Carmelo Gómez y Silvia Abascal se abisman en el alcohol en el Lope de Vega
Teatro
Los actores representan desde hoy hasta el domingo la obra 'Días de vino y rosas', una adaptación "más íntima" que la célebre película de Blake Edwardsl 'Días de vino y rosas'. Desde hoy hasta el domingo. Todos los días a las 21:00, el domingo a las 20:00. Últimas entradas disponibles, de 4 a 21 euros.
Carmelo Gómez y Silvia Abascal se asoman a los abismos del alcoholismo y la autodestrucción en Días de vino y rosas, la obra que representan desde hoy hasta el domingo en el Lope de Vega.
Si bien el texto de J. P. Miller es conocido por la versión cinematográfica que realizó Blake Edwards, la directora del montaje, Tamzin Townsend, advirtió que el espectáculo es "puro teatro". "Cuando me preguntan por la relación con la película, siempre digo que eso es cine y esto es teatro", sostiene sobre una adaptación que ha despojado la acción de personajes secundarios para hacer "un trabajo más íntimo, más privado" que se sustenta en la entrega de sus dos actores.
Silvia Abascal recuerda que cuando el proyecto llegó a sus manos sintió "respeto" porque "para un actor es difícil meterse en el problema del alcoholismo, es arriesgado". Este drama sobre "dos personas que tienen todas las papeletas para ser felices, a las que el alcohol saca todos los demonios" da pie, según la actriz, a "una función que remueve", un material que parece entusiasmar a su protagonista. "En teatro hay que estar enamorado de lo que haces; si no, no puedes defenderlo a diario. Tienes que tener un compañero despierto, un buen texto", asegura la intérprete.
La presencia de Abascal convenció a Carmelo Gómez para regresar a los escenarios, un retorno deseado ante el que sentía cierto temor. "Yo estaba buscando hacer teatro de nuevo y apareció esta historia. Pero había que encontrar una buena partenaire", relata Gómez. La elegida, después de que se barajaran varios nombres, calmó la inquietud de su compañero. "A mí el teatro me da mucho miedo", reconoce él, "y con Silvia me pasa como con Flotats [con quien coincidió en La cena], que es alguien que me da seguridad".
Durante la preparación de Días de vino y rosas, los actores se pusieron en contacto con Alcohólicos Anónimos y comprendieron la magnitud de una enfermedad como el alcoholismo. "Cuando vas a un supermercado te encuentras un pasillo entero de botellas. Y cuando vas a un bar está la barra iluminada, como si fuera un árbol de navidad. Es difícil dejarlo", observa Abascal. Gómez, entretanto, ha aprendido de la relación con ex alcohólicos que la comunicación es vital para superar cualquier obstáculo. "Ellos tienen como terapia contarse sus problemas, y sólo sentir que son escuchados ya les sirve. Si habláramos más, está claro que nos iría mejor", opina.
¿Son los actores más proclives a la dipsomanía, como parecen apuntar las constantes informaciones sobre estrellas de Hollywood que ingresan en clínicas para rehabilitarse? Abascal duda al respecto. "Es cierto que nuestra profesión es muy vulnerable. Es un trabajo en el que se está siempre pendiente de un juicio y las herramientas que usamos no son ordenadores, son emociones. Pero", apostilla, "no creo que haya más adicciones".
El productor Coté Soler desveló ayer "un secreto" sobre Días de vino y rosas que había mantenido callado hasta ahora. "En la primera lectura del texto, me aterroricé. Me pregunté: ¿Alguien va a querer ver este drama terrible?". Pero sus predicciones sobre un posible fracaso no se han cumplido: en Madrid la obra ha funcionado "muy bien", y en Sevilla las entradas puestas a la venta están a punto de agotarse.
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