Natalia Dicenta entra en el olimpo de las divas
Al final del arcoíris. Mastia Producciones y Actividades Culturales Riga. Autor: Peter Quilter. Dirección: Eduardo Bazo y Jorge de Juan. Intérpretes: Natalia Dicenta, Mauro Muñiz y Nacho López. Piano: J. Manuel Villacañas. Dirección musical: Luis Fernández. Escenografía: Ana Garay. Vestuario: Yvonne Blake. Iluminación: Gustavo Pérez. Lugar: Teatro Lope de Vega. Fecha: Jueves, 1 de marzo de 2012. Aforo: Tres cuartos.
Con el poco espacio que tiene la presente crítica hay que ir, ineduliblemente, al grano y a dejar claro la razón por la que usted no debería perderse esta función escrita por el londinense Peter Quilter y que narra los últimos momentos en la vida de la diva Judy Garland.
Y esta razón es, sin menospreciar el resto de los elementos que componen la puesta en escena de Al final del arcoíris, la presencia absoluta de Natalia Dicenta, que se muestra sublime en su interpretación de la actriz y cantante norteamericana Judy Garland (para algunos, más jóvenes, conocida también por ser la madre de Liza Minnelli).
Natalia Dicenta consigue desaparecer, sólo sus bellísimos ojos azules la delatan, para reencarnarse en la Garland y ofrecer un recital doble de interpretación y musica en el que uno siente que está asistiendo a un momento único y singular. Estamos ante la presencia de una actriz cuyo nombre tendrá que escribirse con letras mayúsculas a partir de ahora.
Sabíamos que cantaba, pero lo que no podíamos imaginar es que lo hiciera tan bien.
Con un inglés perfecto canta por la Garland como si eso fuera lo único que hubiera hecho en toda su vida. Natalia, ¡Viva la madre que te parió!
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