Vertidos al Guadalquivir

Un peritaje de Emasesa asegura que sus depuradoras “mejoran el estado ecológico” del río

  • “La contaminación se convierte en alimentación cuando llega al estuario”

El Copero, una de las depuradoras denunciadas

El Copero, una de las depuradoras denunciadas

La empresa municipal Emasesa ha presentado un peritaje propio al juez que  investiga sus vertidos en el que afirma que las depuradoras de San Jerónimo, Tablada y Copero “cumplen rigurosamente” con la eliminación de materia orgánica y sólidos en suspensión e incluso contribuyen a la “mejora del estado ecológico” del Guadalquivir.

El experto de Emasesa, Julián Lebrato (investigador del grupo Biotar de la Universidad de Sevilla) fue autorizado por el juez de instrucción 6 a acompañar al perito judicial Rafael Marín en su visita a las tres depuradoras denunciadas por la Fiscalía de Medio Ambiente y Ecologistas en Acción por, presuntamente, no depurar correctamente sus vertidos de nitrógeno y fósforo.

Las conclusiones de Lebrato coinciden con el perito judicial en el sentido de que las emisiones de esas tres depuradoras “no están afectando” al río, aunque ambos aseguran que la eficaz eliminación del nitrógeno y fósforo pasa necesariamente por construir nuevas instalaciones que son competencia de la Junta de Andalucía. El cumplimiento de la normativa “no se puede alcanzar en ningún caso” en la actualidad porque las tres estaciones solo están concebidas para tratamiento secundario. 

Riesgo para los trabajadores y de afección al medio

Uno de los aspectos negativos del informe de Emasesa es el referente al actual tratamiento secundario con sales de hierro para eliminar el fósforo, que “conlleva riesgos para el personal que trabaja en las depuradoras ya que se trata de un producto altamente corrosivo que tiene unas normas de prevención de riesgos muy estrictas” y además su fabricación y transporte “tiene riesgos de afección al medio ambiente por consumo de recursos naturales y emisión de CO2 a la atmósfera”.

El peritaje va más allá en algunas de las seis preguntas planteadas por el juez,  como las “consecuencias medioambientales” del tratamiento del fósforo: el perito judicial afirmó que las tres depuradoras se mantienen “dentro del limite bueno o superior/moderado”, mientras que el experto de Emasesa asegura que la concentración mejora una vez superada las tres depuradora de Sevilla con respecto a la existente en las dos estaciones inmediatamente anteriores, situadas en la presa de Alcalá del Río.

Los niveles de nutrientes van disminuyendo aguas abajo, lo que demostraría la mejora del estado ecológico desde el principio del estuario hasta después de los vertidos de aguas tratadas en las tres depuradoras investigadas.

Lebrato cita un estudio reciente del Centro Oceanográfico de Cádiz en el que analiza la disponibilidad de alimento en el estuario del Guadalquivir, convertido en “principal zona de cría del Golfo de Cádiz” donde “la densidad del boquerón es hasta diez veces superior a la observada en otros estuarios”.

“Con esto se demuestra que lo que puede ser contaminación en un cauce más pequeño se convierte en alimentación cuando se abre a masas mucho mayores como el océano”, concluye.

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