Habla Sevilla, habla
La Caja Negra
La recalificación del Canal de la Expo genera, al menos, un debate saludable que evidencia una preocupación por los asuntos de la ciudad
¡Miren mejor hacia abajo al pasar por la Plaza de Pilatos!
El encanto de un colegio sin parque
Está la mar de bien que la decana del Colegio de Arquitectos se pronuncie a favor de la recalificación de la Expo, que no acogerá los servicios avanzados previstos en el PGOU, sino usos terciarios (hoteles, bares, etcétera). No estamos de acuerdo, pero hay que reconocer que es muy saludable que una entidad profesional de un peso tan importante participe en los debates de la ciudad. Nos sobran representantes de colectivos con los tiros largos en el Santo Entierro o en el Corpus y nos faltan voces cualificadas para aportar ideas, denunciar atrocidades o simplemente ofrecer una perspectiva. Nuria Canivell, que preside un colegio que forma parte del consejo asesor del parque tecnológico y científico de la Cartuja, considera que lo ideal es recuperar el lago central de la Cartuja, potenciar el pabellón de España y sacar Isla Mágica de esa zona. ¡Nada menos! ¿Y por qué, además, no se recupera el Canal tal como estaba en el 92 o se usa el espacio para dar cabida a tantas empresas que desarrollan servicios avanzados y que están en cola de espera? No se trata de propuestas excluyentes. Es evidente que hay presiones muy fuertes para que algunos hagan negocio a costa de dinamitar los usos originales asignados al Canal, unos usos que respetaban y promovían el carácter que se le quiso dar inequívocamente a la Cartuja una vez finalizada la Expo. ¿O acaso no hay tantas empresas interesadas como nos ha expuesto tantas veces el Ayuntamiento? ¿De verdad necesitamos más bares, hoteles y residencias de estudiantes que después hacen de hoteles encubiertos?
Cabe recordar a qué se refiere el Plan General cuando asigna "servicios avanzados" a este terreno de la Cartuja: "Reconoce aquellas áreas donde se implantan edificaciones para acoger actividades basadas fundamentalmente en nuevas tecnologías, cuyo objeto de producción es el manejo de información, el desarrollo y producción de sistemas informáticos, audiovisuales y otros similares, cálculo y proceso de datos y, en general, actividades de investigación, desarrollo e innovación, así como servicios empresariales cualificados, en un entorno adecuado. Recoge, básicamente, el ámbito del Parque Tecnológico Cartuja 93". Más claro, el agua que no fluye por el canal desde la clausura de la Muestra. La recalificación, como denuncia la Asociación Legado Expo, no fomenta el desarrollo tecnológico, sino extiende las actividades que ya tienen el centro convertido en un parque temático. La Academia de Bellas Artes también es contraria a la medida porque lamina la memoria y el legado de la Exposición.
Nos quedamos con el pronunciamiento de estas entidades, además de con el de algunas voces particulares muy autorizadas. Solo recordamos pronunciamientos similares a cuenta de la bajada del Giraldillo para su restauración. Entonces hubo un debate de altura sobre la conveniencia o no de restituir el original, un cruce de ideas que debería ser habitual en una ciudad con tan vasto patrimonio histórico.
Ojalá se hubiera producido un debate similar cuando parte de la Avenida de la Palmera fue destrozada mediante la construcción de mamotretos que hieren a los sentidos. Una ciudad que se deja arrasar el patrimonio de esa forma está diciendo todo sobre su carácter indolente. O, como se dice ahora, sobre su elevada procrastinación. Y se podría recordar la lista de atrocidades en pleno conjunto histórico. Otro ejemplo es la pérdida de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos, que comenzó de manera difusa para que algunos, suavones con el poder, picaran el cebo de la "redimensión y reorganización" que, lógicamente, dieron paso a la práctica desaparición. ¡En la ciudad más americanista del mundo! Casi todos callados. Tenemos una enorme facilidad para tragar en silencio, pero esta vez, al menos, hemos conocido opiniones enfrentadas de quienes están llamados siempre a no ponerse de perfil. Es el único aspecto positivo de una recalificación que no nos convence, que modifica sustancialmente el modelo de Cartuja concebido para después de la Expo en consonancia con el sentido de la Muestra. Y una recalificación que nos devuelve a nuestro particular punto de partida, el que nos condena a parecer que solo sabemos generar economía con bares, restaurantes y hoteles. Que ocurra en la Cartuja duele de forma especial, porque era el lugar llamado a representar esa otra Sevilla. Paso atrás casi 35 años después de la mejor Sevilla que hemos conocido.
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