Flamenco

Pastora Galván: la máquina de lo viejo y lo moderno

  • La bailaora sevillana estrena este jueves en Cajasol su nuevo espectáculo, 'Máquina de bulerías'

  • José Valencia y Bobote, junto con Israel Galván en una colaboración especial como palmero, participarán en la función

Pastora Galván (Sevilla, 1980), este miércoles en la sede de la Fundación Cajasol. Pastora Galván (Sevilla, 1980), este miércoles en la sede de la Fundación Cajasol.

Pastora Galván (Sevilla, 1980), este miércoles en la sede de la Fundación Cajasol. / Antonio Pizarro

"Que se tome el público un Valium, no vaya a ser que le dé un ataque de ansiedad", bromea Pastora Galván sobre la rotunda e inagotable energía que es capaz de suscitar con su baile que se balancea siempre "entre lo puro, lo añejo y lo moderno", como ella misma apunta. La misma energía que invocará este jueves (con todo el papel vendido ya) sobre el escenario de la Fundación Cajasol dentro del ciclo Jueves flamencos, donde estrenará su nuevo espectáculo, Máquina de bulerías, creado con la ayuda –como siempre– de su hermano Israel Galván. "¡Al pobre –exclama Pastora con esa naturalidad que es marca de la casa– lo exprimo como un limón!".

El espectáculo, de hecho, ofrecerá una estampa curiosa que da fe del amor y la complicidad entre estos dos hermanos ineludibles para entender el baile flamenco de Sevilla de las últimas dos décadas: Israel Galván, el genio vanguardista, la figura de alcance internacional, la estrella única e inimitable, comparecerá en calidad de palmero, pues no en vano –apunta Pastora, que se ríe porque sabe perfectamente lo que implica un gesto así, tanto por parte del hermano, la grandeza de la humildad, como por parte de ella: el mimo incondicional que le dedica el maestro reverenciado– el bailaor y coreógrafo es una "máquina del compás".

Como de máquinas va la cosa, la bailaora contará también para la ocasión con otras dos, "a cuál mejor": José Valencia al cante y Bobote al compás. En efecto, no hay guitarras en el programa. "Quise que fuera así para que los espectadores vean con más claridad cómo es la claqueta de cada baile, cómo se mueven los pies, cómo coloca José la voz...", explica Pastora Galván, que en el espectáculo ofrecerá un auténtico tour de force del ritmo de gran complejidad técnica, pues todos los bailes que ejecutará –bulería, caña, verdial, farruca, seguidilla, tangos y alegría– irán "con base de bulería pero, eso sí, con el ritmo cambiado". "Ni siquiera habrá cambios de vestuario", apunta la artista, quien enfundada en un traje antiguo, de los años 60, se propondrá demostrar a los espectadores que ella posee "versatilidad y personalidad" para ser mucho más que "Triana".

"La gente cree que sólo sé bailar la Triana pura, pero soy más versátil y tengo mucha más personalidad que eso"

Y es que Pastora Galván, en sus dos décadas de trayectoria en solitario –con su "nombrecito y todo en el cartel"–, ha sacado adelante trabajos como La Francesa, Identidades (donde rindió homenaje a maestras de la escuela sevillana como Matilde Coral, Milagros Mengíbar, Loli Flores o Manuela Carrasco, tratando de capturar, con su propio sello, "el perfume" de cada una de ellas) o más recientemente La edad de oro (su versión de uno de los trabajos señeros de su hermano), piezas todas éstas en las que estaba siempre presente la fascinante tensión que hay en su baile, y que resume perfectamente Manuel Herrera, el coordinador del ciclo Jueves flamencos: "Su baile se debate entre el clasicismo más absoluto y la locura. La locura de la creación, de la búsqueda permanente, de la inquietud que la empuja a probar cosas nuevas pero sin olvidar la raíz más pura que conecta al flamenco con la tierra".

Y sin embargo ella tiene la sensación de que, para la inmensa mayoría de los aficionados, es solamente "Pastora la de la Triana pura", sobre todo a raíz del fenomenal éxito de su obra Pastora, en la que rebuscó entre sus propios recuerdos de infancia, y en la memoria de los viejos y las señoras con delantal que conocieron el flamenco corralero y asalvajado del antiguo arrabal sevillano. "Y para mí es un honor, eh, entendedme bien. Yo amo eso. Pero la gente cree que yo sólo sé bailar eso. Es la imagen que parece que ha quedado de mí, como si esa obra les hubiera puesto una venda en los ojos y sólo recuerden eso. Por mi parte no es que sea un problema, pero sé que tengo mucha más personalidad que eso. Y sé que soy versátil. Estos días, en la Feria, bailando sevillanas parecía una vieja de 80 años. Pero el jueves no, el jueves seré otra cosa". Por ejemplo, una máquina que escupe baile antiguo, nuevo y ambas cosas a la vez.

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