Rupturas matrimoniales

Los divorcios son para después del verano

El verano es una prueba de fuego para la convivencia El verano es una prueba de fuego para la convivencia

El verano es una prueba de fuego para la convivencia / Daniel Rosell

Aunque las vaciones son la búsqueda constante de paz y tranquilidad no siempre es así. Enfrentarse las 24 horas del día a la presión de la vida en familia es una dura prueba que suele dejar caídos a su paso. El número de rupturas de pareja aumenta en el último trimestre del año. En los últimos diez años el último trimestre del año ha sido el momento con más rupturas  oficiales de pareja según los datos del Consejo General del Poder Judicial. En concreto, un 60 % más con respecto a otras épocas del año. 

En 2018 se presentaron en los juzgados andaluces 20.491 demandas de divorcio y 1.082 demandas de separación. En el último trimestre del año pasado las demandas de disoluciones matrimoniales se redujo en 2,3% respecto a igual trimestre de 2017. Entre julio y septiembre de 2018 se produjeron en Andalucía 4.159 divorcios y 201 separaciones, y se mantienen prácticamente en niveles similares con respecto al mismo periodo del año anterior. Según los datos recogidos por el Servicio de Estadística del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que se publican hoy, las separaciones y divorcios, tanto consensuados como no consensuados, se ha reducido de media un 0,1 por ciento.

Un dato que confirma Luis Zarraluqui, de Zarraluqui abogados de familia. "Los despachos de abogados especializados en temas de divorcio, entre finales de agosto y primeros de septiembre, pueden hasta multiplicar por cuatro los casos que llegan a los bufetes. Ahora se está viendo una tendencia muy parecida en los días posteriores a la vacaciones de Navidad". 

De hecho, en el primer trimestre de 2019 el número de demandas de disoluciones matrimoniales, separaciones y divorcios, mostraron un incremento del 1,2 % respecto a igual trimestre de 2018, según el Servicio de Estadística del Consejo General del Poder Judicial. Tanto las separaciones, consensuadas y no consensuadas, como los divorcios, contenciosos o de mutuo acuerdo, han mostrado incrementos respecto a igual trimestre de 2018.

Problemas de convivencia

En realidad, la clave no está en las temperaturas, el tiempo de convivencia o el malhumor mañanero tras una noche en la que el calor no deja dormir. Suelen ser parejas que ya tienen un gran nivel de conflicto que empeora al estar juntos durante todo el día. Durante el resto del año las ocupaciones diarios hacen que sea fácil que una pareja no comparta momentos hasta la hora de la cena. Las parejas divorciadas en 2017 habían estado habían estado casadas durante 16 años, y el promedio de edad era de 45 años en las mujeres y de 47 en los hombres, según el Instituto Nacional de Estadística. 

Una de las razones que señala Luis Zarraluqui, socio director de Zarraluqui Abogados de Familia es que hoy en día "la convivencia es más complicada". En la mayoría de los casos, trabajan los dos miembros de la pareja, "por lo que llegan a casa tarde y cansados. Si se llevan bien, aprovechan las vacaciones para pasar tiempo junto, si no es así, los veranos son horrorosos. En las parejas hay falta de costumbre de estar juntos"

A esto hay que añadir que durante las vacaciones "se cambia la casa con las comodidades habituales, el gimnasio cercano o el bar donde quedan con los amigos como válvula de escape. Son 24 horas al día y, en algunas ocasiones, ni siquieran son sus casas, si no las de familiares donde se acumulan padres, madres, sobrinos y hermanos".

Divorcios y crisis

Respecto a la creencia de que las rupturas de parejas son menores en época de crisis, Luis Zarraluqui señala que en su despacho "no se ha notado una disminución de estos asuntos nunca".

Otro grupo de riesgo son las parejas muy jóvenes o recientes. Un choque con la realidad. "Permite ver la carar no deseable de las parejas", explica Francesc Núñez, profesor de los Estudios de Artes y Humanidades de la UOC.

Pero no toda la culpa es la erosión que la convivencia causa en las personas. También está todo un clásico:el amor de verano. "En las vacaciones puedes descubrir mundos y amores que no pasan por la vida doméstica, que tal vez se considera tediosa, o por una relación conyugal que pueda ver como aburrida", afirma el profesor de la UOC.

Aún hay solución

"Una pareja que tenga un alto nivel de conflicto de desconexión sentimental o sexual puede decidir separarse, un opción muy legítima, o bien decidir que después del verano buscará ayuda profesional", apunta Adrián Montesano del Campo, profesor de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC. En cualquier caso, es importante no retrasar la decisión de acudir a un profesional.

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