Dos recetas para salir de la crisis
López Aguilar y Mayor Oreja confrontan diagnósticos y soluciones sobre el deterioro de la economía en un debate con un marcado acento doméstico
Dos diagnósticos sobre la crisis, dos modelos opuestos para atacarla y una sola coincidencia: la confianza mutua en que se acabará saliendo del hoyo económico. Después de varios años huérfanos de debates en televisión, la clase política vive una fiebre desconocida por esta fórmula televisiva. Ante las cámaras de TVE, se dieron ayer cita por primera vez en esta campaña de las europeas los candidatos de PSOE y PP.
El cara a cara entre Juan Fernando López Aguilar y Jaime Mayor Oreja tuvo un claro protagonista: la crisis, que evidenció las recetas de uno y otro para atajarla. Las primeras diferencias salieron a relucir en el diagnóstico inicial. El candidato socialista se empeñó en remarcar que se trata de "una crisis global de la que ningún país europeo está exento", mientras que Mayor Oreja, pese a que admitió la raíz internacional del deterioro económico, insistió en que hay un "factor distinto que hace diferente a la crisis en España", y que ha llevado al país a las peores cifras de desempleo "con 4 millones de parados".
Las diferencias se acentuaron cuando llegó el turno de las soluciones. López Aguilar hizo hincapié en la protección de los derechos para que "no haya recortes sociales", y en la necesidad de un cambio del modelo económico que vaya del "cemento" a una economía sostenible. La receta del PP pasa, según detalló Mayor Oreja, por "reformas fiscales y del mercado laboral" que, según lamentó, no ha puesto en práctica Zapatero y que encuentran su correspondencia en los gobiernos de Aznar; "época en la que se crearon más de 5 millones de puestos de trabajo".
Los candidatos no pasaron tampoco por alto la oportunidad de movilizar a sus electorados. En un debate eminentemente económico, López Aguilar metió con calzador puyas a su rival sobre el Yak-42, la huelga general de 2002, la guerra de Iraq, el 11-M o las alusiones a las "maniobras" de su oponente para que la Eurocámara "no condenase la dictadura franquista". Menos estridentes sonaron las referencias al último libro de Aznar sobre la crisis, ejemplar que mostró a las cámaras. Mayor Oreja contraatacó con "la amenaza a la presencia del castellano en las aulas" y con el aborto, que se convirtió en uno de los ejes inesperados del debate. En definitiva, el cara a cara tuvo un marcado carácter doméstico.
Todo eso en el fondo, porque en las formas se vio a López Aguilar nervioso, especialmente en su primer turno, con la respiración agitada. Mayor Oreja se mostró sereno.
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