Macrocausa de la mafia del taxi La juez da carpetazo a la causa por el incendio de los 9 coches de Cabify

  • La instructora, siguiendo un informe de la Fiscalía, considera que en este momento no hay indicios “suficientes, contundentes y claros” para continuar las actuaciones contra dos taxistas

Un bombero ante los vehículos de Cabify quemados. Un bombero ante los vehículos de Cabify quemados.

Un bombero ante los vehículos de Cabify quemados. / M.G.

No hay “indicios suficientes, contundes y claros” para atribuir a dos taxistas su participación en el incendio de los nueve coches de la empresa Cabify en la madrugada del 2 de mayo de 2017, durante la Feria de Abril. Este es el principal argumento que ha llevado a la juez de Instrucción número 8 de Sevilla, Reyes Flores, a archivar una de las piezas de la macrocausa de la mafia del taxi, en concreto, la que investigó el incendio de los nueve vehículos de esta VTC.

La magistrada ha dictado un auto, con fecha 29 de enero y al que tuvo acceso este periódico, en el que acuerda el sobreseimiento provisional y archivo de esta causa, una decisión en la que la juez ha valorado el informe realizado por la Fiscalía de Sevilla en el que señala que “en este momento y estado de las investigaciones, concurriendo elementos indiciarios para la imputación pretendida a persona concreta de la autoría de tales hechos, no se estiman suficientes para mantener una acusación”.

Dice la juez que hay indicios para situar a dos taxistas –J. J. F. B. y F. B. H., este último fue detenido por la Guardia Civil como presunto participante en la quema de los vehículos– el “día antes” de los hechos en la gasolinera de Castilblanco de los Arroyos, llevándose uno de ellos una “garrafa de combustible” y conversando largo tiempo entre ellos e incluso uno de los taxistas, precisa la juez, había estado en el aparcamiento de la villa rural de Castilblanco viendo los vehículos de Cabify y hablando con los conductores.

También hay indicios, prosigue la juez, para situar a ambos taxistas en esta localidad sevillana, uno de ellos, J. J. F. B. durante “toda la noche” y F. B. H. “en la franja horaria en la que tiene lugar el incendio”. Sobre este último taxista, la instructora apunta que está “acreditado” que es “partícipe activo en el conflicto contra los VTC y miembro de la Asociación Hispalense Solidaridad del Taxi (AHST), estando incurso en la investigación seguida contra la misma por las actuaciones para mantener el monopolio de uso de la parada del aeropuerto”.

La juez recuerda en el auto que las investigaciones se iniciaron sobre las “sospechas” de que una persona que se había identificado como taxista, estuvo haciendo preguntas en las instalaciones de la villa rural de Castilblanco, siendo la misma persona que fue vista el 1 de mayo de 2017 comprando una garrafa de combustible en la estación de servicio del pueblo.

La juez deja abierta la posibilidad a reabrir la causa si se practicaran nuevas diligencias

El informe de la investigación del incendio concluye precisamente afirmando que el fuego fue “intencionado” y que se utilizaron agentes aceleradores y que comenzaron en las ruedas delanteras de cada vehículo, propagándose fácilmente a los motores. Además se colocó un candado en la cancela de hierro de acceso al recinto “en un intento de dificultar tanto la entrada de posibles vehículos de extinción de incendios, como la salida de alguno de los vehículos para evitar los daños”.

La magistrada explica a continuación que las investigaciones se centraron en el estudio de los teléfonos móviles de los dos taxistas sospechosos, las llamadas que hicieron y su posicionamiento, lo que situó a F. B. H. esa noche en Sevilla y en localidades muy cercanas, “probablemente prestando servicios en la Feria, salvo entre las 01:28 y las 2:33 horas, en que se le sitúa en Castilblanco de los Arroyos y de nuevo de vuelta a Sevilla, coincidiendo con la franja horaria en la que se comete el incendio”.

Sobre la participación de este taxista en el conflicto del sector con las empresas de VTC, la instructora señala que hay conversaciones grabadas en las que se dirige a estas empresas denominándolas “cucarachas”, cambiando además información sobre dónde estarían estacionados estos vehículos en la Feria y en ese contexto, continúa la magistrada, pronuncia frases del tenor “ya huele a carbón tío”, “a mí me vas a hablar de barbacoas, si a mí me gusta más una barbacoa que a un tonto un lápiz”.

La juez considera además “significativo” que este taxista, que es miembro de Solidaridad del Taxi –la asociación investigada en otra pieza junto a sus líderes–, en una conversación con otro taxista que le comenta que una vez le pincharon la rueda del coche en el aeropuerto, le respondiera que “ya no le iban a hacer nada más allí, lo que permite claramente relacionar estas acciones cuando menos, con la actividad desarrollada por la AHST en relación al monopolio de la parada del aeropuerto de Sevilla”, que se investiga en otra pieza en la que también está imputado F. B. H.

Para la juez, no deja tampoco muchas dudas la interpretación igualmente de la conversación que mantiene el 6 de mayo de 2018 con otro taxista, en la que llama “cucarachas cabronas”, “hijos de puta” y “putos perros” a los Cabify y llega a decir “más, más van a salir ardiendo”.

Pero a pesar de todos estos indicios, la juez, de acuerdo con la Fiscalía, concluye que “no concurren suficientes indicios, contundentes, claros, para imputar a los mismos la autoría del delito de daños intencionados con incendio en el modo pretendido, por lo que sin perjuicio y pendiente de lo que pueda adicionarse a esta investigación en resultas de nuevas diligencias que se practiquen, procede en este momento procesal acordar el sobreseimiento provisional y archivo provisional de las actuaciones”.

El taxista detenido insultó a los vehículos VTC en las escuchas telefónicas practicadas

La debilidad de los indicios ya fue denunciada por la defensa del taxista F. B. H., quien en julio del año pasado pidió a la juez que anulara las escuchas telefónicas que le fueron practicadas a él y a sus familiares debido a las “sobresalientes carencias” de las que a su juicio adolecía la investigación realizada por la Guardia Civil.

En un escrito, la defensa de este taxista reclamó entonces la expulsión de las grabaciones realizadas a los teléfonos móviles y de las transcripciones de dichas conversaciones. El taxista consideraba, no obstante, que esas escuchas son inútiles a efectos incriminatorios, y solicitaba la exclusión del proceso por las “sobresalientes carencias”.

El sospechoso sostenía en su escrito que después de varios atestados policiales y más de un año de investigación todavía persistían numerosas incógnitas en torno a la quema de los nueve vehículos de Cabify, y así estimaba que no se había esclarecido el papel que tuvo en los hechos el taxista a quien desde un primer momento se identificaba como el principal sospechoso.

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