Triple asesinato en Dos Hermanas

El Pollino: "Confesé los crímenes porque la Policía me dijo que mi padre y mi mujer saldrían en libertad"

  • El principal acusado del triple crimen mantiene que alquiló la vivienda al Tapita y que el día de los asesinatos dos extranjeros le dijeron que en la fosa había "tres cadáveres" y si no les hacía caso "él y su familia serían los siguientes"

  • Los cuatro acusados del clan familiar niegan su participación en el triple asesinato y algunos afirman que ni siquiera conocían a las tres víctimas ni que hubiera una fosa séptica donde fueron sepultados los cadáveres

El “Pollino” sale del juzgado tras su detención El “Pollino” sale del juzgado tras su detención

El “Pollino” sale del juzgado tras su detención / Juan Carlos Muñoz

Ricardo García Hernández, el Pollino, sigue manteniendo que no cometió el triple asesinato de turco Yilmaz Giraz, su esposa Sandra Capitán y la hija de ésta, Lucía Begines, de sólo seis años. En su declaración este miércoles en el juicio con jurado popular, el principal acusado ha asegurado que cuando fue detenido confesó los tres crímenes porque la Policía lo coaccionó, diciéndole que si se declaraba culpable "su padre y su mujer saldrían en libertad", por lo que ha explicado que "se inventó" que él efectuara los siete disparos a las tres víctimas y que las amarrara. Junto al Pollino han prestado declaración los otros tres miembros del clan familiar, su padre, El Cabo, su mujer y su madre, quienes han negado igualmente su participación en el triple asesinato y en algunos casos han afirmado incluso que ni siquiera conocían a las tres víctimas ni que hubiera una fosa séptica en la vivienda donde fueron sepultados los cadáveres.

El Pollino, que sólo ha accedido a responder a las preguntas de su defensa, ha implicado en los hechos a otro de los acusados, David Ramón Hurtado Pino, alias el Tapita, quien según el Pollino el 15 de septiembre de 2017 le alquiló su vivienda ubicada en el número 168 de la calle Cerro Blanco de Dos Hermanas por un sólo día y le pagó 8.000 euros.

Sobre las dos de la tarde del 16 de septiembre, cuando se cometieron los crímenes, el Pollino asegura que volvió a su domicilio en la barriada nazarena para recoger las llaves de la vivienda. Fue entonces cuando, siempre según su relato exculpatorio, fue recibido por dos ciudadanos "extranjeros" -ni siquiera ha precisado su nacionalidad-, quienes lo "amenazaron y ataron" y le llevaron a la fosa séptica de la vivienda, donde le dijeron lo siguiente: "Ahí están los tres cadáveres. Si no me haces caso, tú eres el siguiente y luego el resto de tu familia".

Ricardo García ha explicado que conocía al ciudadano turco asesinado porque le "gustaban los gallos de pelea" y ha negado que participara en los asesinatos y que el día de autos lo invitara a su domicilio de Dos Hermanas con la excusa de celebrar su cumpleaños. Tras el testimonio del Pollino, la Fiscalía ha pedido que se incorpore su primera declaración, en la que confesó la autoría de los asesinatos, ante las evidentes contradicciones detectadas con el testimonio que ha prestado en el juicio.

Por su parte, Ricardo García Gutiérrez, el Cabo, padre del Pollino, ha dicho que no conocía al turco Yilmaz Giraz ni a su familia, negando asimismo que se pusieran de acuerdo para secuestrarlos y asesinarlos. El acusado ha reconocido que el viernes 15 de septiembre, un día antes de los asesinatos, acompañó a su hijo hasta una empresa cementera, y lo hizo porque lo vio "nervioso", aunque pensó que se debía a que estaba enfadado con su mujer. Según el Cabo, el Pollino iba acompañado de un hombre "alto y fuerte" al que no conocía, pero ha negado que al día siguiente participara en el rapto del turco y en los asesinatos.

El acusado ha señalado que ese día acudió a Sevilla porque le llamó una hija, pero insistió en que no estuvo en la vivienda del número 168 donde se perpetraron los crueles asesinatos, ni participó en la barbacoa que el Pollino celebró por la tarde para celebrar el cumpleaños del Pollino. "Para nada, no sé nada de este tema", ha concluido el Cabo su declaración cuando su abogado le ha preguntado si había tenido algo que ver con estos hechos.

La mujer del Pollino también se declara inocente

Elisa Fernández Heredia, la mujer del Pollino, también ha negado que interviniera en los planes para secuestrar y asesinar al ciudadano turco y a Sandra y a su hija, a los que ha dicho que tampoco conocía. Elisa ha afirmado que hacía seis o siete meses que no entraba en la casa donde se cometieron los asesinatos y ni siquiera recuerda que hubiera una fosa séptica, puesto que en ese inmueble no vivía nadie.

El día en que fue detenida, según esta acusada, la Policía le preguntó que si no sabía "¿lo que tenía en su casa?, que en su casa había tres muertos", a lo que ella respondió que la estaban acusando de un crimen que no ha cometido.

En la sesión de hoy también ha declarado la madre del Pollino, Joaquina Hernández Jiménez, quien ha afirmado que no sabía que su hijo tuviera relaciones con un turco "ni problemas de deudas". Esta acusada, que se enfrenta a siete años y medio de cárcel por tres delitos de encubrimiento, ha sostenido que no tuvo conocimiento de los asesinatos ni ayudó a sus familiares para que "no aparecieran los cuerpos" y también ha negado que conociera a los otros tres acusados.

Por último, ha declarado Manuela Muñoz Ortiz, la intermediaria que según las acusaciones puso en contacto al Pollino con David Ramón Hurtado Pino, el Tapita, para que éste se encargara de cobrar una supuesta deuda. Esta acusada, a quien la Fiscalía pide 19 años de cárcel como cómplice de los delitos de detención ilegal y asesinato, ha negado expresamente que pusiera en contacto a los otros dos acusados, ya que, según ha dicho, el Pollino coincidió casualmente a mediados de septiembre de 2017 en una cafetería con ella, que estaba acompañada de su amigo el Tapita, y cuando ella se marchó, ambos se quedaron hablando.

Y no volvió a saber nada del Pollino hasta que vio en televisión su detención por el triple asesinato, pero en ese momento "para nada lo relacionó" con David Ramón Hurtado, quien sobre mediados de octubre la llamó para que se vieran y entonces le contó que había quedado con el Pollino para "cobrar" una deuda pero al ver a la mujer y a la niña en el domicilio, decidió marcharse. El Tapita le comentó, según Manuela, que gracias a él se había descubierto lo ocurrido y le pidió que le "echara una mano" porque él "no había hecho nada".

El Tapita le habría comentado igualmente que todo lo que sabía se lo había contado ya a la Policía, y lo único que le pedía es que ella apoyara su testimonio, por lo que fue y declaró, pero Manuela Muñoz ha añadido que "no es cierto que se hablara de secuestrar a una persona delante de ella", al tiempo que ha manifestado que por supuesto "condena" los tres asesinatos.

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