El juicio de los ERE

La 'idea zombi' de los ERE

  • El escándalo de los ERE se montó sobre una serie de presupuestos que las defensas de los ex altos cargos tratan de tumbar siete años después de que Alaya diseñara la macrocausa

Los ex presidentes de la Junta Manuel Chaves y José Antonio Griñán, en el juicio de los ERE Los ex presidentes de la Junta Manuel Chaves y José Antonio Griñán, en el juicio de los ERE

Los ex presidentes de la Junta Manuel Chaves y José Antonio Griñán, en el juicio de los ERE / raul caro / EFE

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Cuando quedan pocas semanas para que el juicio de los ERE quede finalmente visto para sentencia, tras un año de sesiones, las defensas siguen exponiendo sus informes definitivos en los que están atacando con vehemencia las tesis acusatorias que la Fiscalía Anticorrupción y las demás acusaciones mantienen, con más o menor éxito, según los casos, contra los 21 ex altos cargos.

El tono de las defensas es muy crítico no sólo con la Fiscalía, sino evidentemente con la juez Mercedes Alaya, que en su día instruyó la macrocausa y es la principal responsable de la teoría de la conspiración, de la confabulación de todos los ex altos cargos para crear un sistema opaco que permitió la malversación de más de 855 millones euros, una de las ideas que se han repetido como un “mantra” –expresión empleada por uno de los defensores– a lo largo de más de siete años y que ha acabado calando en la sociedad, que equipara este caso que afecta de llenó al PSOE andaluz al escándalo del PP en la Gürtel, sin reparar en que esos 855 millones no pudieron ser malversados en su totalidad, pues con las ayudas sociolaborales se abonaron las prejubilaciones de 6.500 trabajadores que en la mayoría de los casos siguen en la actualidad percibiéndolas, sin que se les haya requerido en ningún momento su devolución.

La defensa del ex director general de Trabajo Javier Guerrero y principal imputado en la causa ha empleado este argumento para plantear que tanto la propia juez Alaya como la Fiscalía y las acusaciones populares podrían haber incurrido en los mismos delitos que se le imputan por no haber imputado a los 6.500 trabajadores,por haber “permitido o dado continuidad a la malversación de ingentes cantidades de dinero público”, según afirmó en el juicio el abogado del ex alto cargo, José Ávila.

Entre esas cantidades de dinero malversadas se encuentran algunas directamente relacionadas con la actuación de Guerrero como director general, algunas muy escandalosas y de poca defensa, como la inclusión de los intrusos o las ayudas otorgadas a las empresas de su antiguo chófer Juan Francisco Trujillo, quien declaró en su día que gastaron parte del dinero en regalos y cocaína, o las que dio a su suegra, que figuraba en dos pólizas por las que percibió casi 200.000 euros.

El abogado de Guerrero habló en su informe de los errores que cometieron Alaya y los peritos de la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), que a su juicio confundieron la normativa estatal que amparaba la concesión de las ayudas en Andalucía, al no valorar la orden del Ministerio de Trabajo de 1995 como el “marco legal” aplicable.

Y el letrado José Ávila dijo que a partir de esos errores se creó en la sociedad, en la opinión pública, un estado de “alarma social, ya que si efectivamente se habían malversado esos 855 millones de euros, el asunto era preocupante, y de ahí se pasó a dar por sentado que el dinero “había desaparecido”. El abogado recurrió entonces a la terminología de la “idea zombi”, acuñada por el premio nobel de Economía Paul Krugman, quien definió la idea zombi como “una propuesta que ha sido refutada a fondo por el análisis y las pruebas, y debería estar muerta, pero no se queda muerta, ya que sirve a un propósito político, apela a prejuicios, o ambos.”

Otra idea zombi en Estados Unidos es que el calentamiento global es un engaño

Para este economista estadounidense, una idea zombi recurrente en la política de Estados Unidos consiste en que los recortes de impuestos para los ricos “se paguen por sí mismos”. Y otra sería la de que el calentamiento global “es un engaño”.

Y esa idea zombi trasladada a los ERE se habría potenciado con mensajes como que es el mayor escándalo de corrupción política de la historia y situando la cifra del presunto fraude en esos más de 800 millones de euros, la cantidad total de las ayudas que fueron abonadas durante una década a los 6.500 prejubilados.

Con independencia de si el caso de los ERE ha sido utilizado o no como una “idea zombi”, lo que sí está claro es que desde que comenzó la instrucción en el año 2011 ha dejado muchos caminantes –utilizando la terminología de la popular serie apocalíptica de zombis The walking dead, los cadáveres civiles de los 21 ex altos cargos que finalmente se han sentado en el banquillo, funcionarios o políticos que, según han comentado otras defensas, son vistos como unos auténticos “apestados sociales”.

Muy interesante resultó en este sentido el alegato que realizó el abogado José Manuel García-Quílez, que defiende al ex viceconsejero de Innovación de la Junta Jesús María Rodríguez Román, quien piódió al trbunal que dicte una “sentencia jurídica, no política”, que no se convierta en un “trueque ni un cambalache” con la condena al PP en el caso de la Gürtel.

La teoría de los "cuatro golfos" de Chaves

Esta defensa recordó las palabras que en su día empleó el ex presidente Manuel Chaves cuando circunscribió el fraude a la actuación de “cuatro golfos”, si bien el letrado apuntó que esos golfos quizás fueron más de cuatro, pero insistió en que “no bastaba con enjuiciar a los presuntos golfos”, sino también “a los políticos que han permitido el mangazo”.

Desde que Alaya inició la instrucción de los ERE se centró en la búsqueda de las posibles responsabilidades de los políticos, dejando a un lado el rastro del dinero de las ayudas que se empleó en esos mangazos. La idea zombi de los ERE aparece de esta forma, sin duda, como una criatura suya.

Con ideas zombi o sin ellas, el tribunal de los ERE tiene mucho trabajo que hacer una vez que el juicio quede visto para sentencia y deban dedicir sobre el futuro de los 21 ex altos cargos.

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