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Juan Valderrama. Cantante "El feminismo no depende de ninguna bandera. La igualdad nos atañe a todos"

  • Reinterpreta en el disco 'Mujeres de carne y verso' a creadoras como Gloria Fuertes o Sor Juana Inés de la Cruz.

  • Carmen Linares y María del Mar Bonet, entre otras, colaboran en el proyecto.

Juan Valderrama, en una fotografía promocional de su nuevo disco. Juan Valderrama, en una fotografía promocional de su nuevo disco.

Juan Valderrama, en una fotografía promocional de su nuevo disco. / Javier Caro

Juan Valderrama (Madrid, 1972) acudió un día a una exposición que conmemoraba el centenario de Gloria Fuertes, y allí se encontró con una autora cuya obra, emocionante y audaz, inesperadamente madura, poco tenía que ver con esos hábiles juegos de palabras con los que Fuertes había cautivado al público infantil, la faceta que Valderrama recordaba de ella. Tras ese deslumbramiento, el cantante sopesó que quizás no conocía apenas la poesía escrita por mujeres y empezó a investigar; una antología de su amigo Manuel Francisco Reina le facilitó un camino por el que seguir indagando. Así nació Mujeres de carne y verso (Kompetencia Records), un disco en el que versiona textos de Rosalía de Castro, Pilar Paz Pasamar o Alfonsina Storni, que interpreta junto a un conjunto de mujeres instrumentistas y en el que colaboran, entre otras, Carmen Linares, María del Mar Bonet o Sole Giménez.

–Toda esta aventura empezó con Gloria Fuertes...

–Yo aprendí literatura gracias a un profesor maravilloso que nos enseñaba con los discos de Serrat cantándole a Machado, y desde entonces siempre me interesó la música como vehículo para la poesía. El motor de este disco fue descubrir a Gloria Fuertes como poeta más allá de las propuestas infantiles. Conocí una voz apasionante que no entraba en el canon. Para mí, un genio es alguien que con todas las herramientas de los demás hace algo completamente nuevo. Y, en ese sentido, Gloria convierte palabras de andar por casa, construcciones gramaticales sencillísimas, en una maravilla. Y ella era la punta del iceberg: cuando tiras del hilo te topas con que debajo de ella había muchísimas autoras a las que había que reivindicar.

–Como otra Gloria, Gloria de la Prada, una sevillana que escribió: "¡Qué fatiga es ser mujer! / Es tan sólo un caminito / el que nos dejan correr".

–Sí, y tiene otros versos que dicen: "Hay un grupo de mujeres / reservadas para madres. / Hay otro grupo... de golfas. / Ellos son golfos... y padres". Curiosísimo personaje. La importancia de su obra radica en que escribe cantares, versos flamencos, que para mí son la semilla del Romancero de Federico García Lorca. La historia se tragó a Gloria de la Prada como se tragó a Ángela Figuera Aymerich o a Concha Lagos. Esta última, por cierto, tiene una anécdota muy reveladora de lo que pasaba: Manolo Caracol se enamoró de sus versos, le dijo que los grababa si firmaba con un seudónimo masculino... y ella contestó que no.

–En las notas promocionales del álbum usted sostiene que "los tiempos están cambiando y este cambio es imparable".

–Este disco me ha hecho comprender dónde estoy, que no es donde yo creía que estaba. Yo pensaba que no era machista, pero este disco me ha hecho ver que desconocía el trabajo de muchas creadoras. Quiero pensar que las cosas están cambiando, que el movimiento reaccionario que está aflorando ahora es minoritario. Aquí hay una causa común, que es la igualdad. El feminismo no depende de ninguna bandera, es una cuestión que nos atañe a todos, como el ecologismo. Hemos avanzado mucho en poco tiempo: parece que hace mucho de las reivindicaciones de Clara Campoamor, pero no hace nada en realidad; hace unas décadas mi madre necesitaba la aprobación de mi padre para abrirse una cuenta en el banco. A mí me parece que esto ya es imparable, sí, pero tenemos que seguir luchando.

"Pensaba que no era machista, pero este disco me ha hecho ver que desconocía la obra de muchas mujeres”

–Debe de ser complicado hacer una selección como la de este disco. ¿Cómo eligió los poemas?

–Pues fue un dolor [sonríe]. Luis Pastor es una máquina haciendo canciones, me mandaba un mensaje tras otro con sus versiones, y cuando nos juntamos teníamos material para siete discos. Cogimos lo que más nos gustaba, lo más representativo, lo más curioso, para hacer un compendio; las autoras que no pueden faltar junto con las que están ocultas y habíamos descubierto, junto a esos poemas que nos emocionaban y que queríamos que estuviesen. Ojalá en un disco cupieran 250 canciones, porque en la poesía en femenino está todo por hacer.

–De Sor Juana Inés de la Cruz recupera unos versos que siguen siendo vigentes todavía: "Hombres necios que acusáis / a la mujer sin razón"...

–Siempre lo digo: parece que lo escribieron ayer por la mañana. Yo ahora he visto una serie sobre Sor Juana Inés, un poco tendenciosa pero que te presenta a un personaje que bien podía haber estado a la altura de un Quevedo o un Lope de Vega. Era una mujer de tal inteligencia, sólo hay que leer su obra Los empeños de una casa. Lo que ha buscado la canción es ser divertida, no tratar el poema con solemnidad porque era un clásico. Hemos querido ser fieles a las autoras, y Sor Juana Inés fue avanzada, bisexual, creativa.

Juan Valderrama. Juan Valderrama.

Juan Valderrama. / Javier Caro

–Ha contado con una gaitera, Cristina Pato, y con una especialista en jotas como Carmen París; canta en gallego, catalán y castellano. La idea de España que se desprende de este disco es muy plural.

–Es que ¿qué nos ha pasado en este país? Algo hemos hecho mal. ¿Por qué nos dan miedo las otras lenguas? Una nación tan vieja con unos pueblos tan asentados, con una riqueza lingüística tan poderosa... es triste que en vez de cuidar ese patrimonio se utilice políticamente. Si hablas tal es que eres un traidor. ¿Qué es un español? Un español es un romano, es un árabe, un aragonés, un andaluz, alguien que viene de las colonias, de América. Toda esa mezcla es nuestra. No hay que tenerle miedo a eso.

–Entre las colaboraciones que incluye el disco destacan dos veteranas como Carmen Linares y María del Mar Bonet.

–Carmen Linares es la gran maestra, el gran referente de la mujer flamenca. Es un honor que esté aquí. Más allá de su talento, que es inmenso, es tan culta y tan generosa, tan buena... una bondad que comparte con su familia. Carmen es una maestra también en la forma de comportarse ante el mundo. Y María del Mar Bonet es tres cuartos de lo mismo. Le mandé la maqueta con el poema [Podríes, de Joana Raspall] y a las 48 horas me respondió su representante, que le entusiasmaba la idea, que fuera a conocerla.

–Con Carmen Linares interpreta Para tus manos, de la uruguaya Delmira Agustini, una autora que murió asesinada por su ex marido y en su país es un símbolo de la lucha contra la violencia de género.

–Me regaló sus Obras Completas mi amigo Juan Carlos Marset, que conocía mi gusto por la poesía. Y leerla me asombró: ¡con 16 años no se puede escribir así! Se enamoró de un hombre rudo, seguramente por rebeldía hacia su familia. Creo que ella le escribió el poema a él, y si sabes cómo terminó esa relación impresiona mucho. Hay fragmentos en los que dice "manos que me disteis gloria, / manos que me disteis miedo" o "llevad a la fosa misma / un pétalo de mi cuerpo". Barruntaba que ese hombre la iba a matar, que sus manos le quitarían la vida. 

–A algunos les puede sorprender que entre las letras haya tomado un poema de Elvira Sastre, considerada por algunos más un fenómeno mediático que un valor literario. Que obtuviera este año el Premio Biblioteca Breve suscitó muchas críticas.

–La discutida e indiscutible Elvira, sí. Hay alguna gente de la alta literatura que me ha afeado que esté ahí. Pero ese recelo a lo nuevo se da siempre. Estoy seguro de que dentro de 30 años nadie se preguntará el porqué de esa selección. Yo creo que detrás del perfil de instagramer hay un gran talento literario, a mí me llega lo que ella hace, si no no la habría incluido, y no voy a dejarme influir por un académico que diga que eso no es literatura. En estos casos me acuerdo de algo que decía mi padre: ¿No te gustan las canciones? ¡Pues hazlas tú! [ríe].

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