Condenado en Sevilla por tener sexo con una adolescente, grabarlo y mandar el vídeo por Instagram a la madre de la víctima y a otras menores
El degenerado, de unos 50 años en el momento de los hechos, acepta cinco años de cárcel tras reconocer que mantuvo una relación consentida con una joven de 17 a la que conoció en el centro donde estaban tutelados sus hijos
Además de la pena de prisión por un delito de creación y distribución de material pornográfico de menor de 17 años, le caen sendas multas por dos delitos de distribución de material de abuso sexual infantil entre menores de 16 años
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Cinco años de cárcel por practicar sexo con una adolescente en una situación de extrema vulnerabilidad, grabar algunos de esos actos con el móvil y mandar el vídeo a la madre de la propia víctima y a otras menores. Esa es la pena que la Audiencia de Sevilla, con la conformidad del degenerado, ha impuesto a un hombre de unos 50 años que tuvo una relación consentida con una joven de 17 a la que conoció en el centro de menores donde también estaban sus dos hijos. El caso fue juzgado el lunes por la Sección Primera, que dictó sentencia en la misma sala y la declaró firme después de que el fiscal delegado de Criminalidad Informática modificase su escrito de acusación y rebajase su petición de condena inicial.
Los hechos comenzaron cuando el acusado, que precisamente el día del juicio cumplió 54 años, conoció en 2021 a la víctima, una adolescente de entonces 15 años que ya venía de una vida dura, desestructurada y problemática y que estaba tutelada por el Sistema de Protección de Menores. “Comenzó a fugarse de su domicilio materno desde que tenía 12 años”, narraba el fiscal. Y ya con esa edad consumía “cannabis y otras sustancias estupefacientes”.
En 2019 fue declarada en desamparo, “con el consiguiente ingreso en centro de protección de menores”. No fueron ni uno ni dos. “Estuvo pasando por varios” hasta llegar a uno del que “se fugó el 7 de enero de 2023 para residir con el acusado en su domicilio” en Sevilla capital. La “convivencia” duró hasta el 14 de mayo.
A los dos días fue trasladada a otro centro de protección de menores de la provincia, pero también ahí protagonizó “varias ausencias voluntarias injustificadas”. En esos periodos “volvió a convivir con el acusado”. Ocurrió del 1 y 6 de junio y del 6 de junio y el 14 de julio. Yel 1 de agosto fue enviada a un nuevo centro.
A lo largo de todo ese tiempo, “la menor mantuvo relaciones consentidas con el acusado”. Este, “con la anuencia de ambas partes”, tomó imágenes de la menor “practicando sexo” el 10 y el 11 de febrero o el 29 y el 31 de mayo de 2023. Las grabaciones, en palabras del fiscal, incluyen “sexo explícito” y “primeros planos” de ella “completamente desnuda en la ducha”.
No contento con lo que había perpetrado, el pervertido remitió los vídeos a dos hermanas también adolescentes e incluso a la madre de la víctima. Lo hizo a través de Instagram “a pesar de conocer perfectamente que se trataba de una menor de edad y con el consentimiento de esta”.
En el juicio, el encausado efectuó “un reconocimiento libre y veraz de los hechos”, así que prestó “una colaboración activa con la Administración de Justicia”. Su actitud, según la Fiscalía, “ha resultado determinante para la simplificación” del juicio, resuelto con un acuerdo de conformidad que “ha evitado revictimizaciones y una innecesaria dilatación de la causa”. En otras palabras, su confesión permitió que las víctimas no tuvieran que declarar y revivir todo lo sucedido.
El procesado fue condenado por un delito de creación y distribución de material pornográfico de menor de 17 años, agravado por la situación de especial vulnerabilidad de la víctima, y por dos delitos de distribución de material de abuso sexual infantil entre menores de 16 años. En todos los casos se le aplicó la atenuante de confesión tardía. Por el primer delito aceptó cinco años de cárcel y por cada uno de los otros dos, una multa de 720 euros.
Por la creación de pornografía infantil también se le prohíbe acercarse a menos de 300 metros de la víctima principal y comunicarse con ella durante diez años, se lo inhabilita para cualquier trabajo con menores de edad durante quince años y se le niega el derecho a la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento durante siete años. Este último es el plazo que permanecerá en libertad vigilada cuando salga de prisión.
Por los otros dos delitos, además del pago total de 1.440 euros en multas, se le prohíbe acercarse a cada víctima durante cinco años y acceder a Instagram durante diez años. También queda inhabilitado para trabajar con menores y ejercer la patria potestad durante otros ocho años.
El acusado, por último, deberá indemnizar con 6.000 euros a la víctima con la que tuvo sexo, con 2.000 y 1.000 euros a las dos hermanas y con otros 1.000 euros a la madre de la primera menor, en todos los casos por el daño moral que causó a cada una de ellas.
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