"Bomba a las 9:30": la broma de mal gusto de un pasajero causante del aterrizaje de emergencia en El Prat
El incidente provocó un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto barcelonés de esta nave que llevaba 148 pasajeros y 7 tripulantes
La aerolínea presentará medidas legales contra el pasajero
Así fue el aterrizaje de emergencia en Barcelona
Un vuelo de Turkish Airlines procedente de Estambul realizó este jueves 15 de enero de 2025 un aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat tras detectarse una amenaza de bomba que finalmente resultó ser una broma de mal gusto. El incidente, que movilizó a numerosos efectivos policiales y de emergencias, se originó cuando un pasajero configuró el nombre de una red wifi con un mensaje sobre la explosión de una bomba en la aeronave "Bomb at 9:30/Bomba a las 9 y media", lo que desencadenó la activación inmediata de todos los protocolos de seguridad aérea.
El aparato, en el que viajaban 148 pasajeros y siete tripulantes, despegó de la capital turca a las 9:22 horas (hora local) con destino a Barcelona. Durante el trayecto, la tripulación detectó que uno de los viajeros había creado un punto de acceso a internet durante el vuelo y había nombrado la red incluyendo una amenaza de bomba. El comandante comunicó la situación sobre las 10:00 horas, lo que obligó a las autoridades francesas a escoltar el avión con un caza militar mientras sobrevolaba su espacio aéreo. El Ministerio de Defensa español autorizó la entrada del avión militar en territorio nacional para garantizar la seguridad del vuelo comercial hasta su llegada a El Prat.
La aeronave tomó tierra sin incidentes a las 10:57 horas, con un retraso de aproximadamente 30 minutos respecto a la hora prevista de llegada. Inmediatamente después del aterrizaje, el aparato fue derivado a una zona de seguridad del aeropuerto para su inspección exhaustiva. Los pasajeros pudieron descender por su propio pie y fueron trasladados a una sala de seguridad, donde permanecieron mientras se llevaban a cabo las comprobaciones pertinentes.
Activación del protocolo de emergencia Aerocat
La alerta provocó la activación inmediata del plan de emergencia Aerocat por parte de Protección Civil de la Generalitat de Cataluña. Se constituyó una Sala de Crisis bajo la dirección de Aena, el gestor aeroportuario, con la participación coordinada de todos los cuerpos policiales y servicios de emergencia disponibles. Hasta las instalaciones aeroportuarias se desplazaron numerosos efectivos de la Guardia Civil, los Mossos d'Esquadra, la Policía Nacional, la policía local de El Prat de Llobregat y los Bomberos de la Generalitat.
El delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, estuvo "en permanente contacto" con todos los servicios desplegados durante el operativo. Una vez finalizadas las comprobaciones, Prieto agradeció públicamente la "rápida actuación" de los cuerpos y servicios que participaron en el dispositivo de emergencia. A través de su cuenta en la red social X, el delegado confirmó que la Guardia Civil había descartado cualquier riesgo tras las inspecciones realizadas y que se había desactivado la alerta de seguridad.
Revisión exhaustiva del avión y los pasajeros
Los agentes de la Guardia Civil procedieron a inspeccionar minuciosamente la aeronave en busca de posibles artefactos explosivos. Tras un exhaustivo registro de todo el aparato, se descartó definitivamente la presencia de cualquier dispositivo peligroso a bordo. Paralelamente, los 148 pasajeros también fueron sometidos a controles de seguridad individuales como parte del protocolo establecido en estos casos.
La compañía aérea Turkish Airlines emitió un comunicado oficial explicando los detalles del incidente. Según la aerolínea, "durante la aproximación del vuelo a Barcelona detectaron que un viajero había creado un punto de acceso a internet durante el viaje y que había configurado el nombre de la red para incluir una amenaza de bomba". La empresa añadió que "como resultado, se iniciaron de inmediato los procedimientos necesarios de acuerdo con los protocolos de seguridad aérea".
Investigación judicial en marcha
La Guardia Civil ha abierto una investigación bajo la dirección del Juzgado de Guardia de El Prat de Llobregat para determinar la autoría de esta falsa amenaza y depurar las correspondientes responsabilidades penales. Los agentes tomarán declaración a todos los pasajeros del vuelo como parte de las diligencias encaminadas a identificar al responsable de la broma que provocó el despliegue de emergencia.
Según fuentes cercanas a la investigación, la Guardia Civil está analizando la "naturaleza, el contexto y el propósito" de la frase con la que el pasajero nombró la red wifi. Los investigadores deben determinar si la actuación del viajero puede constituir un delito de falsa alarma pública o cualquier otra figura penal aplicable. Este tipo de conductas suelen acarrear graves consecuencias legales, incluyendo penas de prisión y cuantiosas multas, además de la obligación de compensar los costes generados por el operativo de emergencia.
Turkish Airlines estudia "emprender acciones legales" tras la falsa amenaza de bomba
La aerolínea Turkish Airlines estudia "emprender acciones legales" tras la falsa amenaza de bomba que este jueves por la mañana ha obligado a una de sus aeronaves a realizar un aterrizaje en el Aeropuerto de Barcelona, ha informado el jefe de comunicaciones de la compañía, Yahya Üstün, en un mensaje en 'X' recogido por Europa Press. "Tras el incidente ocurrido en nuestro vuelo TK1853 Estambul-Barcelona, las autoridades competentes del país realizaron los controles de seguridad necesarios y no encontraron ninguna irregularidad", ha explicado Üstün, que ha añadido que la compañía trabaja en la identificación del pasajero en cuestión.
Normalización de la situación aeroportuaria
Una vez concluidas todas las comprobaciones de seguridad y descartado cualquier peligro real, los pasajeros pudieron volver a subir al avión para recoger sus pertenencias personales y equipaje de mano. Posteriormente, abandonaron las instalaciones aeroportuarias con normalidad. La situación en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat quedó completamente normalizada a primera hora de la tarde, según confirmó Protección Civil de la Generalitat.
Se desactivó tanto la alarma general como la alerta local que habían permanecido activas durante todo el operativo de emergencia. Las operaciones aeroportuarias se reanudaron con normalidad, aunque algunos vuelos experimentaron retrasos puntuales derivados del cierre temporal de la zona afectada por el protocolo de seguridad. Aena trabajó para minimizar el impacto en el resto de vuelos programados en el aeropuerto catalán.
Qué es el protocolo Aerocat y cuándo se activa
El plan Aerocat es el protocolo de emergencia aeroportuaria de Cataluña que establece los procedimientos de actuación ante situaciones de riesgo en los aeropuertos de la comunidad autónoma. Este plan especial está diseñado para coordinar la respuesta de todos los servicios de emergencia, cuerpos policiales y administraciones implicadas cuando se produce un incidente que puede comprometer la seguridad de pasajeros, tripulaciones o instalaciones aeroportuarias.
La activación del Aerocat implica la constitución inmediata de una Sala de Crisis bajo la dirección del gestor aeroportuario, en este caso Aena, con representación de todos los organismos involucrados. Entre las situaciones que pueden desencadenar su activación se encuentran amenazas de bomba, accidentes de aeronaves, incendios, emergencias médicas masivas o cualquier otro suceso que requiera una respuesta coordinada y urgente de múltiples servicios de emergencia.
Por qué las falsas amenazas de bomba son un delito grave
Las falsas amenazas de bomba en aeronaves constituyen uno de los delitos más graves en el ámbito aeronáutico debido a las consecuencias que generan. Este tipo de incidentes obligan a activar costosos operativos de emergencia que movilizan a decenas de efectivos policiales, militares y sanitarios. Además, provocan importantes retrasos en las operaciones aeroportuarias, afectan a cientos de pasajeros y generan situaciones de alarma social.
El Código Penal español contempla penas de hasta cuatro años de prisión para quienes simulen situaciones de peligro o provoquen falsas alarmas que movilicen a los servicios de emergencia. En el caso específico de las amenazas en el transporte aéreo, las sanciones pueden ser aún más severas debido al contexto especialmente sensible de la aviación civil tras los atentados terroristas de las últimas décadas. Los responsables también pueden enfrentarse a reclamaciones millonarias por los costes del operativo desplegado, que incluyen la intervención de cazas militares, el despliegue policial y los gastos de gestión de la crisis.
Cuáles son los protocolos de seguridad en vuelo ante amenazas
Cuando se detecta una posible amenaza de seguridad durante un vuelo, las compañías aéreas deben seguir estrictos protocolos internacionales establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). El comandante de la aeronave tiene la autoridad máxima para evaluar la situación y tomar las decisiones necesarias, incluyendo la activación de procedimientos de emergencia, el cambio de ruta o el aterrizaje en el aeropuerto más cercano.
En casos de amenaza de bomba, el protocolo habitual incluye la comunicación inmediata con los controladores aéreos y las autoridades de seguridad del país sobre cuyo espacio aéreo se encuentre la aeronave. Es frecuente que cazas militares escolten el avión comercial hasta su destino o hasta un aeropuerto seguro, tal como ocurrió en este incidente cuando la aeronave sobrevolaba Francia. Una vez en tierra, el aparato es aislado en una zona remota del aeropuerto mientras equipos especializados en explosivos realizan una inspección completa de la aeronave, el equipaje y los pasajeros.
También te puede interesar
Lo último