Dos Hermanas

Suspendido por segunda vez el juicio por la muerte de Cayetano Romero

  • La vista prevista para esta semana no se celebrará al estar de parto una de las letradas de los acusados

Cayetano Romero, víctima del crimen de Dos Hermanas, sobre el escenario donde fue hallado su cadáver

Cayetano Romero, víctima del crimen de Dos Hermanas, sobre el escenario donde fue hallado su cadáver / Cadena D.H.

El juicio por el crimen de Cayetano Romero ha vuelto a suspenderse al estar de parto la abogada de uno de los nueve acusados por la muerte de este joven en marzo de 2019 en Dos Hermanas. Es la segunda vez que esto ocurre, puesto que fue aplazado el pasado mes de julio. 

Los acusados son nueve miembros de un clan de narcotraficantes a quienes se les atribuye la participación en la muerte de Cayetano Romero, cuyo cadáver, con signos de haber recibido una brutal paliza, fue encontrado en un paraje conocido como Las Marías Chicas.

Se enfrentan a penas que van de los seis años al año y seis meses de prisión que la Fiscalía pide para otro de los acusados. El ministerio público imputa estos hechos a ocho personas y la acusación particular a nueve, al incluir a M. J. J. S., cuya causa fue sobreseída por la Fiscalía.

Según fuentes del caso, la presidencia del tribunal ha recordado a la acusación particular que, en principio se adhirió a la petición de la Fiscalía de imputar a los acusados un delito de homicidio no intencionado, algo que no ha recurrido durante todo el procedimiento, por lo que ahora no puede solicitar para los acusados la pena por un delito de asesinato.

Según los escritos de las acusaciones, Cayetano Romero murió tres días después de recibir una brutal paliza que duró desde la noche del 1 de marzo de 2019 hasta la madrugada del 2 de marzo porque le acusaban de ser el responsable de una operación de venta de droga fallida. Según la Fiscalía, los dos hermanos acusados le propinaron golpes en la cara y el cuerpo mientras estaba atado con cinta de embalar en una silla con la intención de que les diera las escrituras de un inmueble de su propiedad como pago por la supuesta deuda contraída tras el fracaso de la operación de venta de droga. Su compañero de trabajo, Jonatan A. salvó la vida porque entregó las escrituras de una parcela como aval por la deuda contraída según sus agresores.

El Ministerio Público imputa a lsrael y Juan Manuel G. F. un delito de lesiones en concurso ideal de homicidio por imprudencia grave por los que solicita una pena de 6 años al primero y 5 años y 3 meses al segundo más 600 euros a cada uno por un delito de maltrato de obra sin lesión; dos delitos de detención ilegal para siete de los acusados con la pena de tres años de prisión por la comisión de cada uno de ellos; dos delitos de extorsión por los que pide tres años por la comisión de cada uno de ellos y un año y seis meses para Raúl Gasco R. por uno solo de los delitos. Asimismo, el ministerio público solicita 175.000 euros en concepto de responsabilidad civil para el hijo de Cayetano Romero y 10.000 euros para la madre.

Según los escritos de acusación, todo comenzó cuando el 1 de marzo de 2019, Cayetano Romero y Jonatan A. presuntamente "iban a participar como intermediarios en una operación de venta de droga". Cuando llegaron al lugar, según fuentes del caso, Cayetano Romero se reunió con una persona mientras la otra víctima y dos de los acusados esperaban en un bar cercano.

Cuando regresaba de la operación, Cayetano informó que le habían robado la droga y se fueron los cuatro a casa de una persona en Mairena del Aljarafe, donde hubo una discusión entre Cayetano e Israel G. F. en la que éste le propinó un puñetazo en la cara. Según fuentes del caso, Israel G. F, llamó a su hermano y a dos sobrinos , también acusados. El hermano, Juan Manuel G. F. tuvo una actitud "muy agresiva con respecto a Cayetano". Los cuatro exigieron a Jonatan A. y al fallecido que fueran con ellos a las Tres Mil Viviendas.

Allí, en casa de Juan Antonio G. J. llegaron Juan Jesús L. T. y José Antonio L. T. y se produjo una fuerte discusión entre los acusados y ambas víctimas. "a quienes culpaban de lo fallido de la operación" y golpearon a Cayetano y Jonatan en la cara y el cuerpo. Ante las quejas de los vecinos por el escándalo llevaron a los dos, "contra su voluntad", a la vivienda de Israel G. F. donde también llegó el padre de Israel y Juan Manuel. Según el ministerio público, "guiados por el ánimo de obtener un ilícito beneficio patrimonial " y con el propósito "de combatir la voluntad" de ambas víctimas, los ataron a una silla con cinta de embalar y trasladaron a habitaciones diferentes "siendo ambos amenazados con matarlos" y agredidos violentamente en cuerpo y cara. Tanto que, según la acusación particular, uno de los agresores acudió días después al centro de salud con fracturas en la mano. El objetivo de los acusados era obligarlos al pago de la deuda que, según ellos habían contraído al perder la droga, exigiéndoles la escritura de un inmueble en propiedad como garantía del pago.

Mientras que seguían golpeando a Cayetano, según el escrito de la Fiscalía, llevaron a Jonatan A. a casa de Juan Manuel G. A. hasta que accedió a darle la escritura de una parcela de su propiedad y lo dejaron en libertad. Ya de madrugada, José Antonio L. T. fue a casa de Jonatan para pedirle que le acompañara a casa de Cayetano, que iba echado en el asiento trasero del coche y le dejaron a escasos metros de su vivienda.

Seis días después, el cadáver de Cayetano Romero fue encontrado en un descampado cercano a la residencia canina Las Marías Chicas. El tiempo transcurrido hasta que encontraron el cuerpo es una de las razones por las que  Alberto Castejón y Manuel Manzanaque, los letrados de los dos principales acusados, Israel y Juan Manuel G. F., sostienen que la muerte de Cayetano Romero fue debida a la paliza "que sufrió con posterioridad y que le propino otro grupo diferente".Ambos consideran que este punto se puede demostrar con los informes periciales que acreditan que la lesión del bazo aue le produjo la muerte "es coetánea a las doble fractura de mandíbula que la forense apreció en el levantamiento del cadáver y que fue confirmada en la autopsia. Es imposible que desde el día uno, fecha desde la que no contacta más con los acusados, según la propia policía, hasta el día cinco en que efectivamente fallece, Cayetano hubiera podido soportar los dolores insufribles que suponían dicha fractura, que además por fuerza le tenían que impedir comer y beber". Además, recuerdan que en las actuaciones judiciales hay "grabaciones telefónicas  que refieren amenazas de muerte contra Cayetano. Asimismo la propia policía que elabora el atestado , viene a decir que este fatal desenlace le hubiera ocurrido a Cayetano más tarde o más temprano, por supuesto vuelcos que se habían desarrollado en el curso de los años", afirman.

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