presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo aquel mismo año negro de 2004, el año en el que al colmao terrorista de ETA le creció un hipermercado llamado terorismo islamista, detrás de aquella masacre tenía que estar sí o sí ETA.

Porque Alcaraz no ha dejado de vivir ni un solo momento en el 11 de diciembre de 1987, el día que marcaría para siempre su vida. Ese día un coche bomba colocado en una casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza acabó con la vida de su hermano y sus dos sobrinas.

Su paso por la AVT fue una fuente de discordias. Relevó al hijo de Luis Portero, el fiscal del TSJAasesinado en 2000, tan mesurado como su padre. Alcaraz trajo todo lo contrario y fue acusado de politizar la organización, convirtiéndose en el azote del gobierno de la primera legislatura de Zapatero.

Acabó su singladura en la AVT de forma poco elegante. Acusó a la viuda de Eduardo Puelles, policía asesinado por una bomba lapa en su coche, de “caer en el lenguaje del entorno nacionalista y terrorista”. Era 2009 y aunque el ritmo de atentados ni se acercaba a los años dramáticos en que sus familiares fueron asesinados, Alcaraz afirmaba que la situación era “muchísimo peor” que la de años atrás. Puelles sería la penúltima de las 829 víctimas de la sanguinaria banda y su viuda lo que había dicho era que “los terroristas no conseguirán nada porque hay mucha gente como mi marido y cada día van a salir más y más”. Eran los estertores de ETA y también el fin de Alcaraz como líder de las víctimas. Alcaraz formó su propia asociación, Voces contra el Terrorismo.

Aquella bomba de Zaragoza del año 87, siguiendo una vez más el efecto mariposa, ha hecho senador a Alcaraz por designación autonómica tras el éxito de Vox en las andaluzas. Como senador concedió su primera entrevista a Federico Jiménez Losantos y allí reprochó a Casado que no hubiera impulsado una investigación sobre las negociaciones con ETA.

Puede alguien pensar que esto ya es tarea de historiadores que deben poner en orden el material que nos dice que todos los gobiernos de todos los colores han negociado con ETA. De la fractura social levantó acta la literatura gracias a Fernando Aramburu con Patria, el libro que han leído casi todos los españoles que leen y que, al parecer, no se ha debido de traducir al catalán. Alcaraz no lo piensa. Alcaraz piensa que ETA está viva.

Su hecho más relevante como senador ha sido oponerse a una resolución de esas que suelen servir para bien poco y con la que estaban de acuerdo todos los demás miembros de la Cámara y cualquier persona con un mínimo de empatía: una condena a la homofobia en el deporte. Tampoco votó una propuesta de Ciudadanos para evitar cualquier tipo de indulto a los etarras presos. Dijo que no conocía el funcionamiento de la Cámara. Ese día el funcionamiento consistía en decir sí o no.

Afirma que a la política le ha llevado “mi familia, especialmente la que fue asesinada por ETA, y la unidad de España, que fue el motivo por el que fue asesinada mi familia”. Porque para Alcaraz siempre es 11 de diciembre de 1987.

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