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La esquina más incómoda del centro de Sevilla

La confluencia del Duque con la Campana, según se procede de Alfonso XII, puede coronar la lista de los lugares más desagradables para el tráfico peatonal

La esquina de la Plaza del Duque con la Plaza de la Campana / M. G.

Hay lugares que generan mal humor como existen las personas tóxicas, los recuerdos nostálgicos y, por supuesto, los olores que te transportan al pasado. Entre los primeros hay uno que podría coronar la lista de los sitios más incómodos del centro comercial de una ciudad como Sevilla. La esquina de la Plaza del Duque con la de la Campana es un horror, de tránsito absolutamente desagradable, que obliga a una fila india en un sentido y a otra en el opuesto en el caso de que se hayan organizado las dos corrientes de forma improvisada, como ocurría en las bullas de Semana Santa antes de la madrugona de 2000.

Hace unos años que esta esquina ganó en seguridad al ser vallada y, como suele ocurrir cuando se apuesta por proteger a las personas, se convirtió en una zona todavía más inhóspita. Los peatones, como es lógico y deseable, no pueden ya invadir la calzada para ir más rápido. Todos han de caminar por una acera estrecha que es una suerte de vía única para ir a todos los comercios, bares, paradas de autobuses y hasta templos que orbitan en torno al Corte Inglés. A este punto negro del tráfico peatonal sólo le falta un carril bici para ser todavía más incómodo, como ocurre con la esquina de las calles Recaredo y Guadalupe, donde dicen las malas lenguas que algunos ciclistas birlan croquetas de cola de toro de los clientes que disfrutan de los escasos veladores de Becerrita, entre ellos un habitual como Ramoncín, el ex alcalde de Almería y actual consejero y portavoz del Gobierno andaluz.

Los días de Navidad es insufrible pasar por esta esquina del Duque. Antes había un atajo que era alcanzar San Eloy por la planta baja de la tienda de deportes del Corte Inglés, pero había un momento en que ciertos dependientes te miraban ya con cara de ver a un ser un tanto rarito. Esta esquina es al tráfico peatonal lo que la estrechez de Águilas al tráfico rodado. Se analizan mucho los desplazamientos de los vehículos, pero se supone que Sevilla es la ciudad de las personas, o eso al menos nos vendió Monteseirín. En esta esquina siempre es Semana Santa, siempre hay bulla, siempre hay que poner la velocidad más baja con lo que se pierde el ritmo cardiosaludable.

Al menos no ha vuelto a embestir contra la dichosa esquina un microbús de Tussam. ¿Recuerdan la línea C-5 que se empotró contra la fachada en el puente de diciembre de 2019? Hay puntos negros, negrísimos, que piden a gritos una pasarela para evitar el efecto tapón.

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