"Las canciones que canto tienen que ver conmigo"
CLARA MONTES
Hace dos años, durante la preparación de un documental titulado La España de la copla 1908, surgió la idea y, desde entonces, Clara Montes no ha dejado de investigar para dar forma a su interesante revisión sobre la figura de Rafael de León. Así nació un álbum donde, aparte de títulos clásicos como Pena, penita, pena o Ten cuidado, aparecen otros no menos populares como Te quiero, te quiero que, conocido en la potente garganta de Nino Bravo, también fue obra de un autor coetáneo de otros grandes de la Generación del 27 como Lorca o Alberti. Aparte, esta artista madrileña afincada en Cádiz ha rescatado poemas inéditos como La lluvia proseguía que, con su dulce voz, supone otro atractivo más de un álbum que su intérprete promociona sin descuidar otra faceta, la de mamá, que, según reconoce, le ha cambiado la vida.
-¿Pasa a formar parte, a partir de ahora, del grupo de las bautizadas como folclóricas?
-Bueno, por mi familia y mi forma de entender las cosas soy más flamenca que folclórica, desde luego. Lo que sí me pasa es que, cuando mis amigos están de broma, suelen llamarme así: la "folclo" (risas).
-De todos modos, sus coplas suenan diferentes. ¿Qué proceso sigue para adaptarlas a su espíritu?
-Intento no influenciarme por nada anterior. Una pieza como La loba, por ejemplo, que la grabó Marifé, es muy difícil. Aborda el tema de la mujer, del feminismo, del alcoholismo incluso de una forma muy poética. En este caso, lo que hice fue escribir la letra y escuchar dos veces lo que ya había. A partir de ese punto empecé a acercarla a mi manera hasta que logramos el arreglo definitivo.
-¿Se siente actriz a la hora de desarrollar estas historias tan desgarradoras?
-Mucho y, a la vez, poco. Depende. Me meto en ellas y las hago mías. Sufro esos mismos dolores y esas alegrías.
-¿Encontraríamos en Clara Montes suficiente material para componer con él una copla?
-Sí. Hay facetas mías que se prestan para eso. Más de una, vaya… (risas). Personalmente, soy muy pasional. Sea como sea, todas las canciones que canto tienen algo que ver conmigo.
-Es decir que se entrega mucho, ¿no?
-Absolutamente. Tal vez hasta demasiado pero no sé hacerlo de otra manera.
-Y, deduzco también, habla más de usted a través de su arte que en el contacto directo…
-Soy muy tímida. Exceptuando con la gente cercana, me cuesta mucho darme. Me ven seria aunque es algo que, en general, suele sucederle a bastantes compañeros de profesión.
-Por tanto, ¿jamás ocupará ninguna portada de revista del corazón?
-Nunca he salido ni creo que salga. Cuando me han ofrecido posibilidades, en momentos de mayor repercusión social, me he negado. No lo he permitido porque no va con mi carácter.
-Claro que, lo de sacar a su hijo al escenario ni se le pasa por la cabeza, ¿verdad?
-Ni loca. A no ser que a él le apeteciera… Lo llevo de vez en cuando para que pase tiempo a mi lado pero creo que, en su entorno, está más tranquilito. Quiero que tenga una existencia normal.
-¿Usted la tiene?
-Dentro de lo que mi profesión conlleva, sí. Voy a la compra, recojo a mi niño del colegio… Pasé muchos años saliendo de noche pero, ahora, a las once como mucho, caigo rendida (risas)…
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