De pirómano a bombero
Dice que "Cataluña siente afecto por España pero ya no confía en el Estado". Mal empezamos y peor vamos cuando Artur Mas se erige mesiánico en portavoz de millones de personas y además se permite el lujo de tocar la fibra sensible de los sentimientos explotando su cara b, el sentimentalismo, para cabalgar en su delirante suma y sigue hacia la independencia. Ya ha ido demasiado lejos y parece imposible que entre en razón. El presidente catalán amenaza ahora con unas elecciones plebiscitarias para consumar su apuesta, aunque el dique de la Constitución y las advertencias de Bruselas deberían ser suficientes para que se embridara.
Buena parte, ¿toda?, de culpa de que esté desatado la tienen los que mantienen en pie a su Gobierno, ERC. Igual que no se sabe si los que van de buenos lo son en esencia o sólo de cara a la galería, se desconoce si Artur Mas está fracturando un día sí y otro también la convivencia por convicción o en calidad de rehén de los republicanos, que no quitarán el pie del acelerador aunque sepan que el siniestro total está servido en este viaje a ninguna parte.
Enfrente, el PP secunda el acuerdo entre no nacionalistas que empezó a postular Ciutadans, una especie de frente común para evitar "el aislamiento de Cataluña". Una oferta a la que dieron la espalda tanto los socialistas, que la consideran inmovilista, como Unió, la media naranja de CiU, un tanto amargada con la deriva independentista de la federación nacionalista.
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{{authors.0}}No en vano está emergiendo entre las dos aguas bravas la figura de Josep Antoni Duran Lleida. El líder de Unió aboga por una tercera vía entre la secesión y la sumisión. Defiende una consulta, pero no sobre la independencia sino sobre un nuevo estatus para Cataluña: pacto fiscal, competencias exclusivas sobre lengua, cultura y modelo educativo, mayor peso institucional de Cataluña en el exterior y una reforma constitucional que reconozca el derecho a decidir.
La propuesta de Duran parece razonable. Aunque suena a redentora, que ha despotricado lo suyo contra Andalucía alimentando los furores independentistas con sus sentencias sobre el PER y la "sociedad del subsidio". El cuervo negro del agravio que sobrevuela Cataluña también es criatura suya.
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