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La compañía Atalaya estrena esta noche 'Marat-Sade' en el Lope de Vega. Ricardo Iniesta dirige la obra de Peter Weiss en la que se abordan los años posteriores a la Revolución Francesa.

El elenco de Atalaya interpretando a los enfermos de Charenton en una de las escenas.
C. Cueto

Sevilla, 23 de noviembre 2016 - 02:35

Marat-Sadees una de las obras fundamentales del teatro europeo del siglo XX, un texto escrito por Peter Weiss en 1964 que aborda los años posteriores a la Revolución Francesa. Desde que Adolfo Marsillach estrenó la pieza en 1968 -poniendo en jaque la censura de la etapa franquista- Marat-Sade ha sido representada sólo por el Centro Dramático Nacional en 1998 y por Animalario en 2007. La compañía Atalaya recoge el testigo para representar esta pieza que aborda el eterno debate entre el individualismo y lo colectivo, la violencia y la sumisión, la corrupción y la honestidad. Los temas que se tratan en el montaje, que se representa desde esta noche hasta el domingo en el Lope de Vega con dirección de Ricardo Iniesta, son de absoluta actualidad aunque hayan recorrido diferentes décadas.

"Marat Sade es una obra política que cobra ahora más sentido que nunca porque todos los temas se siguen tratando, aunque hayan pasado tantos años desde que el autor lo escribió", recalcó ayer Iniesta, quien explicó que "el mensaje sigue vigente. Esa lucha entre las consignas que defiende Marat, basadas en la libertad, y el individualismo de Sade; una inclinación que acabará con el mundo".

Después de haber creado una compañía que ha pisado más de 150 festivales internacionales y de ganar el Premio Nacional de Teatro en 2008, Iniesta subrayó que "la creación de esta pieza me ha dado especial respeto. Monté Marat-Sade a partir de la película de Peter Brook, pero la representación de Atalaya se basa en la suma de tres lenguajes muy claros: el teatro épico de Brecht, el teatro de la crueldad de Artaud y el estilo grotesco de Mejerhold".

El fundador de la compañía explicó que Weiss concibió la obra como teatro dentro del teatro, partiendo de hechos reales ya que los actores representan a enfermos mentales del hospital de Charenton en 1808: "Ellos interpretan una obra bajo la dirección de Sade, quien estuvo realmente interno en ese centro y organizaba piezas teatrales a las que asistía la burguesía local". Manuel Asensio encarna a Sade, un sádico que disfruta cuando la escena acaba en una trifulca entre los pacientes-actores, mientras que Jerónimo Arenal, que da vida a Marat, opina que éste "ofrece un punto de vista épico porque lanza un mensaje altamente reivindicativo del que tiene que estar muy seguro". Sin embargo, todos los actores coincidieron en que "los pensamientos filosóficos de Sade son tan potentes que el público tiene tendencia a identificarse más con él que con Marat".

Entre las mujeres, Silvia Garzón interpreta a Carlota Corday, la encargada de asesinar a Marat, y Carmen Gallardo, a la presentadora de la obra ante el público que visita Charenton. Además, la música es una de las claves esenciales del montaje. Raúl Sirio, María Sanz, Lidia Mauduit, Raúl Vera y Joaquín Galán interpretan una veintena de canciones en directo, con el único acompañamiento de un acordeón. Este elemento coral supone "una ruptura para que el público adquiera otro ritmo diferente", señaló Garzón, quién también destacó el uso de otros elementos escénicos, como las cortinas, que llevan al espectador al psiquiátrico de Charenton.

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