Fotos antiguas al momento

Miércoles de Feria

El nuevo presidente del Parlamento andaluz fue socio de una caseta que fundaron varios consejeros de Rafael Escuredo. Malestar por las inspecciones de Hacienda en una atípica actividad económica.

Foto: Victoria Hidalgo
Foto: Victoria Hidalgo
Francisco Correal

26 de abril 2012 - 01:00

¿Quién sabe dónde? Pasa Paco Lobatón, lo han visto Lola y Encarnación en la puerta de la caseta El Gañafón, "un arañazo con los cinco dedos", en definición científica de Camilo, farmacéutico y analista clínico, uno de los socios de la caseta. Pasa Lobatón, con el que no mucho antes Susi, psicóloga, maestra del baile por sevillanas, coincidió en la caseta de la Ser. La insoportable levedad de la Feria la transportó a esta primera en la Campana de la Feria. Y pasa de nuevo Paco Lobatón, que hace treinta años era sevillano vecino de la calle Guadiana. ¿Quién sabe dónde va la Feria?

Poesía y prosa se dan la mano en esta fiesta de reales apariencias. En la calle Asunción, un reportero a la antigua usanza, como el que hacía su trabajo el día que mataron a Lincoln, ofrece "fotos antiguas al momento". Eso es la Feria: una foto antigua al momento. El momento de la sensación verdadera (Peter Handke) o de los abismos claros (Romero Murube) en los que placentera y voluntariamente nos despeñamos. En la puerta Jerez, más prosa a la poesía, un cochero de caballos lava a conciencia el felpudo de su carruaje en la fuente que recuerda a los poetas del 27.

Pero lo más prosaico de la jornada de ayer fue la visita que numerosas casetas recibieron por parte de inspectores de Hacienda y de Trabajo pidiendo papeles. Si se ponen estupendos, la pueden ilegalizar, faralaes de estraperlo, volantes de contrabando. La indignación contra estos inoportunos vampiros que no han encontrado mejor fecha ni lugar era notoria en las casetas inspeccionadas. No debería ser casual que la delegación de Fiestas lo sea de Economía y Empleo. El ministro del ramo, Cristóbal Montoro, que fue número uno por Sevilla, no tendrá las cifras del empleo y la economía que genera la Feria.

La caseta El Pegote nació casi como un consejo de Gobierno. Sus socios fundadores fueron Juan Manuel Castillo y Antonio Rodríguez Almodóvar. El primero conoció al segundo cuando le editó en el Servicio de Publicaciones de la Universidad dos libros, una antología de narrativa hispanoamericana en los años del boom y la traducción de un ensayo sobre el Quijote del cervantista danés Knud Tögby. De El Pegote fueron socios varios consejeros del Gobierno andaluz de Rafael Escuredo: el propio Castillo, Jaime Montaner, que rehabilitó el nuevo hotel Alfonso XIII, Julio Rodríguez, Manuel Gracia, nuevo presidente del Parlamento Andaluz, y Miguel Manaute. Éste participó hace tres años en el brindis por los 25 años de la caseta. Al día siguiente, el agricultor de Arahal convertido en ministro andaluz murió de una trombosis. Era el equipo del novelista Escuredo, menos feriante que sus consejeros. Dicen que Felipe tuvo un ataque de celos cuando Willy Brandt le transmitió en Doñana su fascinación por Rafael Escuredo, que hizo de la huelga de hambre un ejercicio de la gula política.

Pasea por el real el periodista Javier Rubio, autor de El Evangelio según Sevilla. ¿Se encuentra el Evangelio en la Feria? Lo llaman el milagro de la Feria, esa capacidad de recrear en minifundios de plástico y albero fincas de ensueño donde la única reforma agraria es la alegría y la proporción. Hay desmesura, como esos bárbaros que llegaron a Nova Roma, nuevo abrevadero donde camareros con look de Abades atienden a una clientela del Tremendo.

stats